Publicado: 18 febrero 2026 a las 8:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Aitor Alzaga

El 12 de febrero subraya la importancia de frenar el extremismo violento antes de que desemboque en terrorismo. También recuerda a gobiernos, organizaciones y comunidades que la prevención debe comenzar de forma temprana e implicar al conjunto de la sociedad.
Un estudio de 2020 publicado en PLOS ONE respalda firmemente este mensaje. La investigación se centra en cómo los grupos comunitarios locales contribuyen a prevenir la radicalización violenta juvenil. La radicalización violenta se produce cuando jóvenes adoptan creencias extremas y llegan a estar dispuestos a utilizar la violencia para defenderlas. Prevenir este proceso es un paso clave para impedir el terrorismo antes de que surja.
El estudio analizó iniciativas de base en seis países europeos: Italia, Alemania, Países Bajos, Rumanía, España y Reino Unido. En lugar de centrarse en políticas de seguridad nacional, los investigadores examinaron lo que ocurre a nivel comunitario: en escuelas, clubes juveniles, organizaciones sin ánimo de lucro y asociaciones locales.
Uno de los hallazgos principales es que los enfoques de abajo arriba son los más eficaces. Los programas funcionan mejor cuando se diseñan con la participación de la comunidad en lugar de imponerse desde fuera. Cuando familias, docentes, profesionales del ámbito juvenil y líderes locales trabajan conjuntamente, se genera confianza. Las personas jóvenes son más proclives a escuchar y participar cuando se sienten respetadas e incluidas.
Otro aspecto clave es la importancia de la conexión social. Muchas personas jóvenes que se vuelven vulnerables a ideas extremistas se sienten aisladas, excluidas o incomprendidas. Los programas comunitarios que crean espacios seguros para el diálogo, el trabajo en equipo y las amistades positivas reducen este riesgo. Cuando las personas jóvenes sienten que pertenecen a un grupo, es menos probable que se vean atraídas por organizaciones violentas.
El estudio también muestra que los programas exitosos desmontan los bulos sobre la violencia. Los grupos extremistas suelen presentar la violencia como algo heroico o con sentido. Las iniciativas de base contrarrestan estos mensajes mediante educación, diálogo abierto y actividades de pensamiento crítico. Ayudan a la juventud a comprender las consecuencias reales de la violencia y promueven la resolución pacífica de conflictos.
Apoyando a las organizaciones de base, promoviendo la inclusión y ofreciendo a las personas jóvenes oportunidades positivas, las sociedades pueden abordar las causas profundas del extremismo violento. En términos sencillos, cuando la juventud se siente conectada, valorada y escuchada, es mucho menos probable que recurra a la violencia. La acción comunitaria, tal como destaca este estudio, es por tanto esencial para avanzar hacia sociedades más seguras y pacíficas.
Fuente: https://periodicoeducacion.info/2026/02/19/prevenir-el-extremismo-violento-desde-la-base/
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