Claves para ser brújulas digitales desde el colegio

Publicado: 31 enero 2026 a las 8:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Javier Luna Calvera, director general, consultor y coach educativo.

Hay una escena que se repite más de lo que nos gustaría reconocer. Son las 23:47. Una madre —o un padre— abre el móvil “solo un momento” y escribe en Google algo parecido a esto: “mi hijo de 13 años está irritable y no quiere hablar”. O quizá: “cómo poner límites al móvil sin que estalle la casa”. La pantalla devuelve miles de respuestas.

Ahí empieza el problema: no porque falten contenidos, sino porque sobran. La red es un océano inmenso en el que convive orientación valiosa y ruido disfrazado de certeza. Entre esos dos extremos, la familia navega con prisa, cansancio y un deseo genuino: hacerlo bien con sus hijos. Y cuando uno navega así, el algoritmo no siempre te lleva a lo mejor (para nosotros); te lleva a lo que más te engancha. Por eso creo que debemos acompañar a las familias, también, en la selva de internet.

Hace tiempo escuché a Francesc Torralba una expresión que se me quedó grabada: la necesidad de convertirnos en brújulas digitales para alumnos y familias.

Y en este artículo quiero estacionarme aquí y profundizar: qué significa ser brújula digital, por qué es un papel que el colegio ya no puede delegar, y cómo aterrizarlo sin convertirlo en “otra tarea más” que se suma a una lista imposible.

Lo que está claro es que internet ya no es “un recurso”. Es un entorno de vida. En él nos informamos, nos entretenemos, nos comparamos y construimos nuestra identidad. Lo hacemos nosotros. Lo hacen nuestras familias. Y, por supuesto, lo hacen nuestros alumnos.

Y aquí aparece un punto delicado: la educación digital no va solo de pantallas. Va de criterio, de lenguaje, de autoestima, de pertenencia, de consumo, de sexualidad, de salud, de violencia, de empatía. Por eso, cuando el debate se reduce a “más o menos dispositivos”, solemos llegar tarde, ya que la conversación importante ya ha ocurrido fuera, en silencio, dentro del móvil.

Que exista preocupación social y normativa sobre el uso de pantallas es comprensible y necesario. De hecho, la AEP, por ejemplo, actualizó sus orientaciones subrayando riesgos asociados al uso excesivo y la necesidad de un plan familiar. Pero incluso si un centro decide limitar dispositivos, el desafío sigue intacto: el alumno saldrá del colegio y volverá al mismo ecosistema digital.

Ser brújula digital, entonces, no significa “controlarlo todo”. Significa orientar cuando no podemos controlar.

Pensé mucho en este concepto cuando se lo escuché a Torralba y lo primero que me vino a la cabeza es “¡¡Me encanta!!!”. Y me encantó porque una brújula no empuja el barco ni remolca a nadie. Una brújula hace algo más humilde y más decisivo: marca norte. El rumbo adecuado. Otra cosa es lo que tú elijas. Y ahí es donde aparece el gran tesoro del acompañamiento educativo: tener conciencia de que nuestra vocación en el acompañamiento no es imponer, sino proponer. A partir de ahí, la libertad de cada uno de nosotros debe tomar protagonismo.

Desde este marco, me gustaría ofreceros algunas claves que nos pueden ayudar a ser auténticas brújulas digitales:

Curar

Es decir, seleccionar y recomendar contenidos fiables y formativos para familias y alumnado, sabiendo que la abundancia no es sinónimo de calidad. Y tenemos distintas vías para hacerlo: en la propia clase, en nuestras tutorías, desde la escuela de padres…

Formar criterio

Algunos lo llaman alfabetizar en lo mediático e informacional. Para ello debemos enseñar a preguntar (importantísimo), contrastar, reconocer sesgos, entender intenciones, detectar manipulaciones. Lo que todos conocemos, desde el mundo educativo, cómo desarrollar el pensamiento crítico, ¿no?

Acompañar

Cómo no. Y en sentido profundo. Se trata de sostener conversaciones educativas sobre el mundo digital sin moralina, sin simplismos y sin miedo. Y para que eso ocurra, el colegio debe de dejar de ser un simple emisor de normas (“prohibido esto”, “cuidado con aquello”) y convertirse en un lugar que enseña a mirar. Ya lo decía Giusani…

Recuerdo en otro artículo, hablando de la IA, que ya comentaba que las herramientas tienen sentido cuando están al servicio de decisiones pedagógicas y humanas. Si una tecnología no mejora la práctica, acaba siendo juguete.

Pues bien, con las familias pasa igual. Si el colegio ofrece “enlaces y más enlaces” sin criterio ni acompañamiento, generará consumo rápido, no formación. Y nuestra obligación y vocación es ayudar, también, en la formación de nuestras familias.

Menos cantidad, más intencionalidad

Una recomendación mensual bien curada vale más que un repositorio infinito que nadie abre. Ya lo decían los clásicos, “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. No se trata de demostrar lo mucho que sabemos, sino más bien detectar las necesidades de nuestras familias y ofrecerles posibles vías de solución a sus problemas e inquietudes.

Transparencia sobre el porqué

Ni qué decir tiene que debemos ser, también, baluartes de aquello que proponemos. Para conseguirlo, no basta con mandar un enlace sin más, es importante dar razones de por qué ese y no otro. Eso implica convertirnos en “investigadores” de la red y saber dirigir la información y la formación hacia donde consideremos que es un bien para nuestras familias.

Seguiría con más detalles, pero no quiero caer en el aburrimiento de mis letras. Si os parece oportuno, en el próximo artículo puedo seguir reflexionando sobre este tema, ya que considero que no debemos dejarlo en estas cuatro líneas, sino en una línea de acción a seguir para orientar a las familias y a nuestros alumnos con firmeza y rigor.

No vamos a ganar la batalla a los algoritmos desde aquí. Lo tengo claro. Pero tampoco (o mucho menos) desde el miedo o la omisión. La ganaremos —poco a poco— desde una cultura escolar que enseñe a mirar, a elegir, a dialogar, a pedir ayuda y a construir interioridad en medio del ruido.

Si tuviera que dejar alguna pregunta para un equipo directivo que ayudara a buscar el camino adecuado para ser una brújula de verdad, no sería “¿qué prohibimos este curso?”. La pregunta adecuada debería ser:

¿Qué norte queremos ofrecer para que nuestras familias y alumnos no se pierdan cuando encienden el móvil?

Fuente: https://exitoeducativo.net/claves-ser-brujulas-digitales-desde-colegio/