“Pásame tu ubicación”: cuando el control digital se confunde con cariño

Publicado: 13 junio 2026 a las 8:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Aránzazu Basterra

Algunas conductas de control se han normalizado tanto que muchos adolescentes ya no las perciben como una señal de alerta.

Control digital – Con ayuda de la IA

¿Por qué no me contestas?”, “¿Dónde estás?”, “¿Pásame tu ubicación!”,  “Si no tienes nada que ocultar, ¿por qué no me enseñas el móvil?”.

La mayoría de los adolescentes sabría reconocer una agresión verbal o física. Sin embargo, identificar formas más sutiles de control resulta mucho más complejo cuando estas se producen a través de una pantalla. El problema no es únicamente que existan estas conductas, sino que muchas veces pasan desapercibidas. En una etapa en la que las primeras relaciones se construyen tanto dentro como fuera del entorno digital, algunas formas de vigilancia pueden llegar a interpretarse como gestos de cariño, preocupación o compromiso. Precisamente por eso, identificarlas no siempre resulta sencillo.

Cuando las relaciones también ocurren en la pantalla

Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería se han convertido en uno de los principales espacios de socialización de niños, niñas y adolescentes. No son únicamente herramientas de comunicación, son entornos donde se construyen amistades, se consolidan grupos de pertenencia y, cada vez con más frecuencia, se desarrollan las primeras relaciones románticas.

Según el Informe de Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital (2025), los propios adolescentes reconocen que el entorno digital ocupa un papel central en sus vidas. También describen cómo las relaciones que mantienen en estos espacios reproducen muchas de las dinámicas presentes fuera de la pantalla. La conectividad permanente introduce nuevas posibilidades de supervisión: saber cuándo alguien está conectado, cuánto tarda en responder o dónde se encuentra en tiempo real. Herramientas diseñadas para facilitar la comunicación pueden convertirse, en determinados contextos, en instrumentos de control.

Conductas que se están normalizando

Compartir la ubicación, exigir respuestas inmediatas, pedir capturas de pantalla, supervisar quién sigue a quién en redes sociales o interpretar los celos como una prueba de amor son ejemplos de conductas que aparecen con frecuencia en las relaciones adolescentes. Ninguna de estas conductas, de forma aislada, tiene por qué indicar necesariamente una situación de violencia. Lo preocupante aparece cuando se convierten en exigencias habituales y pasan a entenderse como algo normal dentro de la relación.

Una relación saludable no debe basarse en la vigilancia constante ni en la necesidad de justificar permanentemente dónde se está, con quién o qué se está haciendo. Cuando estas conductas se repiten, pueden contribuir a construir una idea distorsionada de las relaciones afectivas, en la que el control se interpreta como una demostración de interés y la invasión de la privacidad se normaliza como una muestra de compromiso.

De la pantalla a la vida cotidiana

Uno de los aspectos más preocupantes es que estas dinámicas no siempre permanecen en el ámbito digital. Algunas de estas conductas nacen en la pantalla, pero no se quedan en ella. Cuando controlar la última conexión, exigir una respuesta inmediata o supervisar la ubicación se convierte en algo habitual, la lógica de la vigilancia puede terminar trasladándose también a la vida offline.

Poco a poco pueden aparecer exigencias relacionadas con las amistades, la forma de vestir, o las actividades que se realizan. Lo que comenzó como una petición aparentemente inocente puede evolucionar hacia patrones de control cada vez más amplios. La tecnología no crea estas dinámicas, pero sí puede amplificarlas.

Los adolescentes sí piden acompañamiento

Existe la percepción de que los adolescentes rechazan cualquier tipo de límite o intervención adulta en su vida digital. Sin embargo, los resultados del Informe de Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital (2025) muestran una realidad diferente.

Los propios adolescentes reclaman más formación y mayor implicación de las familias y los centros educativos. Reconocen la necesidad de contar con adultos capaces de orientarles en cuestiones relacionadas con el bienestar digital, relaciones interpersonales y la salud mental.

La prevención no consiste únicamente en restringir el acceso a determinadas aplicaciones o supervisar el uso de la tecnología. También implica generar espacios de diálogo donde puedan reflexionar sobre cómo se relacionan con los demás y qué comportamientos deberían considerarse aceptables dentro de una relación.

Conclusión

No basta con enseñar seguridad digital. También debemos enseñar qué significa una relación basada en el respeto, la autonomía y la confianza.

Si queremos prevenir formas tempranas de violencia relacional, necesitamos ayudar a niños, niñas y adolescentes a identificar aquellas conductas de control que, bajo una apariencia de cariño o preocupación, limitan la libertad y el bienestar de la otra persona.

La educación afectiva y la educación digital ya no pueden entenderse como ámbitos separados. En una realidad cada vez más conectada, detrás de cada pantalla sigue habiendo algo esencialmente humano: la forma en que aprendemos a relacionarnos con los demás.

Recomendaciones prácticas para familias y centros educativos

  • Hablar de relaciones saludables antes de que aparezcan los primeros noviazgos. La prevención comienza mucho antes de que surjan los problemas.
  • Aprovechar situaciones cotidianas, series, vídeos o publicaciones en redes sociales para reflexionar sobre conductas de control y respeto.
  • Evitar transmitir la idea de que los celos son una prueba de amor o compromiso.
  • Preguntar y escuchar sin juzgar cómo viven los adolescentes sus relaciones en entornos digitales.
  • Incorporar la educación afectivo-digital de forma transversal en los centros educativos, trabajando ejemplos cercanos y realistas.
  • Fortalecer la colaboración entre familias y escuela para ofrecer mensajes coherentes sobre privacidad, respeto, autonomía y convivencia digital.
  • Formar a familias y profesionales para que puedan acompañar de manera eficaz a los adolescentes en un entorno relacional cada vez más mediado por la tecnología.

Bibliografía

Cava, M.-J., Buelga, S., Carrascosa, L., & Ortega-Barón, J. (2020). Relations among romantic myths, offline dating violence victimization and cyber dating violence victimization in adolescents. International Journal of Environmental Research and Public Health17(5), 1551. https://doi.org/10.3390/ijerph17051551

Márquez, J. M., Andrade, B., Guadix, I., Suárez, F., Rodríguez, F. J., González, J., & Rial, A. (2025). Infancia, adolescencia y bienestar digital. (p. 76). UNICEF España, Universidad de Santiago de Compostela, Consejo General de Ingeniería en Informática y la Entidad Pública Empresarial Red.es. http://doi.org/10.30923/IABD202510

Fuente: https://exitoeducativo.net/firmas-expertos-en-educacion/pasame-tu-ubicacion-cuando-el-control-digital-se-confunde-con-carino