Publicado: 7 agosto 2026 a las 5:00 am
Categorías: Arte y cultura / Entrevistas
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Por Fernando Torrecillas
Noemí Catalán ha liderado la obra ‘El ciego que veía demasiado’, con sesenta actores a sus órdenes

Mujer excepcional, con unos ojos azules que hipnotizan, de Noemí Catalán podríamos conocer numerosos perfiles, pues más allá de impartir clases de lengua y literatura en el IES El Monastil, es filóloga hispánica -especializada en novela histórica del Romanticismo-, egiptóloga y posee amplios conocimientos espaciales. “Todo lo vinculado a la NASA me fascina”, indica.
Sin embargo, nos centraremos en la asignatura optativa de artes escénicas y danza, espacio donde con suma empatía ha sido capaz de escribir, dirigir y liderar la obra ‘El ciego que veía demasiado’. Estrenada con éxito en el Auditorio ADOC, la función contó con la participación de sesenta actores amateurs, de todas las edades.
Considera, en ese sentido, que “el teatro en educación es terapéutico, necesario para la gestión emocional de la persona, para su autoconocimiento”. De hecho, apostilla, es una materia que revierte en el beneficio del propio aprendizaje, “fomentando la cohesión, el respeto y la empatía; el profesor deja de serlo, igual que el alumno”.
Catalán sostiene que su escritura y creatividad -prolongada a lo largo de quince años- está al servicio de toda la comunidad educativa, como guionista teatral, “ya que toda persona tiene algo que contar y forma parte del gran teatro del mundo”.
Colaboró también con el poeta local Antonio Porpetta, concretamente en su ‘Poesía Arqueológica’, recital celebrado en la Fundación Paurides. “Mi centro era su centro”, confiesa.
Llegó a mí de un modo curioso, mientras trabajaba en el IES Azorín. Me ofrecieron la optativa de teatro, en unas condiciones moribundas, con apenas ocho alumnos; intenté llevarles obras conocidas, como ‘Historia de una escalera’, pero pronto comprobé que debía captar su interés con textos que les llamara la atención.
Fue entonces cuando empecé a escribir. Al año siguiente tenía veinte alumnos, al otro tuvieron que abrir dos líneas y paulatinamente fui redactando a la carta.
Soy una persona extraordinariamente tímida y carezco de formación expresa. Todo lo que sé de las tablas me lo ha proporcionado la experiencia, aprendiendo de un modo autodidacta.
¿A John Keating en ‘El club de los poetas muertos’? (ríe). Un profesor no solo está para transmitir conocimientos, porque los adolescentes actuales precisan de que el maestro se muestre cercano y empático.
Mi manera de enseñar es desenfadada muchas veces, intento llevarles a la emoción; no los concibo como alumnos, sino personas, igual que el profesor en ese magnífico film. Soy particular, lo reconozco, no soy reglada, ni dogmática o tradicionalista.
Muchas veces (ríe). Una vez un alumno me dijo “contigo he aprendido muchísimo, pero sobre todo te recordaré por cómo te has acercado a mí”. Me ven profe y también mamá o amiga.
Por supuesto; todos tenemos algo que aportar. Los tiempos, tan cambiantes, son cada vez más complicados para los infantes. Aprendo de sus inquietudes, intuyo sus debilidades y fortalezas, y cuando me regalan su talento van completando pequeños compartimentos de mi propia vida.
«Intuyo sus debilidades y fortalezas, y al regalarme su talento van completando pequeños compartimentos de mi vida»
Este año, como sabemos, ha sido convulso para la docencia. Por ello apenas tuvimos tiempo -doce días- para el proyecto colectivo de final de curso, una obra de dos horas y media de duración en la que participan sesenta actores. La elaboré en unas diez horas.
Consciente del contexto mundial que vivimos, me pregunté por qué en ocasiones estamos tan ciegos, ¡conformándonos! Si antes era sopa y poco más, ahora es sopa y televisión.
«Consciente del contexto mundial que vivimos, me pregunté por qué en ocasiones estamos tan ciegos, ¡conformándonos!»
En el Madrid de 1969, año que el hombre llegó a la luna. El ciego solicita mediante un periódico que vayan a leerle donde reside, pululando en la pensión personas muy dispares.
Consigue transmitir tanto cultura como enseñanza, además de una crítica social contra el Franquismo, un espejo de lo que sucede hoy, que parece andamos hacia atrás.
El principal es que parodia a obras reconocidas de la literatura, como ‘La casa de Bernada Alba’ o ‘El Lazarillo de Tormes’, siendo teatro dentro del teatro. Asimismo, al trabajar con sesenta personas es muy fácil que algo falle.
«En ‘El ciego que veía demasiado’ hemos parodiado reconocidas obras, siendo teatro dentro del teatro»
Muy especiales, ¡es increíble cómo todos remaron a favor de obra! En nuestros ensayos no hay rangos, ni edades, ni cargos, el alumno y el profesor se igualan, sin egos.
Quizás otra de mis virtudes, pienso, es que me hago con las personas en muy poco tiempo.
Novela de fantasía histórica en la que el alumnado es el protagonista. Bajo una estructura de formato videojuego (gamificada), muestra una manera lúdica y emotiva de aprender, en un proceso conjunto de aprendizaje entre docente y alumno.
Fuente: https://aquimediosdecomunicacion.com/2026/08/07/el-teatro-en-educacion-es-terapeutico/
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