Publicado: 3 octubre 2026 a las 8:00 pm
Categorías: Artículos
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Por UNIR Revista
La detección temprana, la educación emocional y la intervención profesional son fundamentales para tratar los trastornos mentales en adolescentes.

Según la OMS, la salud mental de los adolescentes es un asunto prioritario que se debe proteger.
El 14 % de los jóvenes de entre 10 y 19 años sufre algún tipo de trastorno mental, siendo la ansiedad y la depresión los más frecuentes, según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Por eso, cuidar la salud mental de los adolescentes debe ser una prioridad. Además, si estos problemas psicológicos no se tratan adecuadamente pueden persistir en la edad adulta.
Diferentes estudios, como el barómetro de UNICEF de 2024, destacan la importancia de priorizar la salud mental en niños y adolescentes, ya que el 48 % de los jóvenes de entre 12 y 18 años se ha sentido presionado socialmente y un 26 % ha sufrido desánimo o tristeza.
Además, según la OMS, la salud mental de los adolescentes es un asunto prioritario que se debe proteger, ya que implica cambios psicológicos, físicos y sociales importantes que pueden repercutir en la vida adulta si no se trata a tiempo. Concretamente, el estudio del organismo internacional apunta a que un 14 % de las personas de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental.
Teniendo en cuenta el panorama actual, los expertos destacan que para corregir esta situación es esencial establecer una red de apoyo sólida, actuando desde los entornos más cercanos, como la familia, pero también desde las escuelas o el ámbito político, con el objetivo de fortalecer su salud mental y, por ende, facilitar su desarrollo hacia la adultez.
Los trastornos psicológicos en niños y adolescentes más habituales son:
Los trastornos mentales en adolescentes anteriormente descritos tienen diverso origen, aunque las causas principales son: conflictos familiares, malas condiciones de vida, experiencias traumáticas, presión social y académica, sufrir algún tipo de discriminación, acoso o violencia como el bullying. Estos factores de carácter contextual pueden verse modulados o exacerbados por los cambios biológicos y hormonales de la adolescencia.

Desde el punto de vista de la intervención psicológica existen estrategias para abordar los problemas relacionados con salud mental de los adolescentes y mejorar su bienestar mental y físico:
El trabajo del psicólogo especializado en la infancia y la adolescencia es –en colaboración con otros profesionales como los psicólogos de los centros educativos– un engranaje fundamental para trabajar en la creación de entornos más saludables tanto dentro como fuera de clase.
En esta línea, también se recomienda que la intervención profesional trabaje habilidades de regulación emocional, cruciales para la construcción de una identidad y relaciones sociales sanas. Esto redunda en el desarrollo de habilidades como la empatía y la autorregulación, así como una mejora del equilibrio psicológico. Por lo tanto, funciona como prevención frente a posibles problemas mentales.
En conclusión, la salud mental en adolescentes es un tema crucial que requiere ser abordado desde un abordaje profesional y especializado mediante la implementación de estrategias clave, como el diagnóstico temprano y la colaboración de apoyos profesionales en los centros educativos. Por otro lado, la intervención con las familias para el desarrollo de competencias parentales resulta una estrategia clave para evitar que esos problemas se desarrollen en la edad adulta y tengan consecuencias graves.
Fuente: https://www.unir.net/revista/salud/trastornos-emocionales-adolescentes/
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