Ana Aznar (doctora en Psicología Infantil): “Cuando sobreprotegemos a los niños les dejamos sin herramientas”

Publicado: 29 abril 2026 a las 8:00 pm

Categorías: Entrevistas

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Por Víctor Núñez

ÉXITO EDUCATIVO entrevista a Ana Aznar en el Colegio Brains International, dentro del marco de #brainsinvita, donde compartió sus ideas y experiencias con una audiencia interesada en la educación y la crianza.

Fundadora y CEO de REC Parenting, la Dra. Ana Aznar combina su vasta experiencia académica —que incluye un doctorado en Psicología Infantil y múltiples publicaciones en revistas científicas— con su vivencia personal como madre de cuatro hijos. En su primer libro, “Educar también es decir No. Cómo poner límites con amor”, Aznar ofrece una guía práctica y fundamentada para ayudar a los padres a establecer límites saludables en la educación de sus hijos, abordando las complejidades emocionales y sociales que enfrentan en la actualidad. Con un enfoque basado en la evidencia y su profundo entendimiento de las dinámicas familiares, Ana Aznar, tras su intervención el pasado lunes el colegio Brains, nos invita a a reflexionar sobre la importancia del amor, el sentido común y los límites en la crianza, proponiendo herramientas valiosas para construir un futuro más seguro y equilibrado para las nuevas generaciones. 

Poner un título a un libro como “Educar, también es decir NO” podría parecer un poco obvio, ¿no? pero tiene toda la intención…

El título tiene mucha intención porque habla fundamentalmente sobre límites en la educación y sobre cómo es imposible educar sin decir no. Y decir ‘no’ con amor en un momento en el que también las emociones están tan presentes en el mundo educativo -porque la psicología nunca ha estado tan presente en el mundo educativo- es cómo se concilia el amor y los límites, qué papel tienen que jugar los padres

¿Las familias tienen que estar más en el amor y los colegios en los límites o ambos son importantes en los dos territorios?

Los límites son amor. Los límites es la estructura que le ponemos a un niño y le decimos: dentro de esta estructura te puedes mover, con lo cual los límites son amor, es decirle al niño, “porque me importas, porque te quiero, estoy dispuesta a discutir contigo, a que me pongas mala cara, a que me des un portazo, pero lo hago porque te quiero. Y en eso tenemos que ir muy a la par profesores y padres, padres y profesores. El colegio y familia tienen que ir a una siempre, por el bien del niño, sino es muy complicado educar desde cualquier lado de los dos.

Hablan bastante de la importancia que tienen también esos límites, explicarlos bien, trabajarlos desde las primeras etapas, también primaria, pero parece que luego en Secundaria hay una cierta desconexión ¿Se ve también en la tutoría, en las familias y demás, cuando la adolescencia es compleja, incluso hay hijos que están con los padres hasta los 25, o más. ¿Cuál es su opinión sobre la adolescencia, los límites de la adolescencia y en esa primera juventud?

Los límites se ponen desde el principio, desde que el niño nace. Al principio nos centramos mucho en los límites sobre la seguridad física del niño, que no meta los dedos en el enchufe, que no se nos ahogue en la bañera, que no toque algo caliente… Luego el niño va creciendo y esos límites los vamos ampliando a relaciones sociales, a respetar a los demás, a respetarse a sí mismo, a respetar su cuerpo, y eso va durante toda la infancia y adolescencia. El niño llega a la adolescencia y ahí no quitamos los límites del todo, es verdad que hay que ir abriendo la mano, hay que decirle al niño: “confío en ti, mi objetivo como padre es que seas una persona autónoma” y vas abriendo la mano y vas dando carrete a medida que el niño va demostrando que puede actuar solo, les vas dando confianza. La intención final como padre es cuál tiene que ser, que nuestro hijo sea autónomo, y para eso hay que confiar en él, no hay que sobreprotegerle, hay que dejarle que se equivoque, que se frustre, que aprenda sus errores, que practique habilidades, y poquito a poquito irle dejando más espacio para vaya creciendo más autónomo. Ya en la adolescencia tardía y en la juventud extendida que se llama ahora, los de los 28 a los 30 años, que muchos chicos o adultos sigue en casa de los padres, hay que darles ya mucha más autonomía porque ya son adultos.

La Dra. Ana Aznar con Víctor Núñez, director de ÉXITO EDUCATIVO, en un momento de la entrevista – EE

¿Cuándo se pasa de protección a sobreprotección? Ya se está incluso hablando de que la sobreprotección es una forma de maltrato.

A mí esa frase me resulta muy dura, la verdad. Es un titular muy fuerte que produce muchos clics, pero es un titular fuerte. A mí no me gusta porque me parece que culpa mucho a los padres. Los padres queremos mucho a nuestros hijos y nos equivoquemos o no -que todos nos equivocamos pero lo hacemos desde el amor profundo que tenemos que hacía nuestros niños y con la mejor intención-. Es verdad que hay un límite entre proteger, que es lo que tenemos que hacer, y sobreproteger, que es lo que no debemos hacer. Porque cuando sobreprotegemos a los niños les dejamos sin herramientas, porque no les dejamos que desarrollen habilidades que les hacen falta.

Siempre hay que preguntarse ante cualquier decisión hacia el niño, ¿puede hacer mi hijo esto solo? Si tu hijo lo puede hacer solo, déjale que lo haga, no te metas. María Montessori hace muchos años dijo “No hagas nunca por un niño lo que puede hacer él”. Esa es la idea. Que tu hijo esté probando una cosa nueva que nunca ha hecho, mírale, pero déjale, no te metas. No le digas, ya lo hago yo, déjalo. No, déjale que lo haga. Si se equivoca, le acompañas, pero déjale que se equivoque, porque todos aprendemos desde la equivocación, desde el fracaso. Muy poca gente aprende desde el éxito. Entonces, si no dejamos que nuestro hijo se equivoque, se frustre y fracase, no va a aprender todo lo que tiene que aprender en la vida. Con lo cual, la sobreprotección es verdad que es muy negativa, porque no dejamos que desarrolle las herramientas necesarias. Hablar de maltrato a mí ya me rechina un poco. Entiendo el sentido de la palabra, pero me rechina un poco, la verdad.

Se habla de las mamás, papás, helicópteros. Ahora también el concepto de quitanieves. ¿Cómo se puede también educar a las familias para evitar esas situaciones? ¿Crees que los colegios también deberían fomentar las escuelas de padres? ¿Qué papel pueden jugar también los centros educativos, ayudando a las familias?

Yo creo que son fundamentales. Una cosa que me llama mucho la atención, cuando esperamos un niño o adoptamos o como llegue el niño a casa, es nos centramos mucho en los cuidados de los primeros. El cuidado del bebé, cómo poner el pañal, cómo bañarle, cómo sujetar la cabeza… que, por supuesto, es importantísimo, pero parece que pasa la época del bebé y ya está. Y nos dejan sin instrucciones. No hay un manual para criar a los niños ¡ojalá hubiera! pero no lo hay, porque cada niño es un mundo diferente, con lo cual no hay manual, pero sí que hay pautas que a los padres nos vendría muy bien tener. Criar a un hijo es, como todo en la vida, una habilidad. Cuanto más lo haces, mejor lo haces. Y sabemos, por ejemplo, que padres que tienen más conocimiento sobre desarrollo infantil, sobre psicología infantil, sobre educación, son padres que se suelen sentir más seguros y disfrutan más la crianza de sus hijos. Yo no te digo que hagamos todos los padres un máster de Psicología Infantil, pero tener unas nociones sobre desarrollo infantil ayuda a educar a los hijos. Porque hay veces que a mí, a veces, vienen padres y me dicen: “es que mi hijo se porta fatal”. Y tú le preguntas qué hace el niño, y el niño lo que está haciendo es portarse como le corresponde para su edad de desarrollo en la que está. Pero hay veces que tenemos expectativas de que el niño tiene que portarse mejor, o hacer más cosas de las que hace, y no es así. Entonces, tener claro qué es lo que tu hijo puede hacer en cada momento de su desarrollo, si lo está haciendo o no, y tener herramientas para educar a tu hijo en cada momento, viene muy bien a los padres. Las escuelas de padres de los colegios, creo que son fundamentales y ayudan mucho.

El problema actual es que no hay tiempo, que los padres van con mucha prisa, están muy ocupados, y claro, te dejas el trabajo para ir a la charla, o tienes que llevar al niño al baño y a cenar, es complicado encontrar el momento que todo les viene bien, entonces no es fácil. Pero yo creo que las escuelas para padres son muy buena idea.

Aunque, tu especializad es la Psicología Infantil, trabajas también y conoces muy bien el mundo educativo, los datos de salud mental y bienestar emocional del profesorado se están repitiendo, y se está constatando que cerca de un 40% tienen síntomas de depresión, ansiedad, estrés… ¿Los profesores y el mundo educativo, en general, deberían contar con mucho más apoyo en la psicología?

Totalmente, creo que nos olvidamos muchas veces de que un profesor en un aula marca el tono emocional de la clase. Tendríamos que poner más hincapié en cuidar de la salud mental de los profesores, porque importa y mucho. Los profesores son los que están casi más horas al día con nuestros hijos. Lo que decimos a las madres y a los padres: “tu salud mental importa porque influye en tu hijo”, pues los profesores igual, su salud mental importa, primero porque ellos importan como seres humanos, y segundo, porque también repercuten en cómo están los niños de su clase. Habría que hacer mucho más para apoyar la salud mental de los profesores, mucho más.

¿Es suficiente la presencia de orientadores? Cada vez es más habitual, pero no es obligatorio la presencia de un psicólogo en un centro educativo, más allá de la figura del orientador, que puede ser o no psicólogo, y tampoco la orientación está concebida como tal para ayudar sobre todo a la gestión de toda esta problemática que se está disparando en adolescentes, en niños, y en la comunidad educativa en general.  ¿Se deberían tomar medidas también desde la parte política para que haya una presencia casi obligatoria y que se reglamente también esa presencia?

Yo creo que todo apoyo es bueno, todo apoyo que tengamos los colegios para la salud mental de los niños está muy bien, porque a veces también pedimos que los profesores sepan de todo, que sepan de Matemáticas, Física, Química, y encima de salud mental, y encima sepan apoyar al niño, y encima sepan identificar un trastorno alimenticio, y encima sepan apoyar a los padres… Los profesores no pueden hacer todo, entonces efectivamente tener más recursos al alcance de los profesores y de los niños yo creo que sería muy buena idea, que no es fácil, no es fácil.

En la presentación no ha tomado una actitud apocalíptica respecto a las pantallas, incluso es partidaria de regularlo, tampoco hay un maximalismo en cuanto a las edades. ¿Qué opinión le merece también el que el debate se haya zanjado a nivel también político? Y digo político porque afecta la reglamentación a los colegios con el pantallas fuera de infantil y de primaria.

A ver, es que yo creo que lo que no podemos es implementar medidas a golpe de titular o de moda. Llegó la moda de las pantallas y entonces pantallas en todos los colegios, y para todo, porque somos los más modernos, pantallas para todo. Ahora parece que la pantalla no es tan buena como pensábamos, que hay problemas. Entonces ahora, ¿pantallas para nada? ¿fuera pantallas? Yo creo que el debate es muy simplista, yo creo que es, ¿pantalla para qué? ¿Por qué? ¿Y cuándo? Yo creo que la pantalla en un colegio tiene sentido cuando tiene un sentido pedagógico. O sea, a lo mejor, para buscar información sobre historia, perfecto, métete en Google, busca y encuentra información, aprende a distinguir información buena de mala, aprende a construir una mentalidad crítica… Eso me parece buenísimo. Para otras cosas, la pantalla no es tan buena, entonces yo creo que es: “la pantalla, ¿por qué? ¿Para qué? ¿Y cuándo? Y con un sentido pedagógico”. ¿Las quitamos totalmente de nuestra vida? tampoco lo veo, porque la pantalla está aquí, se van a quedar, queramos o no. Entonces hay que hacerlo con un poco de sentido pedagógico y no a golpe titular.

¿Cómo imagina el mejor centro educativo del mundo?

Uy, qué difícil. Lo imagino con una atención muy personalizada a cada niño, esto es idealmente, que cada niño reciba la atención académica, emocional, social, que le haga falta a él. Lo imagino muy verde, con mucho verde, porque sabemos que el verde es muy bueno para su mental. Con mucho deporte, mucho teatro, mucha actividad, más allá de la puramente estrictamente académica. Imagino un centro en el que padres, profesores, niños, la comunidad en general lo comparten y en la que de verdad hay un interés real en que los niños alcancen su máximo potencial y se compartan ideas y se enseñen valores importantes como el respeto a los demás y el esfuerzo y la excelencia. Sí, así de fácil… vamos ¡facilísimo!

Fuente: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/ana-aznar-doctora-en-psicologia-infantil-cuando-sobreprotegemos-a-los-ninos-les-dejamos-sin-herramientas