Dos caminos para la educación: evolución o autodestrucción

Publicado: 17 junio 2026 a las 1:00 am

Categorías: Artículos

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Por Diana Tsankova

“Se observan graves carencias en las competencias digitales de los alumnos búlgaros”, afirma la profesora Rumyana Peicheva-Forsyth.

os datos, basados en estudios internacionales, dibujan un panorama poco alentador: los jóvenes búlgaros ocupan uno de los últimos puestos de Europa en competencias digitales. Esto ha llevado a profesores de la Universidad de Sofía “San Kliment Ohridski” a realizar un amplio estudio nacional para determinar el grado de digitalización de la educación secundaria, incluida la formación del profesorado, y proponer medidas de gestión debidamente fundamentadas.

El proyecto “Digitalización de la educación secundaria búlgara”, dirigido por la profesora Rumyana Peicheva-Forsyth, abarca 350 centros educativos del país, 2.400 profesores, 1.200 alumnos y 700 padres, además de la observación de 250 clases. ¿Cuáles son las conclusiones?

FOTO Center for Educational Technologies – Sofia Univeristy

La mayoría de los profesores se sitúan en los niveles iniciales de competencia digital”, afirma la profesora Rumyana Peicheva-Forsyth. “Cuando se trata de competencias más complejas, como fomentar el pensamiento crítico en el uso de las tecnologías o la autonomía de los alumnos a la hora de utilizarlas para crear productos, resolver problemas o desarrollar proyectos, gran parte del profesorado se siente poco preparado y necesita apoyo”.

El perfil de competencias digitales de los alumnos es similar: poseen habilidades básicas, como la búsqueda de información en Internet mediante aplicaciones habituales. Al mismo tiempo, se observan importantes carencias en la evaluación crítica de las fuentes y de su fiabilidad y rigor científico, en el manejo de productos digitales más complejos y en el comportamiento responsable en línea.

En cuanto a los centros educativos, la tendencia es a una alta autoevaluación, pero en la práctica muchos carecen de estrategias de digitalización o no las aplican. Así, los buenos ejemplos suelen deberse a la iniciativa de profesores concretos y no a un enfoque sistémico.

FOTO Ministerio de Educación y Ciencia

“Las tecnologías digitales siguen utilizándose para sustituir el papel del profesor, para ilustrar y presentar contenidos, pero sobre todo para formas de trabajo ya consolidadas, comenta la profesora Rumyana Forsyth. Es decir, el profesor imparte la clase y los alumnos miran y escuchan. Las prácticas transformadoras, destinadas a fomentar el pensamiento crítico, la creación de proyectos y la participación en actividades interactivas, son extremadamente poco frecuentes, ya que los profesores no las conocen o no se sienten apoyados para trabajar con los alumnos. Tampoco se cumple la expectativa generalizada de que una escuela bien equipada tecnológicamente sea un requisito previo para el desarrollo de la digitalización”.

La profesora Rumyana Forsyth resume: “Nuestro sistema educativo no está inmerso en un proceso de transformación digital, ya que no hay indicios claros de que las tecnologías estén provocando una mejora en la calidad de la enseñanza y el aprendizaje”.

La investigadora destaca además otro fenómeno: la denominada “desigualdad digital”, relacionada con las competencias de los padres. Mientras algunos muestran un alto nivel de alfabetización digital y suelen limitar el tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas sin control, otros, con menor competencia digital, favorecen el uso libre de la tecnología, con la idea de que abre las puertas a un futuro mejor en una sociedad digital. “Es necesario que los padres se impliquen de una forma u otra”, afirma con rotundidad la profesora Rumyana Forsyth.

¿Son alcanzables en un futuro próximo los objetivos para que los alumnos adquieran competencias digitales básicas y de quién dependen?

FOTO Ministerio de Educación y Ciencia

“El Ministerio de Educación y Ciencia, en colaboración con el Instituto de Educación, pone en marcha un nuevo proyecto de tres años de duración destinado a introducir el enfoque basado en competencias en la escuela”, responde la profesora Rumyana Forsyth. “Sí, son factibles cuando el desarrollo de las competencias digitales no es tarea exclusiva del profesor de informática y tecnologías de la información, sino que los docentes de todas las materias están preparados para trabajar juntos sobre la base de un enfoque interdisciplinar e involucrar a los alumnos en diversas actividades creativas. Y, dado que se trata de una labor conjunta, también hay que implicar a los padres para que sepan lo que ocurre en el aula”.

“Evolución controlada”: con este término, la profesora Rumyana Forsyth describe el proceso que necesita nuestro sistema educativo.

FOTO Ministerio de Educación y Ciencia

“Aunque no tengamos fuerzas, llegará un momento en que esto será tan necesario que no tendremos otra opción”, añade la profesora Rumyana Forsyth. “Cuando resulte que los objetivos fundamentales del sistema educativo, relacionados con la preparación de los jóvenes para su desarrollo cognitivo, social y emocional, y para convertirse en ciudadanos plenos en una economía en rápida evolución, no puedan cumplirse, y estemos formando a niños sometidos a una exposición excesiva a las tecnologías digitales, si estas no les estimulan a pensar, colaborar, comunicarse y desarrollarse plenamente, entonces, si no se toman medidas, el sistema se autodestruirá. Es necesario que el sistema movilice fuerzas a todos los niveles y que los políticos, el Ministerio de Educación y Ciencia, las universidades encargadas de la formación del profesorado y los padres, de forma coordinada, reflexionen y reformulen qué significa hoy la educación, la formación y la ciencia pedagógica”.

De lo contrario, los jóvenes seguirán sin estar preparados para un mercado laboral marcado por las tecnologías digitales y que exige flexibilidad, altos niveles de conocimientos y habilidades cognitivas. 

Fuente: https://bnrnews.bg/es/post/491221/dos-caminos-para-la-educacion-evolucion-o-autodestruccion