Publicado: 6 junio 2026 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por UNIR Revista
El learning by doing impulsa un aprendizaje activo, conecta la teoría y la práctica y favorece que los estudiantes desarrollen competencias reales en las que deben analizar, decidir y resolver problemas de forma autónoma.

El learning by doing es un enfoque pedagógico que sitúa la experiencia en el centro del aprendizaje.
El learning by doing no consiste solo en realizar actividades, sino en comprender cómo la experimentación, el análisis y la toma de decisiones permiten adquirir competencias de forma más consciente. Esta perspectiva ha cobrado especial relevancia en el contexto educativo actual que demanda pensamiento crítico y capacidad para desenvolverse en situaciones reales.
El aprendizaje basado en la experiencia conecta de manera natural con la formación pedagógica. Por eso, el Grado en Pedagogía online de UNIR aborda cómo se diseñan entornos educativos que favorecen la participación, la autonomía y la exploración, elementos clave para comprender por qué este enfoque se ha consolidado como referencia en la innovación educativa.
El learning by doing es un enfoque pedagógico que sitúa la experiencia en el centro del aprendizaje. Parte de la idea de que se aprende mejor cuando se hace, cuando el conocimiento se pone en práctica y cuando los estudiantes se implican de manera directa en su propio proceso formativo.
Este enfoque incorpora criterios de acción, análisis y aplicación práctica. No se limita a realizar tareas sino que implica un proceso estructurado en el que el estudiante experimenta, analiza lo que ha hecho, identifica qué ha aprendido y aplica ese conocimiento en nuevas situaciones. Esta secuencia de experimentación, reflexión y transferencia es la que convierte la experiencia en aprendizaje significativo.
Entender qué implica aprender haciendo permite ir más allá de la idea de actividad y adentrarse en cuestiones de fondo, es decir, cómo se genera el conocimiento, qué papel desempeña el docente como guía, qué tipo de tareas favorecen la comprensión profunda y cómo se articula la relación entre teoría y práctica. Por eso, el learning by doing es especialmente relevante para quienes quieren dedicarse al diseño educativo, la intervención pedagógica o la innovación en centros escolares.
En el contexto del aula, las propuestas de learning by doing incluyen ejemplos que muestran cómo la experiencia directa se convierte en el eje del aprendizaje y cómo esta puede adaptarse a distintas etapas y necesidades formativas.

El aprendizaje basado en la experiencia no solo tiene impacto en el aula sino también en la manera en que se concibe la profesión pedagógica. Para quienes se forman en este ámbito, comprender cómo se aprende haciendo resulta clave para desempeñar funciones vinculadas al diseño educativo, la orientación, la intervención social o la innovación en centros escolares. De hecho, muchas de las salidas profesionales del pedagogo requieren analizar cómo se adquieren competencias en contextos reales y cómo se pueden crear entornos que favorezcan la participación activa de los estudiantes.
Además, el learning by doing se relaciona con diversas corrientes pedagógicas que han marcado la evolución de la educación contemporánea. Entre los tipos de pedagogía más influyentes destacan aquellos que sitúan la experiencia, la autonomía y la exploración en el centro del proceso formativo. Esto se traduce en la idea de que el conocimiento se consolida cuando se aplica, se analiza y se conecta con situaciones reales.
En este sentido, comparte principios con enfoques como la pedagogía Reggio Emilia o el método Montessori, que también sitúan la autonomía y la exploración en el centro del proceso educativo. Todos ellos parten de la idea de que el conocimiento se construye a través de la interacción con el entorno y de que el estudiante aprende mejor cuando participa de manera activa.
El learning by doing también ha sido respaldado por numerosas investigaciones que subrayan la importancia de la práctica guiada, la reflexión y la transferencia del aprendizaje. Organismos internacionales como la UNESCO han señalado que los métodos activos favorecen la adquisición de las herramientas necesarias para desenvolverse en entornos sociales y profesionales en constante transformación. Estas aportaciones permiten situar este enfoque dentro de un marco más amplio, en el que convergen teoría, práctica y evidencia científica.
Fuente: https://www.unir.net/revista/educacion/learning-by-doing/
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