Juan Carlos Cubeiro: “Con la IA, hacen falta los profesores más que nunca”

Publicado: 23 mayo 2026 a las 6:00 pm

Categorías: Artículos

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Por José Luis Fernández

El experto en management, protagonista del nuevo pódcast, defiende en ‘El Pupitre Digital’ que la inteligencia artificial no debe afrontarse desde el miedo, sino reforzando aquello que hace únicas a las personas: curiosidad, creatividad, intuición y emocionalidad.

Juan Carlos Cubiero en un momento de su entrevista con Víctor Núñez -Servicios Audiovisuales de la UDIMA

Mientras algunos expertos alertan sobre el riesgo de automatización masiva del conocimiento y la posible pérdida de capacidades humanas esenciales, otros consideran que la IA puede convertirse en una herramienta extraordinaria para transformar positivamente la educación.

Entre quienes defienden esta segunda visión se encuentra Juan Carlos CubeiroPremio Nacional de Management y uno de los especialistas españoles más reconocidos en liderazgo, talento y transformación organizacional.

Cubeiro, protagonista de ‘El Pupitre Digital, el podcast de RADIO ÉXITO EDUCATIVO, que dirige y presenta Víctor Núñez, y que en su totalidad se difundirá este próximo lunes, sostiene que la expansión de la inteligencia artificial no debe interpretarse desde el miedo, sino desde la adaptación inteligente y el fortalecimiento de las capacidades más humanas de las personas.

A su juicio, el sistema educativo afronta una transición histórica similar a otras grandes revoluciones tecnológicas, pero con una diferencia esencial: por primera vez, la tecnología parece competir parcialmente con determinadas tareas cognitivas que hasta ahora se consideraban exclusivamente humanas. Sin embargo, lejos de anunciar una sustitución del profesorado o del pensamiento humano, el experto considera que la IA obliga precisamente a reforzar aquello que las máquinas no pueden reproducir plenamente.

“Yo creo que hay tres motivos para la esperanza”, explica Cubeiro al analizar el impacto de la inteligencia artificial sobre la educación. El primero de esos motivos se relaciona con la propia naturaleza de la tecnología. Según señala, gran parte de las herramientas de IA están diseñadas para tareas administrativas, organizativas y de procesamiento de información, mientras que las capacidades profundamente humanas siguen manteniendo un valor diferencial insustituible.

“El ser humano está para la curiosidad, la creatividad, la intuición, la emocionalidad”, afirma Cubeiro, que la propia Universidad de Oxford, apunta como las competencias humanas que serán precisamente las más valiosas en las próximas décadas. Porque, agrega, “las personas con curiosidad, creatividad, intuición y emocionalidad, desde la calma, empezando por ahí, van a tener más valor todavía”.

Esta visión rompe con algunos de los discursos más alarmistas que presentan la IA como una amenaza inevitable para el empleo y para la enseñanza. Cubeiro rechaza frontalmente la idea de una sustitución completa de las personas por las máquinas y considera que la educación debe centrarse precisamente en fortalecer aquello que hace únicos a los seres humanos.

“Con lo cual no hay que temer que nos sustituyan, en plan Terminator, ninguna IA”, afirma. En su opinión, el verdadero desafío educativo no consiste en competir con la inteligencia artificial en capacidad de almacenamiento o procesamiento de datos, sino en potenciar las habilidades emocionales, creativas y éticas que permiten interpretar el conocimiento y darle sentido humano.

Esta reflexión adquiere una enorme relevancia en un momento en el que millones de estudiantes utilizan ya herramientas de inteligencia artificial generativa para realizar tareas académicas, redactar textos, resolver dudas o preparar trabajos. Muchos docentes y universidades debaten actualmente cómo adaptar sus métodos de evaluación y enseñanza ante una tecnología capaz de generar respuestas complejas en apenas segundos.

Comprender a la IA

Para Cubeiro, la clave no está en prohibir la IA ni en demonizarla, sino en comprender su verdadera función. El especialista defiende una relación de complementariedad entre humanos y tecnología, también dentro del sistema educativo. “Segundo, es una posición de complementariedad en la educación y en todos los ámbitos”, explica. La inteligencia artificial, subraya, puede ayudar a sintetizar información, relacionar conceptos y acelerar procesos de aprendizaje, pero nunca debería sustituir la capacidad humana de interpretación crítica y toma de decisiones.

El experto ilustra esta idea mediante ejemplos cotidianos relacionados con el consumo cultural y el análisis de contenidos. Explica cómo utiliza herramientas tecnológicas para encontrar conexiones entre películas, series o conceptos aparentemente distintos. “Nos puede ayudar, pero no se ayuda”, resume, subrayando que la máquina facilita asociaciones y patrones, pero sigue siendo el ser humano quien interpreta, contextualiza y decide.

Uno de los aspectos que más preocupa a Cubeiro es el uso emocionalmente irresponsable de la inteligencia artificial, especialmente entre los jóvenes. El experto advierte de que muchas personas comienzan a consultar a sistemas de IA sobre cuestiones profundamente personales o emocionales, otorgándoles un papel que nunca deberían desempeñar. “Hay que hacer bien las preguntas, lo llamamos prompt, hay que sintetizar bien y hay que aplicarlo”, explica sobre la importancia de desarrollar pensamiento crítico y capacidad de interacción inteligente con la tecnología.

Pero su advertencia va mucho más allá del simple uso técnico de las herramientas digitales. Cubeiro considera que existe un riesgo real de deshumanización si las personas comienzan a delegar decisiones emocionales o éticas en sistemas automatizados. “Cuidado porque la IA no tiene alma”, afirma de manera rotunda. La frase resume una de las principales preocupaciones que atraviesan actualmente el debate educativo mundial.

Aunque la inteligencia artificial puede generar respuestas convincentes, analizar enormes cantidades de información o imitar determinados estilos comunicativos, carece de experiencia humana, empatía real y responsabilidad moral. Según Cubeiro, la educación del futuro deberá enseñar precisamente a diferenciar entre información y sabiduría, entre procesamiento de datos y comprensión humana profunda.

“Te puede decir que te tires por la ventana perfectamente, porque es una información que está agrupando y entonces sale la decisión”, advierte el especialista para ilustrar los límites éticos de la tecnología. La afirmación pone el foco sobre una cuestión esencial: la IA puede organizar información y ofrecer patrones estadísticos, pero no posee conciencia moral ni comprensión emocional auténtica.

En este contexto, Cubeiro considera que el papel del profesorado no solo no desaparecerá, sino que será más importante que nunca. Frente a quienes auguran un futuro educativo basado exclusivamente en plataformas automatizadas, clases virtuales y tutores digitales, el experto defiende la centralidad humana del docente como guía emocional, intelectual y ética.

Con la IA, “hacen falta los profesores más que nunca”, afirma. No obstante, aclara que la función del profesorado cambiará respecto a modelos educativos tradicionales centrados casi exclusivamente en la transmisión de información. “Pero no en la parte estrictamente de instrucción, porque esa parte informacional te la da la IA”, explica.

La afirmación refleja uno de los grandes cambios estructurales que afronta actualmente la educación. Durante siglos, buena parte de la función del docente consistía en transmitir conocimientos que solo podían obtenerse a través de libros, clases magistrales o instituciones académicas. Hoy, la información está disponible de manera inmediata y masiva gracias a internet y a las herramientas de IA generativa. Esto obliga a redefinir el sentido mismo de enseñar.

Para Cubeiro, el docente del futuro será sobre todo un formador de carácter, pensamiento crítico y capacidades emocionales. “Cómo generas un carácter emocionalmente, volvemos a lo mismo, de persona con curiosidad, de persona con pasión, de persona con sano pensamiento crítico, de persona con capacidad de integrar y de pensamiento conceptual”, explica al describir las nuevas funciones educativas.

En esta visión, el profesorado se convierte en acompañante intelectual y emocional más que en simple transmisor de contenidos. Su papel consistirá en ayudar a los estudiantes a interpretar la información, desarrollar criterio propio, gestionar emociones y construir identidad personal en un entorno saturado de estímulos digitales y automatización tecnológica.

Cubeiro establece además un vínculo histórico entre el papel actual del docente y la tradición filosófica clásica. “Para eso los profesores en la antigua Grecia, o en la España actual, o en cualquier país iberoamericano, son más importantes que nunca”, sostiene. La referencia conecta la educación contemporánea con una visión humanista del conocimiento basada en el diálogo, la reflexión y la formación integral de la persona.

El experto considera que uno de los mayores riesgos del contexto tecnológico actual es reducir la educación a un simple intercambio de datos o habilidades técnicas. Frente a ello, reivindica una enseñanza centrada en la construcción del pensamiento conceptual, la capacidad de integración y el desarrollo de valores humanos. La inteligencia artificial puede proporcionar información, pero no puede enseñar plenamente empatía, ética, sensibilidad o sentido vital.

Salud mental en adolescentes

Esta reflexión resulta especialmente relevante en un contexto marcado por el aumento de problemas de salud mental entre adolescentes y jóvenes, el impacto de las redes sociales y la creciente dependencia tecnológica. Muchos especialistas en educación y psicología advierten de que las nuevas generaciones poseen acceso ilimitado a información, pero mayores dificultades para gestionar emociones, mantener la atención o construir pensamiento crítico profundo.

Cubeiro considera que precisamente ahí radica la gran misión de la escuela y de la universidad del futuro. Más que competir con la inteligencia artificial, la educación deberá centrarse en desarrollar aquello que la tecnología no puede reemplazar completamente: la capacidad humana de comprender, emocionar, crear sentido y convivir.

“Simplemente para dar información, pues eso, el mundo ha cambiado, está cambiando, y cambiará muchísimo más”, afirma el experto. Sin embargo, añade inmediatamente una reflexión que resume toda su visión educativa: “Pero para pasear por el ahora, más que nunca”.

La expresión sintetiza una idea profundamente humanista sobre el futuro de la enseñanza. En un mundo dominado por la aceleración tecnológica, la sobreabundancia de datos y la automatización creciente, el verdadero valor de la educación podría residir precisamente en ayudar a las personas a comprender el presente, gestionar la incertidumbre y construir una relación equilibrada entre tecnología y humanidad

Fuente: https://exitoeducativo.net/radio-exito-educativo/juan-carlos-cubeiro-con-la-ia-hacen-falta-los-profesores-mas-que-nunca