Publicado: 7 mayo 2026 a las 1:00 am
Categorías: Artículos
[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Por https://www.unesco.org
Un nuevo reporte regional de la organización internacional evidencia cómo comunidades, docentes, cultores e instituciones están integrando saberes, prácticas y expresiones culturales en procesos educativos formales y no formales.

Educación y patrimonio cultural inmaterial en América Latina y el Caribe es el nuevo documento regional publicado el 7 de mayo de 2026 por la UNESCO. El informe sistematiza 200 prácticas educativas desarrolladas en 15 países de la región y muestra cómo el patrimonio vivo —tradiciones orales, saberes sobre la naturaleza, técnicas artesanales, rituales, festividades, artes del espectáculo y conocimientos comunitarios— está enriqueciendo los aprendizajes, fortaleciendo la pertinencia cultural de la educación y abriendo nuevas oportunidades para políticas públicas, instituciones educativas, comunidades y agentes culturales.
El estudio, impulsado por la UNESCO como una iniciativa entre los sectores de Cultura y Educación, ofrece una mirada regional amplia sobre experiencias que cruzan educación formal y no formal con tradiciones, conocimientos locales y prácticas comunitarias. La publicación identifica tendencias, principios pedagógicos y experiencias inspiradoras que muestran cómo los saberes vivos de los territorios pueden contribuir a una educación más inclusiva, creativa, situada y conectada con los desafíos contemporáneos.
El documento recoge experiencias de Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Perú, San Cristóbal y Nieves, y Suriname. Entre ellas destacan iniciativas sobre astronomía y saberes indígenas, educación intercultural bilingüe, oficios tradicionales, museos como espacios de aprendizaje, tecnologías inmersivas, huertos escolares, talleres con cultores, materiales pedagógicos y proyectos comunitarios que vinculan memoria, territorio y aprendizaje.
“El patrimonio cultural inmaterial no solo preserva la memoria y la diversidad cultural de nuestras comunidades; también es una herramienta poderosa para transformar la educación. Este estudio demuestra que cuando los saberes vivos de los territorios entran en diálogo con los procesos de enseñanza y aprendizaje, se fortalecen la inclusión, la creatividad y la participación comunitaria”, señaló Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago.
Uno de los principales resultados del estudio es que casi la mitad de las experiencias analizadas corresponde a iniciativas de educación no formal, impulsadas por museos, bibliotecas, centros comunitarios e instituciones culturales. En tanto, el 38 % se desarrolla en el ámbito formal y un 12,5 % combina ambos espacios.
Estos datos refuerzan una de las conclusiones centrales de la investigación: el aprendizaje no ocurre únicamente en las aulas, sino también en los territorios, en las comunidades y en los espacios culturales, a través de procesos de transmisión intergeneracional.
La publicación también revela que el 65,5 % de las prácticas tiene un enfoque principalmente local, confirmando el rol fundamental de las comunidades en la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. Además, el 81 % de las iniciativas involucra a las comunidades en alguna etapa de diseño, implementación o difusión, destacando que el patrimonio vivo no puede separarse de las personas y grupos que lo recrean y transmiten.
Asimismo, el estudio identifica aportes en ámbitos como derechos humanos, diversidad cultural, igualdad de género y cultura de paz y no violencia, evidenciando el potencial del patrimonio cultural inmaterial para avanzar en la Meta 4.7 del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) sobre educación para el desarrollo sostenible.
La investigación también muestra que muchas de las prácticas combinan distintas expresiones del patrimonio vivo. De hecho, el 54,5 % de las experiencias se vincula con más de un ámbito de la Convención de 2003 de la UNESCO, integrando oralidad, música, danza, rituales, oficios, conocimientos ambientales, memoria comunitaria y formas de organización social.
El análisis organiza las prácticas en torno a tres dimensiones: sus principios, sus procesos y sus contribuciones. En los principios, destaca el aprendizaje culturalmente pertinente, la integración de saberes interdisciplinarios y la capacidad del patrimonio vivo para tender puentes entre pasado, presente y futuro. En los procesos, sobresalen los enfoques participativos y las metodologías experienciales, basadas en el aprender haciendo, el trabajo comunitario, el cuerpo, los sentidos, las artes y el territorio. En sus contribuciones, las prácticas apuntan a la resiliencia social, la conciencia medioambiental, la igualdad de género y la construcción de una cultura de paz.
Junto con presentar evidencia y experiencias, la publicación propone orientaciones para fortalecer la integración del patrimonio vivo en la educación desde las políticas públicas, las instituciones educativas y culturales, los equipos docentes y las comunidades cultoras. Estas recomendaciones buscan promover activamente los cruces entre educación y patrimonio cultural inmaterial en contextos formales y no formales, y fomentar la participación de las comunidades en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
La investigación fue liderada por la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago, con el apoyo de las Oficinas de la UNESCO en La Habana, Lima, Quito y Guatemala. Contó con la colaboración de la Oficina de la UNESCO en Kingston y la supervisión de la Secretaría de la Convención de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Su implementación fue posible gracias a la contribución del Reino de los Países Bajos al Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Convención de 2003.
Fuente: https://www.unesco.org/es/articles/la-unesco-publica-estudio-sobre-200-practicas-educativas-de-america-latina-y-el-caribe-que-integran
Deja un comentario