Radioterapia y cáncer: una partida de ajedrez para librar a la muerte

Publicado: 14 agosto 2026 a las 2:00 am

Categorías: Ciencia / Noticias

11 de Agosto de 2026

La meta del procedimiento es usar rayos de alta energía para dañar el ADN de las células cancerosas, y así impedir su proliferación. Foto
La meta del procedimiento es usar rayos de alta energía para dañar el ADN de las células cancerosas, y así impedir su proliferación. Foto Rocky Mountain Cancer Centers

En una playa fría y gris, el caballero Antonius Black se encuentra cara a cara con la Muerte, quien ha venido a buscarlo. Así comienza la clásica película de Ingmar Bergman, “El Séptimo Sello”, donde se resume el dilema entre la muerte y el hombre. Como el protagonista aún no quiere irse, primero le pide que espere. Desgraciadamente, la Parca le contesta: “Eso dicen todos, pero yo no concedo prórrogas”. En un último intento, Antonius la convence de jugar una partida de ajedrez. La Muerte, con una sonrisa escoge las piezas negras y responde: “El negro me favorece”.

Al igual que Black, la radioterapia busca ganarles tiempo a ciertos pacientes de cáncer, quienes la toman como parte de su tratamiento. Objetivo alcanzado únicamente en 4 de cada 10 personas, según la Worldwide Cancer Research. La meta del procedimiento es usar rayos de alta energía para dañar el ADN de las células cancerosas, y así impedir su proliferación: ¿por qué la enfermedad vuelve?

Antes de conocer la respuesta, hagamos un viaje en el tiempo. En 1890 David Paul von Hansemann describió por primera vez cómo las células malignas no solo se reproducen descontroladamente, también pierden su capacidad de madurar para convertirse en una célula con funciones específicas ―no es lo mismo ser una neurona a un glóbulo blanco―. Como resultado, surge un grupo de células que destruyen, desregulan e inhiben las funciones en beneficio propio.

Viéndolo desde otro punto de vista, estas células se dañan a sí mismas y triunfan en seguir replicándose. La radioterapia, por su parte, ataca causando daño en el ADN, pero el cáncer responde con esa misma autoagresión como estrategia de escape. Entonces, la pregunta lógica sería: ¿existe alguna manera de no tener que imitar, terapéuticamente, el comportamiento del cáncer?

En su intento por anticiparse al tumor, el equipo internacional del Dr. Claus Storgaard Sørensen de la Biotech Research and Innovation Center de la University of Copenhage ha encontrado parte de la solución. Descubrieron que, tras la radiación, se activa la enzima CAD. Su función es ordenar a las células cancerosas frenar temporalmente su división, lo cual les concede un valioso respiro para reparar el daño causado por la radioterapia y así sobrevivir. Los investigadores tienen como tarea buscar inhibir esa enzima para arrebatarles su periodo de recuperación y hacerlas vulnerables.

Pero el cáncer es astuto, y los científicos lo saben, por el momento conocemos la jugada Ahora, es necesario ver si realmente funcionará la estrategia y al menos logramos salvar a la mitad de los pacientes con el nuevo enfoque. Aun así, nos falta mucho terreno por ganar. La partida sigue.

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