Publicado: 13 octubre 2026 a las 7:00 am
Categorías: Artículos
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Latin American Female"]
Por Andrés Kogan Valderrama

En Chile, trabajo como profesional de SENDA Previene Recoleta, un programa de prevención del consumo de alcohol y otras drogas. Parte de mi trabajo consiste en hacer talleres sobre masculinidades con estudiantes y capacitaciones a docentes y asistentes de la educación. En estas actividades me encuentro con situaciones que me hacen pensar en lo poco que hablamos de cómo aprendemos a ser hombres.
Una vez le pregunté a un estudiante qué significaba ser hombre. Me respondió que ser fuerte. Otro me preguntó si hablar de masculinidades significaba ser gay. Me acuerdo de esas respuestas porque muestran lo que todavía cuesta hablar de estos temas sin prejuicios.
En los talleres que realizo en escuelas de Recoleta, he visto que muchas veces las mujeres participan más, mientras que algunos hombres hacen bromas o se quedan callados. No pasa siempre, pero es algo que me ha llamado la atención. Hablar de lo que sentimos o cuestionar ciertas ideas sobre ser hombre todavía puede ser motivo de vergüenza frente a los compañeros.
Esto también tiene que ver con la prevención del consumo de alcohol y otras drogas. En algunos grupos, tomar mucho o hacer cosas arriesgadas sirve para demostrar que uno es valiente. Decir que no quieres consumir puede significar aguantar las burlas. Si no hablamos de estas presiones, nos quedamos solamente con una parte de lo que viven los jóvenes.
En una conversación, un encargado de convivencia escolar en Chile me contó que casi todas las personas que se acercaban a hablar con su equipo eran mujeres. Los hombres aparecían principalmente cuando tenían que hacerlo por alguna pelea. No puedo generalizar a partir de esa experiencia, pero me llamó la atención que los hombres parecieran tener más espacio para ser sancionados que para hablar de lo que les pasa.
Mientras tanto, en internet, la manosfera ofrece respuestas a jóvenes que se sienten solos o rechazados. Algunos de sus referentes les dicen que la culpa es de las mujeres o del feminismo y que deben imponerse para conseguir respeto. Me preocupa que estos discursos encuentren espacio entre jóvenes que no siempre cuentan con otros lugares donde conversar sobre sus frustraciones y sus relaciones con los demás.
En las capacitaciones a docentes y asistentes de la educación que realizo en Recoleta, me preocupa que las masculinidades puedan terminar reducidas a una actividad puntual. Se hace un taller, se conversa durante un rato y después todo sigue igual. Para trabajar estos temas se necesita continuidad, no solo la iniciativa de un profesional que consigue abrir un espacio de conversación.
También he visto que son muchas veces las mujeres quienes toman la palabra cuando hablamos de género y masculinidades. Las profesoras y las estudiantes participan, mientras algunos hombres se mantienen al margen. Los hombres adultos también tenemos que involucrarnos. No podemos seguir dejando en manos de las mujeres la tarea de cuestionar ideas que los propios hombres aprendemos y reproducimos.
En las escuelas chilenas, como en otros contextos educativos, hablar de convivencia y prevención también debería implicar conversar sobre las ideas que tenemos acerca de ser hombres. La presión de los compañeros, el miedo a quedar en ridículo o la necesidad de demostrar fortaleza no aparecen de la nada. Sin embargo, no sería correcto asumir que todas las escuelas ni todos los jóvenes viven estas experiencias de la misma manera.
Desde mi trabajo en SENDA Previene Recoleta, creo que hablar de masculinidades es parte de la prevención. No porque ser hombre conduzca necesariamente al consumo o a la violencia, sino porque ciertas exigencias sobre cómo debemos comportarnos pueden perjudicarnos a nosotros y a quienes nos rodean. Mi experiencia en las escuelas de Recoleta me ha convencido de que estas conversaciones no deberían depender de una actividad aislada: necesitan tener un lugar más permanente en el trabajo educativo.
Fuente: https://www.servindi.org/seccion-educacion-actualidad-opinion/12/10/2026/cuando-la-escuela-no-habla-de-masculinidades
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