Publicado: 22 enero 2026 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por José Luis Fernández

El sistema educativo español ha ido incorporando de manera progresiva la protección del medioambiente como uno de los ejes transversales de la formación de los escolares, en línea con los compromisos internacionales en materia de sostenibilidad y lucha contra el cambio climático. Desde las primeras etapas educativas, la escuela se concibe no solo como un espacio de transmisión de conocimientos, sino también como un ámbito clave para la adquisición de valores cívicos y sociales, entre ellos el respeto por la naturaleza y el uso responsable de los recursos naturales.
En Educación Infantil y Primaria, los contenidos relacionados con el cuidado del entorno se integran de forma globalizada en asignaturas como Conocimiento del Medio, Ciencias Sociales o Ciencias Naturales. A través de actividades prácticas, proyectos escolares y experiencias cercanas a la vida cotidiana —como el reciclaje, el ahorro de agua o el respeto por los espacios naturales—, el alumnado comienza a desarrollar una conciencia ambiental temprana basada en hábitos sostenibles y en la comprensión básica de los ecosistemas.
En las etapas de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, la educación ambiental adquiere un enfoque más analítico y científico. Materias como Biología y Geología, Geografía o Educación en Valores Cívicos y Éticos abordan de manera explícita cuestiones como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación o la gestión sostenible del territorio. A ello se suma el trabajo por competencias, que fomenta el pensamiento crítico y la capacidad del alumnado para comprender problemas ambientales complejos y relacionarlos con decisiones económicas, sociales y políticas.
Además del currículo oficial, el sistema educativo español refuerza la enseñanza en protección medioambiental mediante programas complementarios y proyectos transversales, muchos de ellos impulsados en colaboración con administraciones públicas, ONG y entidades locales. Iniciativas como huertos escolares, programas de ecoescuelas o campañas de sensibilización permiten trasladar los contenidos teóricos al entorno real del alumnado, contribuyendo a formar ciudadanos más conscientes, comprometidos y capaces de participar activamente en la defensa del medioambiente.
En este contexto, el grupo Ciberimaginario ha analizado los estudios existentes sobre cómo la gamificación y los juegos serios pueden ayudar a que las ciudades costeras se adapten mejor al cambio climático. Los resultados del trabajo podrían aplicarse al diseño de programas educativos y de comunicación ambiental, según revela la URJC en una nota.
En este trabajo, recientemente publicado en la revista Environmental Research Letters, se han revisado estudios que evalúan intervenciones gamificadas y juegos serios relacionados con la adaptación climática.
El objetivo principal ha sido analizar los resultados de experiencias gamificadas que fomentan la participación y el compromiso con la resiliencia climática en entornos costeros urbanos. Ante el aumento del nivel del mar y los impactos del cambio climático en las zonas costeras, los autores del estudio reconocen que “los juegos pueden servir como plataformas de aprendizaje y compromiso social, permitiendo que las comunidades comprendan los riesgos y adopten prácticas adaptativas”.
Para la búsqueda de estudios en las bases de datos Scopus y Web of Science se utilizó el software Publish or Perish y se aplicó una cadena de términos relacionados con gamificación, resiliencia climática y entornos costeros. En total, se analizaron 40 estudios, cuyos datos se extrajeron manualmente y se organizaron en variables sobre contexto, diseño de los juegos, población y resultados.
Los resultados obtenidos demuestran que tanto la gamificación como los juegos serios pueden aplicarse al diseño de programas educativos y de comunicación ambiental que utilicen la gamificación para fomentar la resiliencia y adaptación climática en comunidades costeras.
Los autores señalan que, a partir de este estudio, “se abre el camino para nuevas investigaciones y proyectos en contextos vulnerables, incorporando dimensiones sociales y emocionales que promuevan la cooperación y el cambio de comportamiento frente al cambio climático”.
Este trabajo ha sido realizado por el Grupo de investigación Ciberimaginario de la URJC, junto con investigadores de la Universidad de Tampere (Finlandia), y forma parte del proyecto eCOMCIENCIA (Nuevas narrativas interactivas e inmersivas para impulsar la economía circular y la innovación social a través de la comunicación científica y la ciencia ciudadana desde la Escuela).
Fuente: https://exitoeducativo.net/sirven-los-juegos-educativos-para-fomentar-la-concienciacion-climatica/
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