Haruki Murakami (77 años), escritor: “Si solo lees los libros que lee todo el mundo, solo puedes pensar lo que piensa todo el mundo”

Publicado: 6 mayo 2026 a las 4:00 am

Categorías: Libros

[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish

Latin American Female"]

Por Pablo Cubí del Amo

El leer nos enriquece, pero la cultura de masas ha acabado a veces equiparando demasiado las cosas. Todos vemos los mismas series, vamos a los mismos sitios y leemos los mismos libros. Murakami, uno de esos autores más leídos, aborda el asunto.

Hay un gran debate abierto sobre cómo ha de ser la educación y la cultura en la era de las redes sociales y la inteligencia artificial. Toda una nueva generación ha dejado de tener la televisión, la radio y los periódicos como base informativa.

Ya las generaciones precedentes advirtieron a los boomers que no podían quedarse con un sola fuente de información.

Los hijos de la guerra habían conocido el horror que se crea cuando llega a la población un solo discurso, como fue la máquina de propaganda nazi.

Por eso, las personas bien formadas leían varios periódicos y, cuando se pudo, miraron varias cadenas de televisión. Eso con internet parecía explotar hacia una democracia informativa. Todo el mundo podía ser una fuente de información. No te engañes, fue un espejismo.

Cuando tienes tantas vías de información, el resultado es la desinformación. Ya no sabes qué es verdad y qué no. Han conseguido que dudes de los medios de comunicación tradicionales.

En ese caos, algunos han vuelto a esas fuentes más fiables y otros han escogido otras alternativas, pero a las que también se mantienen fieles. Los influencers o creadores de contenido, que no son más que copias adaptadas a los nuevos medios de los populares presentadores de siempre.

Al final, hay un cribado natural. Hay muchos a los que no sigue casi nadie y unos pocos que son los que escucha todo el mundo. Antes era Xavier Sardà y ahora puede ser Alvise Pérez o, por poner un ejemplo menos polémico, Ibai Llanos.

En el mundo editorial ocurre lo mismo. Hoy se publican miles de libros y hay más sellos editoriales que nunca. Pero también una mayor concentración que nunca. En verdad solo hay un par de grandes editoriales, con muchos sellos, pero un mismo dueño.

La cantidad de títulos nuevos en librerías también es engañosa. La mayoría de libros venden poco o muy poco. Casi no hay escritores que vivan de la literatura. Unos pocos que son los que venden grandes tiradas. Todos leemos lo mismo.

Este panorama que se vive en España se percibe, aunque en menor medida, en otros países. Los grandes best sellers copan con sus montañas de ejemplares las librerías. Justamente, uno de esos grandes autores nos hizo ver el peligro de esta situación.

“Si solo lees los libros que lee todo el mundo, solo puedes pensar lo que piensa todo el mundo”, escribía el japonés Haruki Murakami en su novela Tokio blues (Norwegian Wood).

No le falta razón a Nagasawa, el personaje de ficción ambicioso y seductor que dice estas palabras. Leer es una forma de conocimiento fundamental.

La neurociencia y la pedagogía han demostrado que nos hace más inteligentes, mejora las conexiones cerebrales y nos permite entrar en otras mentes, otros mundos.

Pero si no hay variedad de pensamiento, la riqueza se pierde.

Hoy nuestras democracias están amenazadas por un doble peligro. Por un lado, los jóvenes leen menos y por tanto comprenden menos lo que leen. La inteligencia artificial está simplificando y homologando el discurso en exceso.

Los profesores han dado la señal de alerta. Las sociedades empiezan a prohibir móviles, redes sociales, y exigir la vuelta al libro clásico.

El otro peligro es que los discursos se han liberado de los hechos. Como los jóvenes no confían en medios tradicionales, en confirmar las fuentes, algo que hacíamos los periodistas, ahora cualquier noticia falsa se da por buena. Muchos jóvenes tienen problemas por falta de pensamiento crítico.

El escritor puede decirlo bien alto, porque él ha sido un ejemplo a la hora de romper esos moldes. Habla desde un mundo literario único. No solo por venir de una cultura muy diferente a la occidental.

Al contrario, se empapó de clásicos, como Kafka, Dostoievski o Fitzgerald, y de la novela negra popular de Raymond Chandler. Todo supo incorporarlo a sus raíces niponas.

Aun más. Empezó a escribir en inglés. Explicaba que escribir en una lengua extranjera le ayudaba a simplificar su prosa y mejorar su creatividad de otra forma. Encontró otra manera de contar.

Por tanto, el consejo de Murakami no es que despreciemos lo popular y masivo. Él no lo hizo y sería tirarse piedras en su propio tejado.

El consejo es que vayas más allá. No te cierres a algún autor diferente. Es un error creer que si no han triunfado es que no valen la pena. Es no conocer el mundo del libro.

Hay muchas razones por las que un libro no vende. Porque se distribuye mal, porque el autor no sale en la tele o porque el tema no interesa a todos, pero sí puede hablarte a ti.

Vale la pena darles una oportunidad. Y ya puesto, lee sobre cómo descubrir las noticias falsas y moverse en la era de la desinformación.

Fuente: https://www.cuerpomente.com/psicologia/haruki-murakami-contra-pensamiento-uniforme_18734