Educación preventiva frente a desastres naturales: una lección sobre terremotos

Publicado: 13 julio 2026 a las 4:00 am

Categorías: Artículos

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Por https://www.bbva.com

La educación preventiva es clave para crear una cultura y una sociedad más resilientes ante el impacto de fenómenos naturales extremos y otros riesgos derivados de la acción humana, sobre todo en regiones como América Latina, donde la recurrencia de los desastres es alta.

“¡Comienza un temblor! ¿Cuál es el lugar más seguro para refugiarse? Si tienes que abandonar tu casa a continuación, ¿qué debes llevar en tu mochila?” Ante las preguntas de la profesora, todos los alumnos y alumnas levantan la mano para responder. Saben que deben colocarse bajo un mueble resistente y alejados de las ventanas, y que en su mochila no debe faltar agua, un pequeño botiquín y una linterna con pilas.

La situación se repite en diferentes puntos del mundo con preguntas sobre incendios, inundaciones, erupciones volcánicas o deslizamientos de tierra, dependiendo de las características o las amenazas de cada lugar. Y es que los niños también participan en la reducción de riesgos y facilitarles instrucciones claras sobre qué hacer en caso de alerta es crucial para reducir las consecuencias de los desastres.

Para ello, existe lo que conocemos como educación preventiva, una estrategia integral que busca fortalecer las capacidades de la comunidad educativa para anticiparse, responder y actuar ante las amenazas que afectan el bienestar de niñas, niños y adolescentes.

Aunque este tipo de formación es muy relevante en las escuelas, ya que los más pequeños trasladan la concienciación a sus familias, las campañas de prevención deben dirigirse a todos los sectores de la sociedad. De hecho, la falta de conciencia en un sector puede afectar a toda la comunidad. De tal forma que, si se logra integrar en todo el territorio se puede lograr un impacto más profundo y sostenible, fomentando una cultura preventiva de cara a minimizar riesgos y reducir costos.

La educación preventiva es clave en América Latina

“La educación preventiva ante desastres y fenómenos de origen natural es indispensable en entornos educativos, comunidades y familias en todo el mundo porque permite reducir el número de muertes y afectaciones”, explica Lourdes Herrera, coordinadora del proyecto Horizontes Seguros. Este proyecto, implementado por Plan Internacional Perú y que cuenta con financiación de la Unión Europea, promueve procesos formativos para asegurar una educación resiliente ante los desastres en comunidades vulnerables. 

“En América Latina adquiere una relevancia imperante debido a las brechas estructurales como la desigualdad, la migración forzada y el impacto del cambio climático que vuelven a la región más vulnerable frente a emergencias y desastres”, añade la coordinadora de Horizontes Seguros.

Las cifras lo confirman: según datos procedentes del Informe de Evaluación Regional sobre el Riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe (RAR 24), elaborado por la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, la región de América Latina y el Caribe es la segunda más propensa a desastres de todo el mundo. Entre los años 2000 y 2022, alrededor de 190 millones de personas fueron afectadas por 1.534 desastres. El 83% de los mismos fueron de origen climático.

Los sistemas de alerta temprana reducen el impacto económico de estos desastres en un 30%, según el citado estudio, pero todavía falta mucho por mejorar en este ámbito. A la relevancia de estos sistemas de alerta se suma la importancia de que la población responda de forma adecuada ante los peligros y sepa establecer medidas preventivas acordes a la realidad de su entorno. Y es que, tal y como señala Herrera, el caso de cada región y comunidad es diferente. Sin embargo, recalca, la región guarda factores en común.

“La falta de planificación urbana, la expansión desorganizada y la construcción en zonas de riesgo hace que miles de familias vivan en zonas inestables, de alta amenaza sísmica, riberas de ríos o viviendas de infraestructura deficiente, lo que incrementa el impacto a partir de fenómenos como inundaciones, huaicos, sequías, sismos, entre otros”, explica.

“A todo esto -añade la directiva- se suman las desigualdades económicas y educativas, así como los impactos de la violencia en entornos educativos, que limitan a las comunidades a acceder a servicios básicos, información preventiva y servicios de protección. En América Latina, la educación preventiva es una herramienta capaz de construir justicia e igualdad. Es necesario acentuar este enfoque en las escuelas, no solo como complemento educativo, sino como parte esencial en la gestión de riesgos y desastres”.

Fuente: https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/educacion-preventiva-frente-a-desastres-naturales-una-leccion-sobre-terremotos/