Si no lo subes a redes, ¿de verdad te importa la educación?

Publicado: 16 diciembre 2025 a las 10:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Jordi Martí

Parece que, a punto de entrar en 2026, uno ya no puede dedicarse a la educación sin tener también un carnet oficial de influencer pedagógico. Si no publicas cada día una frase inspiradora con fondo de atardecer o una crítica ideológica sin fundamento pedagógico, ¿realmente estás aportando algo al mundo? ¿Existe tu reflexión si no tiene al menos 174 likes? ¿Puede un docente o una persona interesada en la educación respirar sin hashtag?

He llegado a la conclusión de que hay más gurús de las redes sociales que de didáctica. Y oye, cada cual con su vocación.

A mí me encanta compartir ideas sobre educación… pero con calma, con algo que decir. No en modo tengo que publicar ya o me penaliza el algoritmo y me borra del mapa. Por eso, mientras mucha gente está pendiente de estadísticas, yo estoy pendiente de si lo que escribo sirve para algo más que rellenar mis redes sociales. Es que, como ya sabéis los que me leéis habitualmente, cada vez interactúo menos en ellas aunque mi ritmo de publicaciones de reflexiones o propuestas educativas en el blog, a pesar de sus vaivenes, intento que se mantenga estable.

Porque… seamos sinceros…

Si no subes un vídeo de tu momento pedagógico estelar, ¿de verdad ocurrió?
Si no etiquetas a todos los asistentes a una jornada, ¿realmente fuiste?
Si no hablas de innovación a diario, ¿te conviertes automáticamente en fósil docente?

La religión del «sígueme para más consejos educativos» tiene sus sacramentos. Publica sin parar, no pienses mucho, sonríe fuerte y, por supuesto, no dudes jamás. Dudar le resta alcance a la publicación.

Mientras tanto, yo sigo aquí, escribiendo artículos, reflexionando, equivocándome sin prisas. Un temerario. ¿A quién se le ocurre pensar antes de publicar? Una locura.

Las redes tienen cosas maravillosas. Te conectan, te inspiran, te abren puertas. Pero también te pueden llevar a olvidar que la educación no sucede en ellas.

Sucede en los pasillos donde no hay cámaras.
En los comentarios de clase donde no hay hilos virales.
En los silencios donde nadie da like.

Así que, si un día no publico nada en redes, no llaméis al 112. No estoy desaparecido. No he sido abducido por ninguna secta educativa. Simplemente no tengo necesidad ese día de bailar para un algoritmo caprichoso.

Y mira, qué descanso.

Seguiré aquí. Escribiendo. Pensando. Sin filtros ni coreografías.

Porque la educación necesita muchas cosas, pero ya os digo yo que, al menos en mi caso, ser un community manager, hacer apología de mi ideología o ganarme la vida con las redes, no es una de ellas.

Fuente: https://xarxatic.com/si-no-lo-subes-a-redes-de-verdad-te-importa-la-educacion/