Publicado: 17 abril 2026 a las 10:00 pm
Categorías: Entrevistas
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Latin American Female"]
Por Regina de Miguel
La escasa presencia de mujeres en los libros de texto revela un sesgo que sigue condicionando la educación actual. La investigadora Ana López Navajas advierte de las consecuencias de esta invisibilidad y propone herramientas concretas para transformar los contenidos educativos desde una perspectiva coeducativa.

Las mujeres siguen sin apenas ocupar espacio en los libros de texto. No es únicamente una percepción, sino que está respaldada por los datos: solo hay un 7,6% de presencia femenina en los contenidos educativos de Secundaria. Este hallazgo, fruto de años de investigación de Ana López Navajas —profesora de Lengua y Literatura, investigadora vinculada a la Universitat de València y asesora de Coeducación e Igualdad en la Formación del Profesorado de la Generalitat Valenciana— la ha llevado a cuestionar no solamente qué se enseña, sino también cómo se construye el relato cultural que se transmite en las aulas. Su labor, además, ha sido clave para impulsar iniciativas como ‘Women’s Legacy’, un proyecto europeo que busca integrar las contribuciones de las mujeres en el currículo de manera estructural y no anecdótica.
Y es que, lejos de ser un problema meramente académico, la ausencia de referentes femeninos tiene profundas implicaciones educativas, sociales y culturales. En esta entrevista, López Navajas analiza cómo esta invisibilidad sigue moldeando las expectativas del alumnado, perpetuando desigualdades y empobreciendo el conocimiento, y plantea las claves para avanzar hacia un currículo verdaderamente coeducativo.
Pregunta: A partir de su investigación ‘Las mujeres en los contenidos educativos’, ¿qué datos le resultaron más reveladores sobre la presencia —o ausencia— de mujeres en los materiales didácticos?
Respuesta: El primero fue la vigencia de ese mecanismo de discriminación que deja a las mujeres fuera de lo escrito. Cuando hice la investigación esperaba encontrarme sobre un 20% de presencia femenina, una cifra que consideraba muy baja; sin embargo, únicamente detecté un 7,6% en los libros de texto de todas las materias (analicé tres editoriales) en la etapa de Secundaria. Pero, además, a medida que avanzaba de nivel y se abordaba la época contemporánea, el porcentaje de mujeres disminuye más, lo que evidencia que siguen desapareciendo de la narración de la contemporaneidad.
P:¿Cómo influye la invisibilización de los referentes femeninos en los libros de texto en la construcción de expectativas académicas y profesionales del alumnado?
R: Las implicaciones de esta ausencia de referentes femeninos son muy importantes. Desde el punto de vista cultural, nos presentan una visión del mundo y una narración de la cultura y la historia que son parciales, centradas casi exclusivamente en los hechos y contribuciones de los hombres, como si se tratara de un relato universal. Es un empobrecimiento cultural enorme que afecta por igual a mujeres y hombres porque a todos se les escamotean importantes aportaciones culturales que transforman el relato conocido.
“Desde el punto de vista cultural, nos presentan una visión del mundo y una narración de la cultura y la historia que son parciales, centradas casi exclusivamente en los hechos y contribuciones de los hombres, como si se tratara de un relato universal”Ana López Navajas
En el plano social, esta ausencia es una deslegitimación de las mujeres: a quienes no se les reconocen sus aportaciones, no se les concede valor social. Por último, en el ámbito educativo se producen dos fallos fundamentales. Por un lado, se evidencia una falta de educación en la igualdad de oportunidades, ya que no son iguales quienes aparecen como protagonistas de los hechos y producciones culturales de las que apenas tienen presencia; los primeros se perciben como mejores, mientras que las segundas parecen no haber contribuido significativamente. Por otro lado, se observa una falta de rigor de los contenidos y un incumplimiento de la ley de educación al no proporcionarse los referentes culturales básicos que requiere la legislación. En conjunto, todo ello contribuye a que el sistema educativo actúe como transmisor de desigualdades de género y sociales.
P: ¿Cómo pueden los claustros evaluar de forma objetiva si los materiales curriculares que utilizan reproducen sesgos de género?
Hay algunas referencias básicas en coeducación que se deberían tener en cuenta. Para empezar, los referentes femeninos que aparecen en los contenidos del aula. Asimismo, es importante analizar si se incluyen obras originales y contribuciones de las creadoras en las distintas materias (literatura, ciencias, música, arte, pensamiento, etc.) y el hecho que aparezcan contextualizadas en movimientos o en problemas que contribuyeron a resolver y no al final, a modo de apéndice y descontextualizadas.
Del mismo modo, conviene observar si se incorporan géneros que ellas han practicado (como las cartas o la literatura del yo en literatura; los géneros de pequeño formato o las canciones de vida en música; o las artes textiles y decorativas, además de su presencia en los géneros considerados clásicos).

Otro aspecto relevante es determinar si su presencia constituye una clave explicativa central para la materia que se estudia, y no un añadido que refuerza la excepcionalidad con las que se presenta. Además, debe prestarse atención al uso de un lenguaje inclusivo que las visibilice. Por ejemplo, cuando dices que “los médicos en la Edad Media tenían determinadas prácticas”, no queda claro si ese colectivo incluía también a mujeres. Es necesario, por otra parte, observar y analizar las imágenes para evitar la transmisión de mensajes implícitos sexistas o erróneos.
P: ¿Qué riesgos tiene limitar la coeducación a fechas simbólicas y no integrarlas de forma transversal durante todo el curso?
R: Es importante aprovechar los días de conmemoración para visibilizar referentes, producciones y problemáticas relacionadas con las mujeres, así como las soluciones que han aportado. No obstante, lo fundamental es que esos actos y recursos para conmemorar el 8M sirvan para avanzar en la transformación de los contenidos, en conseguir que pasen a las aulas y no se queden colgadas de las paredes en la conmemoración sin más. Conviene tener presente esta finalidad, ya que, de lo contrario, lo que puede pasar es que nos adormezcamos y pensemos que esa conmemoración es suficiente.
“Las contribuciones femeninas deberían estar plenamente integradas en los contenidos educativos“Ana López Navajas
P: Mirando al futuro, ¿cómo imagina un currículo verdaderamente coeducativo y qué papel deberían asumir las administraciones educativas para hacerlo viable?
R: Creo que las contribuciones femeninas deberían estar plenamente integradas en los contenidos educativos. Esto resulta fundamental y es posible hacerlo a través de la formación, el trabajo editorial y el impulso de las administraciones. Todo ello facilitaría el uso indispensable del lenguaje inclusivo, así como una educación basada en la corresponsabilidad y el buen trato, la distribución equitativa del espacio y una educación afectivo-sexual que permita vivir las relaciones humanas y detectar la violencia de género y los abusos. Así, se podría garantizar una educación de calidad e inclusiva que permita ofrecer mejores oportunidades a nuestro alumnado
En este sentido, ya existen recursos a disposición de las administraciones educativas para trabajar y promover la formación e implementar las líneas coeducativas que establecen la legislación y el sentido común. Resulta necesario que dichas administraciones aseguren la presencia de estos enfoques en la formación docente, en las instrucciones de inicio de curso y en la normativa educativa.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/mujeres-en-los-libros-de-texto-ana-lopez-navajas/
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