Publicado: 21 agosto 2026 a las 3:00 am
Categorías: Entrevistas
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Por Dayse Villegas
En la mayoría de los países, el preescolar no es una obligación, pero en Ecuador hay dos subniveles de educación inicial, uno recomendado y el otro mandatorio.

Hace décadas, los niños se quedaban en casa hasta los 4 o 5 años, esperando ir al kínder o la preparatoria y luego a la primaria. Cualquier otra instrucción antes de eso parecía opcional y accesoria.
De hecho, en la mayoría de los países, el preescolar no es obligatorio. La Unesco estima que dos tercios de las naciones no tienen una legislación sobre la educación antes de la primaria, y en el tercio restante se pide solo un año de preescolar.
En Ecuador se fomenta el ingreso temprano al sistema educativo con el subnivel 1 (niños de 0 a 3 años) en los Centros de Desarrollo Integral de la Primera Infancia del Ministerio de Inclusión Económica y Social. Y es mandatorio el subnivel 2 (niños de 3 a 5 años), a cargo del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura.
Según la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP), la educación inicial es parte de los derechos humanos de la primera infancia. Conformada por 67 comités nacionales, está representada en Latinoamérica por la doctora Liliana Muñoz Guevara, vicepresidenta regional, quien en julio participó de la asamblea mundial de esta entidad, con el lema “Cuando un niño habla”, inspirado en los ideales del educador polaco Janusz Korczak, que subrayan la necesidad de diálogo con los niños: como individuos, el derecho a opinar y a ser escuchados.

“Me gustaría desarrollar esa idea”, dice Muñoz, “porque en Latinoamérica muy pocas veces se les da participación a los niños, que puedan expresar lo que piensan, lo que sienten, sus emociones, sus temores”. Esto lo comparte desde un pabellón decorado con motivos bomberiles que está en Paidópolis o la Ciudad de los Niños, el área preescolar del Instituto Particular Abdón Calderón, en Samborondón.
Este espacio inaugurado en la década de los 90 le parece interesante a la educadora, porque “no siempre el acceso a la educación inicial está ligado a la calidad”.
¿Cuáles son los criterios de calidad para la educación inicial? Tiene que ver con el uso del color, con la libertad para el movimiento de los niños, con el aprendizaje a través del juego. “Esta propuesta (Paidópolis) me parece muy efectiva, y probablemente fue disruptiva en sus inicios, porque cumple 30 años”, apunta Muñoz.
Al espacio y la libertad, ella suma la formación de hábitos, y explica que esto no se contrapone siempre y cuando el educador asuma el rol que le corresponde: adulto mediador. Los niños pueden expresarse, pero necesitan guía y acompañamiento.
Las estaciones, que dependiendo del sitio pueden tomarse el plantel entero o estar dentro del aula (el rincón de lectura, la cocina, la sala musical, el área de silencio), son parte de la estrategia mediadora. Les dan a los pequeños oportunidad de elegir, de organizarse y de plantearse un propósito: ¿dónde quieren ir?, ¿a qué quieren jugar? “Esto hace que ellos puedan construir su pensamiento y comprender diversas realidades”.
Volvemos a “Cuando un niño habla”. ¿Qué vías usar para escuchar lo que los niños tienen que decir? “De manera verbal, de manera gestual, utilizando objetos; a través del arte, de las interacciones, de establecer vínculos. Lo que necesitamos es un adulto respetuoso. Que escuche, que preste atención a las necesidades de los niños, que observe. Eso es algo que hemos perdido”, opina Muñoz, docente de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
“Vivimos en una vorágine del día a día que nos demanda mucho tiempo”. Es comprensible: los padres trabajan, continúan con sus estudios, atienden a adultos mayores, cuidan de varios niños a la vez. Pero hay un costo. “Hemos perdido ese espacio de escucha atenta hacia los niños”.
Para los padres y maestros, la primera herramienta es el arte. “Las artes plásticas, la música, diferentes formas de movimiento no dirigido, si no libre”. Lo siguiente es observar. “Cuando el niño juega puedes identificar cuáles son las vivencias que lo van marcando de manera positiva, pero también de manera negativa. Puedes identificar cuáles son las emociones que él está desarrollando”.
Hay que evitar los extremos. “O los sobreprotegemos y no dejamos que actúen con libertad o los dejamos sin ningún propósito. El juego es libre, pero hay que orientarlo cuando tiene una finalidad pedagógica. Y ese es nuestro rol como maestras y maestros”.
¿Cómo es el perfil de un adulto mediador? Muñoz define:
“Cuando salí de la universidad fui a una escuela privada que lo tenía todo, los juegos, los carteles, un patio”, recuerda Muñoz. “Pero luego fui a la escuela pública y, efectivamente, no hay condiciones para que las maestras puedan aplicar diversas innovaciones”. Pero no lo da por perdido. “Una característica que tiene una maestra de infancia es que es muy comprometida. Muchas iniciativas se desarrollan en escuelas que no tienen las condiciones porque la maestra tiene un perfil que le permite trascender del aula, asumir una responsabilidad social con los niños de una nación, de una localidad. Por eso tenemos prácticas muy buenas en escuelas públicas”.
Observa que OMEP invita cada año a concursos de educación en desarrollo sostenible y muchos proyectos llegan de escuelas públicas. ¿Cómo lo logran? Muñoz lo atribuye a la capacidad de los maestros de movilizar a las familias. “Los padres son nuestros aliados. Las políticas deberían ser las principales aliadas de los maestros y de los niños”, subraya. “Pero una maestra ha sido formada para trabajar con los niños, con las familias, con las comunidades”. (F)
Fuente: https://www.eluniverso.com/larevista/orientacion/en-latinoamerica-muy-pocas-veces-se-les-da-participacion-a-los-ninos-liliana-munoz-guevara-vicepresidenta-regional-de-la-organizacion-mundial-para-la-educacion-preescolar-nota/
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