¿Están perdiendo los jóvenes el interés por ser docentes?

Publicado: 13 abril 2026 a las 4:00 pm

Categorías: Artículos

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Por José Luis Fernández

La profesión docente en España atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Mientras el sistema educativo necesita cada vez más profesores —por jubilaciones masivas, crecimiento del alumnado y nuevas demandas formativas—, el interés de los jóvenes por convertirse en docentes muestra señales contradictorias: crece en algunos indicadores formativos, pero cae en vocación, prestigio y expectativas.

Profesor en el aula

El resultado es una paradoja que preocupa a administraciones, universidades y expertos: hay más formación para ser profesor, pero menos deseo real de ejercer como tal. Hasta el punto que en algunas disciplinas, como las STEM, administraciones como la madrileña, ha tenido que recurrir a estudiantes para impartir Matemáticas, por ejemplo, ante la falta de candidatos.

En términos cuantitativos, algunos datos invitan a matizar la idea de una caída absoluta de vocaciones. El máster habilitante para ejercer como docente de secundaria —una de las principales puertas de entrada a la profesión— ha experimentado un crecimiento notable en la última década. Entre el curso 2015-2016 y el 2024-2025, el número de matriculados pasó de unos 23.700 a más de 40.400 estudiantes, un incremento superior al 70 %, según datos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Este aumento sugiere que una parte significativa de los jóvenes sigue contemplando la docencia como una salida profesional viable, especialmente en un contexto de incertidumbre laboral en el sector privado.

Sin embargo, esta aparente buena salud en la demanda formativa contrasta con una realidad más profunda: la profesión docente ha perdido atractivo como vocación. Diversos estudios y análisis recientes coinciden en señalar que el interés real por dedicarse a la enseñanza ha disminuido en términos cualitativos. Según un informe del EsadeEcPol de 2025, el nivel de ilusión por la docencia ha caído de forma notable en las últimas décadas, pasando de cerca del 60 % en 2007 a apenas el 24 % en 2023 . Es decir, más jóvenes pueden formarse para ser profesores, pero muchos lo hacen sin una vocación firme o lo consideran una opción secundaria.

Uno de los factores clave que explican esta pérdida de atractivo es el deterioro de las condiciones laborales. La docencia se percibe cada vez más como una profesión exigente, con altas cargas de trabajo y escasa compensación. En España, una proporción significativa de docentes denuncia sobrecarga burocrática, ratios elevadas en las aulas y falta de recursos humanos. Además, más del 68 % de los profesores afirma haberse planteado abandonar la profesión en algún momento. Este dato resulta especialmente revelador: no solo cuesta atraer a nuevos docentes, sino también retener a los que ya están dentro del sistema.

A esta situación se suma la percepción de una pérdida de reconocimiento social. Tradicionalmente, el profesor ocupaba una posición de prestigio y autoridad en la sociedad española. Hoy, sin embargo, muchos docentes consideran que su figura ha perdido valoración, tanto por parte de las familias como de los propios alumnos. La falta de respeto en el aula, la conflictividad creciente y la presión social contribuyen a construir una imagen menos atractiva de la profesión, especialmente entre los jóvenes que observan estas dinámicas desde fuera.

El contexto educativo también ha cambiado profundamente en los últimos años, aumentando la complejidad del trabajo docente. Las aulas son cada vez más diversas, con mayores necesidades de atención individualizada, problemas de salud mental entre el alumnado y desafíos derivados del uso intensivo de la tecnología. Este nuevo escenario exige competencias pedagógicas más amplias, pero no siempre va acompañado de formación suficiente ni de condiciones laborales adecuadas. Para muchos jóvenes, la docencia aparece, de este modo, como una profesión emocionalmente exigente y poco respaldada institucionalmente.

Otro elemento determinante es la comparación con otras salidas profesionales. En áreas como matemáticas, tecnología o ingeniería, el sector privado ofrece condiciones laborales más atractivas, tanto en salario como en proyección profesional. Esto ha generado un déficit especialmente acusado de docentes en determinadas especialidades, obligando incluso a algunas comunidades autónomas a flexibilizar requisitos o recurrir a soluciones extraordinarias para cubrir plazas . En este sentido, la docencia compite en desventaja en un mercado laboral cada vez más dinámico.

Paradójicamente, en paralelo a esta pérdida de atractivo vocacional, se ha producido un aumento del interés de los jóvenes por el empleo público en general. En España, alrededor del 50 % de los jóvenes considera trabajar como funcionario, atraídos por la estabilidad laboral y las mejores condiciones frente al sector privado. La docencia se beneficia parcialmente de esta tendencia, ya que forma parte del empleo público, pero no siempre logra capitalizarla plenamente debido a las condiciones específicas de la profesión.

La estructura demográfica del profesorado añade un elemento de urgencia al problema. En áreas como la Formación Profesional, el envejecimiento del profesorado es evidente: por cada 100 docentes menores de 30 años hay más de 600 mayores de 50 . Esto anticipa una ola de jubilaciones en los próximos años que requerirá incorporar a miles de nuevos profesores, en un contexto donde la vocación y el atractivo de la profesión están en cuestión.

Ante este panorama, las administraciones educativas han comenzado a plantear reformas orientadas a dignificar la profesión docente. Entre las medidas propuestas se encuentran la reducción de ratios, la mejora de las condiciones laborales, el refuerzo de la formación inicial y continua, y la revisión de los sistemas de acceso. Desde el propio Ministerio de Educación se insiste en la necesidad de hacer la profesión más atractiva para las nuevas generaciones, reconociendo que el problema no es solo cuantitativo, sino también cualitativo.

En última instancia, la situación de la docencia en España refleja una tensión más amplia entre expectativas sociales y realidad laboral. La educación sigue siendo considerada una de las profesiones más importantes para la sociedad, pero no necesariamente una de las más deseadas por los jóvenes. Este desajuste plantea un desafío estructural: cómo atraer talento a una profesión clave sin transformar profundamente sus condiciones.

La respuesta no parece sencilla ni inmediata. Requiere una combinación de políticas públicas, cambios culturales y mejoras organizativas que devuelvan a la docencia el prestigio y las condiciones que históricamente la hicieron atractiva. Mientras tanto, el sistema educativo español se enfrenta a un dilema creciente: necesita más profesores que nunca, pero cada vez resulta más difícil convencer a los jóvenes de que quieran serlo.

Fuente: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/formacion-profesores/estan-perdiendo-los-jovenes-el-interes-por-ser-docentes