Publicado: 27 septiembre 2026 a las 8:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Periódico Educación

En los debates recientes sobre los últimos resultados de PISA, los teléfonos inteligentes y las tecnologías digitales se han situado cada vez más en el centro de la explicación. Se nos dice que a más pantallas corresponden menos concentración, menos lectura y, en última instancia, menos aprendizaje.
¿Pero y si esta no fuera más que una explicación fácil para un problema mucho más complejo?
Un nuevo estudio publicado en Nature ofrece una razón interesante para cuestionar la idea de que la tecnología en sí sea la responsable de los peores resultados educativos. Un equipo de investigación realizó cinco ensayos aleatorizados con 16 936 hogares en India, Kenia, Nepal, Filipinas y Uganda. Utilizaron algo que a menudo se retrata como el enemigo del aprendizaje: un teléfono móvil. Y ayudó a los niños a aprender.
La intervención conectó a niños de educación primaria con tutores a través de llamadas telefónicas semanales de unos 20 minutos. Los niños también recibieron mensajes de texto con actividades de aprendizaje.
Los resultados fueron positivos en los cinco países. En general, el programa a través de llamadas y SMS produjo mejoras en el aprendizaje más de tres veces superiores a las que habitualmente se registran en los programas educativos. En otras palabras, una breve llamada telefónica semanal con un tutor marcó una diferencia sorprendentemente grande. Las ganancias fueron especialmente llamativas en matemáticas básicas. En Uganda, por ejemplo, solo alrededor del 10 % de los niños de cuarto de primaria del grupo de control sabían resolver problemas de división al final del estudio, en comparación con el 48 % de los que recibieron la intervención. Los niños también mejoraron en áreas que no se habían enseñado directamente, lo que sugiere que los beneficios se extendieron más allá de los ejercicios específicos que practicaron.
Un aspecto importante es que la tecnología no constituyó la intervención por sí sola. Lo que hizo útil al teléfono fue lo que ocurrió a través de él: el contacto regular, las interacciones de calidad y la evaluación.
La lección de esta investigación no es, por tanto, que los teléfonos inteligentes sean buenos para los niños. Es que la tecnología puede convertirse en una poderosa herramienta educativa cuando se diseña en función del aprendizaje y no en función de la propia tecnología.
Fuente: https://periodicoeducacion.info/2026/09/27/y-si-la-tecnologia-no-es-el-problema/
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