El 49% de los estudiantes tiene dificultades para aplicar lo aprendido en situaciones reales

Publicado: 29 octubre 2026 a las 6:00 pm

Categorías: Artículos

[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish

Latin American Female"]

Por José Luis Fernández

El 63% de los profesionales encuestados asegura que dedica tiempo a formarse sin percibir una mejora efectiva, mientras que el 75% apuesta por combinar inteligencia artificial y experiencia humana para lograr resultados a largo plazo.

Aula – Cedida

El 49% de las personas que mantienen una rutina de aprendizaje durante meses sigue teniendo dificultades para aplicar los conocimientos adquiridos en situaciones de la vida real. Esta es una de las principales conclusiones del primer Informe de progreso de Preply, que analiza cómo la tecnología y la inteligencia artificial están transformando los procesos de aprendizaje y la manera de medir sus resultados.

El estudio, basado en una encuesta global a más de 5.000 profesionales en activo, investigaciones externas y opiniones de expertos en aprendizaje, identifica una brecha entre la percepción de estar progresando y la capacidad efectiva de utilizar lo aprendido. La compañía denomina este fenómeno «brecha de progreso» y advierte de que disponer de más información y dedicar más tiempo a la formación no garantiza necesariamente una mejora de las competencias.

Los datos reflejan una paradoja en el desarrollo profesional: aumenta el tiempo dedicado a aprender, se multiplican las herramientas disponibles y crece la utilización de la inteligencia artificial, pero una parte significativa de los participantes no consigue trasladar esos conocimientos a su actividad cotidiana. Según el informe, el 63% afirma sentirse ocupado aprendiendo sin mejorar realmente, mientras que el 52% reconoce que dedica más tiempo a formarse sin obtener siempre mejores resultados.

Además, el 76% de los encuestados asegura que dedica más tiempo al aprendizaje que hace dos años. Para ello, utiliza una media de tres métodos diferentes, entre los que figuran las herramientas de inteligencia artificial, la formación impartida por las empresas, los cursos en línea y los vídeos educativos breves.

La inteligencia artificial no garantiza por sí sola el progreso

La expansión de la inteligencia artificial está modificando las estrategias de formación de los profesionales. El 88% de los participantes en la encuesta ya utiliza esta tecnología como parte de su aprendizaje, principalmente por su capacidad para facilitar el acceso a la información y ofrecer respuestas rápidas.

En concreto, el 47% señala que la IA le ayuda a encontrar respuestas con mayor rapidez, mientras que el 36% destaca que hace que aprender resulte más accesible y flexible. Sin embargo, el acceso inmediato al conocimiento no elimina las dificultades para desarrollar habilidades que puedan utilizarse en contextos reales.

Dos tercios de los encuestados, el 66%, consideran que disponer de información no conduce automáticamente al progreso. Asimismo, el 55% afirma que resulta más difícil que nunca identificar qué métodos o recursos contribuyen realmente a mejorar sus competencias.

Sofía Tavares, directora de marca de Preply, sostiene que el reto actual no reside tanto en acceder al conocimiento como en aplicarlo fuera del entorno de aprendizaje. «La IA ha hecho que el conocimiento sea accesible al instante. Lo difícil es lo que ocurre después, cuando cierras la aplicación, sales de la clase y necesitas aplicar lo que has aprendido en una situación de la vida real», afirma. A su juicio, la capacidad de utilizar los conocimientos con confianza cuando resulta necesario constituye el verdadero indicador de progreso.

El 75% prefiere combinar la IA con la experiencia humana

El informe también examina el papel que deben desempeñar las herramientas automatizadas y los profesionales de la enseñanza en los nuevos modelos formativos. Aunque la inteligencia artificial se ha convertido en un recurso habitual, los resultados muestran una preferencia mayoritaria por los sistemas que combinan tecnología y acompañamiento humano.

El 75% de los participantes confía en una experiencia de aprendizaje que integre inteligencia artificial y experiencia humana para lograr avances a largo plazo. En cambio, solo el 11% afirma que preferiría un modelo completamente autodirigido mediante IA.

La tendencia se refuerza con otro dato: el 90% de los encuestados prefiere que la inteligencia artificial desempeñe una función de apoyo, en lugar de dirigir el proceso de aprendizaje. Los resultados apuntan a una demanda de modelos que aprovechen la rapidez y flexibilidad de las herramientas digitales sin renunciar a la orientación, la interacción y la práctica con otras personas.

Kirill Bigai, consejero delegado de Preply, considera que ambos recursos cumplen funciones complementarias. Según explica, la IA facilita el acceso al conocimiento, mientras que la intervención humana contribuye a consolidarlo y convertirlo en habilidades aplicables a situaciones concretas. La empresa vincula este enfoque con la actividad de sus más de 150.000 tutores en todo el mundo.

La conclusión de la compañía es que el desarrollo de competencias requiere algo más que consumir contenidos o resolver dudas de forma automática. La práctica activa, la interacción y la aplicación de lo aprendido son elementos fundamentales para comprobar si la formación se traduce en una mejora efectiva.

La Generación Z, la más expuesta a la brecha de progreso

Las dificultades no se distribuyen de manera uniforme entre los grupos de edad. El informe identifica a la Generación Z como el colectivo que presenta mayores problemas para convertir el aprendizaje en resultados, pese a registrar el nivel más elevado de adopción de la inteligencia artificial.

El 92% de los integrantes de esta generación utiliza IA para aprender. Sin embargo, el 71% afirma sentirse ocupado aprendiendo sin mejorar, frente al 56% de la Generación X. Asimismo, el 57% reconoce haber tenido dificultades para aplicar los conocimientos en situaciones reales, frente al 40% de los encuestados de mayor edad incluidos en la comparación.

Las diferencias también aparecen en la continuidad de los procesos formativos. El 68% de la Generación Z asegura haber abandonado alguna actividad de aprendizaje durante el último año, frente al 38% de la Generación X.

Además, el 31% de los jóvenes de la Generación Z considera que depende de la inteligencia artificial más de lo que le gustaría, frente al 24% de la Generación X. El mismo porcentaje, un 31%, percibe que aprender mediante IA puede convertirse en una actividad pasiva, frente al 23% del grupo de mayor edad.

Estos resultados sugieren que la facilidad de acceso a los recursos digitales no elimina la necesidad de desarrollar hábitos de aprendizaje sostenidos y mecanismos para evaluar los avances. No obstante, las cifras describen las respuestas de los participantes en la encuesta y no demuestran por sí solas que el uso de la IA sea la causa de las dificultades observadas entre los jóvenes.

Los directivos utilizan más la IA para formarse

El estudio también detecta diferencias según la posición profesional. El 47% de los altos directivos afirma utilizar diariamente la inteligencia artificial para formarse, frente al 35% de los mandos intermedios y de menor nivel y al 31% de los empleados que no ocupan puestos directivos.

Los responsables de mayor rango también muestran una mayor predisposición a delegar en la IA la dirección de su aprendizaje: el 16% preferiría que esta tecnología liderase su formación, frente a porcentajes de entre el 8% y el 10% en los demás grupos profesionales.

Para Josh Crossick, director de producto de Preply, las diferencias entre generaciones, niveles jerárquicos y países obligan a diseñar experiencias formativas adaptadas a las necesidades individuales. El directivo defiende que los modelos de aprendizaje deben tener en cuenta los objetivos, la motivación y las dificultades específicas de cada persona, en lugar de aplicar un itinerario idéntico a todos los alumnos.

El primer Informe de progreso de Preply plantea un cambio de enfoque en la evaluación de la formación: pasar de medir el tiempo invertido, los contenidos consumidos o las herramientas utilizadas a comprobar qué competencias se han adquirido y en qué medida pueden aplicarse.

La cuestión resulta especialmente relevante en un contexto en el que las empresas necesitan actualizar las habilidades de sus plantillas y los profesionales deben adaptarse a los cambios tecnológicos. La multiplicación de cursos, plataformas y asistentes basados en IA facilita el acceso a recursos educativos, pero también puede dificultar la identificación de los métodos que ofrecen mejores resultados.

Los datos de Preply respaldan la necesidad de prestar mayor atención a la transferencia del aprendizaje, es decir, a la capacidad de utilizar los conocimientos adquiridos en situaciones distintas de aquellas en las que se aprendieron. La práctica, la retroalimentación y la interacción con otras personas pueden contribuir a reducir la distancia entre conocer un concepto y saber aplicarlo.

La compañía concluye que la evolución del aprendizaje no consiste en sustituir a los profesores por sistemas automatizados, sino en integrar las posibilidades de la inteligencia artificial con la experiencia humana. El objetivo es que la formación se traduzca en competencias útiles y medibles, en lugar de limitarse a una actividad constante que no siempre produce mejoras perceptibles.

Fuente: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/tecnologia-educativa-1/el-49-de-los-estudiantes-tiene-dificultades-para-aplicar-lo-aprendido-en-situaciones-reales