Publicado: 19 agosto 2026 a las 3:00 am
Categorías: Arte y cultura
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Por Laura de Grado Alonso

En las redes sociales, la carrera de una fotógrafa puede parecer una sucesión ordenada de exposiciones, premios, residencias, publicaciones y fotografías cuidadosamente elegidas. Fuera de plano quedan los presupuestos que no llegan, los meses sin ingresos, las convocatorias perdidas, los cuidados, las dudas, la precariedad o la incertidumbre de no saber si un reconocimiento servirá realmente para garantizar el siguiente trabajo.
Es esa parte menos visible de la creación la que quiere retratar Visión en Foco, una serie documental dirigida por la fotógrafa y artista visual Marta Soul e impulsada por la plataforma Cómo Ser Fotógrafa, que reúne las experiencias de ocho fotógrafas contemporáneas.
“Me interesaba generar un documento que no solamente mostrara la parte creativa, sino también lo que hay antes, durante y después”, explica Soul en una entrevista con Efeminista. Es lo que ella denomina “la cara B de la creación”, aquello que difícilmente cabe en una exposición o en un porfolio pero determina quién puede mantener una práctica artística durante años y quién termina abandonándola.
“Hay una parte que permanece oculta, la de cómo conseguimos sostener nuestra práctica artística, mientras desde fuera todo parece maravilloso”, añade.
Detrás de esa apariencia, advierte, “hay una precariedad estructural que asola el panorama de la creación”, una dificultad que “es todavía mayor” en el caso de las mujeres.
Visión en Foco está construida a partir de las trayectorias de las fotógrafas Elena de la Rúa, Fabiola Cedillo, Gloria Oyarzabal, Irene Zottola, Linarejos Moreno, Paula Anta, Sofía Moro y Soledad Córdoba, ocho fotógrafas de distintas generaciones, recorridos y lenguajes.
La serie se compone de ocho piezas de unos 20 o 25 minutos que mezclan conversación, procesos de trabajo, material de archivo y obra fotográfica.
A ellas se suma un epílogo coral, todavía en edición, en el que varias creadoras dialogan sobre las condiciones estructurales de la profesión. Soul cuenta que lo imaginó visualmente como una suerte de “última cena de fotógrafas”, una imagen colectiva para cerrar un relato construido desde experiencias individuales.
No hay en el documental una receta única para construir una carrera. Precisamente al contrario, las historias seleccionadas muestran formas muy diferentes de entrar, negociar y mantenerse dentro del sistema del arte.
Fabiola Cedillo representa a una generación que comienza su trayectoria sabiendo que la estabilidad no está garantizada, mientras Irene Zottola, que trabaja con fotografía analógica, poesía y procesos experimentales, aborda la creación desde la fragilidad y la búsqueda de una voz propia. Elena de la Rúa permite hablar de la persistencia y de cómo una trayectoria prolongada no siempre se traduce en mayor visibilidad, y Paula Anta, presente en museos, instituciones y colecciones, cuestiona la idea de que el reconocimiento institucional asegure estabilidad profesional.
Desde otros lugares, Gloria Oyarzabal utiliza la fotografía para revisar imaginarios culturales y estructuras coloniales, mientras Soledad Córdoba construye una obra íntima y poética alejada de la espectacularidad. Las trayectorias más largas de Sofía Moro y Linarejos Moreno permiten mirar hacia atrás y observar cómo han cambiado las condiciones del sector.

El documental parte de experiencias personales, pero mira hacia una estructura que continúa siendo desigual. Soul describe las carreras artísticas como una “montaña rusa”, en la que un premio, una exposición o un encargo pueden dar la sensación de que se ha producido el despegue definitivo, aunque pocas veces garantizan estabilidad o continuidad.
A la inestabilidad propia del sector se suman obstáculos específicos como la conciliación y los parones vinculados a la maternidad, pero también las dificultades para acceder a determinados espacios a medida que avanza la carrera.
“Incluso cuando hay una evolución en ascenso, claramente llegamos a un techo, hay ciertos lugares a los que no accedemos”, lamenta Soul, que durante cerca de una década formó parte de NOPHOTO, un colectivo de fotografía contemporánea surgido en España en 2005 para impulsar proyectos individuales y colectivos.
En ARCOmadrid 2026 las mujeres representaron el 40 % de los artistas, una mejora respecto al 35,1 % de 2025; aquel año, además, las artistas españolas suponían apenas el 5,8 % del total de participantes, según los análisis de Mujeres en las Artes Visuales (MAV).
La desigualdad se amplía cuando la mirada se extiende más allá de una feria. El último gran estudio de MAV analizó 8.866 exposiciones organizadas por 315 museos y centros de arte españoles entre 2020 y 2024. De las 5.266 exposiciones individuales estudiadas, 1.835 correspondieron a mujeres, un 34,8 %.
Además, las mujeres y las personas no binarias firmaron solo el 22,9 % de las fotografías principales publicadas en portada por ocho grandes periódicos internacionales, según el último balance de Women Photograph.
Para Soul, la desigualdad también se hace visible cuando llega el momento de poner precio al trabajo, negociar un presupuesto o reclamar unas condiciones profesionales dignas.
“No podemos ser siempre las que menos cobran de todo el sector”, reivindica.
A la inestabilidad económica se suma el síndrome de la impostora, la sensación de ocupar un lugar que no corresponde o de atribuir a la suerte los reconocimientos conseguidos.
“Siempre tienes esa sensación de estar en un lugar que no te corresponde”, explica Soul, y continúa: “da igual la generación y da igual si eres una fotógrafa muy exitosa, eso nos persigue porque constantemente se nos cuestiona mucho”.
La directora vincula esa inseguridad con una forma de entender el mundo profesional basada en la competición permanente. Frente a ella cree que las mujeres están buscando e imponiendo otras maneras de trabajar, alejadas de una “locura competitiva, individualista y capitalista” que, a su juicio, alimenta precisamente esa sensación de no ser suficiente.
De esa idea nace también Cómo Ser Fotógrafa, una empresa de gestión cultural creada en 2020 que actualmente reúne a 37 fotógrafas internacionales. En los últimos años ha organizado jornadas profesionales, exposiciones dentro y fuera de España, programas de formación, proyectos editoriales e iniciativas sociales y educativas.
“No estamos solo para mostrar lo grandes y buenas fotógrafas que somos, sino para que se nos respete como profesionales y acceder al mercado laboral“, explica. La visibilidad que proporcionan las redes forma parte del trabajo, dice, pero “no te da de comer”.
De ahí que uno de los principios de la plataforma sea “entender la cooperación como una estrategia profesional y no como un gesto altruista“.
Visión en Foco traslada ahora esa conversación a museos, galerías, festivales y otras instituciones culturales. “El documental busca, al menos, abrir un diálogo con las instituciones para que se plantee la situación y, a partir de ahí, se busquen soluciones”, explica Soul.
Y pide desterrar un argumento que, pese al aumento de la presencia femenina en determinados espacios, todavía escucha con frecuencia, que “las mujeres están de moda”.
“Eso no nos hace sentir dignas y merecedoras de nuestras conquistas”, señala.
Para Soul, si todavía es necesario justificar la presencia de las artistas como el resultado de una tendencia y no de sus propias trayectorias, significa que queda trabajo por hacer.
Fuente: https://efeminista.com/vision-en-foco-fotografas-serie-documental/
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