Publicado: 22 marzo 2022 a las 4:00 am
Categorías: Artículos
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Por: Bernardo León Olea
¿Cómo una sola persona puede decidir el destino de millones de personas? ¿Cómo podemos impedir que los estados nacionales, cuando estén gobernados por un dictador, trastoquen el orden internacional y provoquen miles de muertes impunemente?
El 3 de marzo de 2022 de manera atípicamente rápida, el procurador de la Corte Penal Internacional (CPI) Karim Khan, a solicitud de 39 países (la mayoría europeos) inició una investigación por posibles crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio en Ucrania.
Aunque no mencionó específicamente a Rusia, el Estatuto de la CPI establece que no solo puede procesar a quienes probablemente cometieron esos delitos sino también a quienes los ordenaron, lo que en teoría permitiría imputarle directamente a Vladimir Putin alguno de esos delitos.
El 7 de marzo Ucrania le pidió a la Corte Internacional de Justicia (tribunal superior de las Naciones Unidas) que le ordenara a Rusia detener su violenta invasión en dicho país.
El 16 de marzo de 2022 la Corte Internacional de Justicia, con el voto de 13 jueces a favor y 2 en contra, ordenó a Rusia un cese inmediato de sus operaciones militares en Ucrania. Los votos en contra fueron de los jueces de Rusia y de China.
En su nota en el New York Times la corresponsal Marlise Simons escribió: “El fallo, aunque es legalmente obligatorio, nadie espera que tenga un impacto en la guerra. Moscú no cumplirá y con su ausencia ha boicoteado la primera audiencia del caso”.
Aunque el presidente de Ucrania festejó el fallo de la Corte como “una victoria total”, no parece que haya un poder que de manera coercitiva obligue a Rusia a cumplir. Sin embargo, el fallo de la Corte Internacional de Justicia tendrá un valor moral y diplomático que seguirá aislando a Rusia, lo cual tendrá efectos negativos en su economía y en su gobierno.
No obstante, el problema de fondo subsistirá, es decir, ¿cómo someter a los países (fuertes y débiles) al derecho internacional y así resolver los conflictos entre naciones y comunidades a través de la ley internacional y no a través de la guerra?
El problema eterno del derecho internacional y en particular del derecho internacional público es su incapacidad para poner a todos los estados nacionales (poderosos y débiles) en igualdad ante la ley.
Sin embargo, en estas semanas en las que Rusia ha invadido sin provocación, ni mucho menos agresión alguna a Ucrania, hemos visto un fenómeno emergente que puede cambiar la ecuación.
Una parte de la sociedad civil rusa y de muchas partes del mundo ha salido a manifestarse contra la guerra, los cosmonautas rusos se han vestido con los colores de Ucrania y frente a los graves problemas que enfrenta la humanidad como el calentamiento global, la injusticia, la constante violación de los derechos humanos y la polarización entre extremos políticos, la sociedad se pregunta ¿qué tienen que ver los obsoletos intereses de un dictador con las soluciones que requiere el mundo en este momento?
La protesta no se parece a los intentos del socialismo de Jean Jaurès en 1914 para impedir la I Guerra Mundial alegando que era una “guerra burguesa” y que el proletariado internacional debía unirse contra ese conflicto. Esta vez es una protesta espontánea no ideológica que tal vez está entendiendo que los estados nacionales y los dictadores tienen intereses contrarios a los problemas de la población y que es hora de cambiar de sistema.
¿Cómo una sola persona puede decidir el destino de millones de personas? ¿Cómo podemos impedir que los estados nacionales cuando estén gobernados por un dictador trastoquen el orden internacional y provoquen miles de muertes impunemente?
Quizás y sólo quizás el conflicto que ha detonado Rusia invadiendo Ucrania y los dilemas que implica para Estados Unidos, China y Europa (y de manera marginal América Latina) puedan detonar una transformación de las relaciones internacionales para transitar del orden mundial basado en el equilibrio entre potencias hegemónicas a un orden mundial basado en el derecho. Quizás…
Siguiente entrega: ¿El Fin de la Doctrina Brezhnev?
* Bernardo León Olea (@bernardomariale) es especialista en reforma policial, justicia penal y cívica. Fue Comisionado Municipal de Seguridad en Morelia, Michoacán 2015-2018.
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Fuente: https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/potencias-hegemonicas-o-derecho-internacional-primera-parte/
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