Publicado: 28 febrero 2026 a las 10:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Argiza Pérez / Agora Revista

Imagen generada por IA (Gemini) inspirada en el ensayo ¿Por qué no aprendo? de Argiza Pérez
Es imposible pensar en la escuela, sin pensar en aprendizaje. Cuando un niño pregunta ¿Por qué tengo que ir a la escuela? La respuesta predeterminada es, para aprender. No existe más explicación, en la escuela te enseñan el conocimiento necesario para la vida, eso tiene que ser suficiente para conocer su propósito.
En los recientes años, puede parecer que la escuela no esta cumpliendo con lo prometido. La mayoría de los adultos, sobre todo los padres, se preguntan: ¿Por qué los jóvenes de ahora no están aprendiendo nada en la escuela? Esto no solo significa que los estudiantes presentan una disminución en los conocimientos académicos, comparado con varias generaciones atrás, sino que se ha notado que no cuentan con ciertas habilidades o modales sociales que antes se aprendían a temprana edad. Conocimientos que los padres adquirían en primaria, ahora notan que sus hijos no los desarrollan hasta que están en secundaria o simplemente nunca los aprendieron.
Para explicar este fenómeno, se puede argumentar que la escuela ha cambiado, los programas educativos se han actualizado y el enfoque del aprendizaje ya no es la memorización de un tema sino la comprensión. Por lo tanto, puede ser que los padres al darse cuenta que sus hijos no conocen la tabla periódica de los elementos de memoria, interpreten que este no sabe nada de química. Entonces se debería cambiar el planteamiento de “no están aprendiendo nada en la escuela” a “no están aprendiendo igual que yo en la escuela”.
La tecnología es otro factor que repercute innegablemente en el aprendizaje. Desde su creación se ha enfocado en mejorar la vida de las personas, al introducirse en la educación ha buscado que los estudiantes desarrollen sus capacidades al máximo. Sin embargo, desde que se le ha dado un uso más social, su popularidad como ayuda en el aprendizaje ha disminuido.
Lo que antes era una herramienta innegable en la educación, hoy se ha ganado un título antagonista. Años atrás, no se podían realizar tareas sin internet, la computadora era un artículo imprescindible en la educación, hoy se ha cambiado por el teléfono, un artefacto más accesible a nivel económico y que cumple con más funciones. Las generaciones jóvenes, contrario a lo que se creería, no saben manejar computadoras, saben usar un teléfono, tal vez no prudentemente, por lo que puede explicar por qué en lugar de hacer tareas, lo usan para procrastinar, convirtiendo su uso en un arma de doble filo. No se puede prohibir porque es una herramienta, pero es el principal distractor.
El conocimiento que puede llegar a tener una persona, depende totalmente de quien lo quiera adquirir. Claro que el entorno afecta, existen situaciones que ayudan al aprendizaje y evidentemente la escuela debe ser el motor principal en la adquisición de conocimiento y en la creación de oportunidades para el aprendizaje, sin embargo, si la persona, niño o joven no tiene interés por aprender, nunca avanzará.
El mundo actual cuenta con muchas distracciones. El celular es un dispositivo que ofrece un escape de la realidad. Adquirir conocimientos requiere concentración, es renunciar al mundo exterior para enfocarse en la mente. Lo que se esta perdiendo no es el conocimiento, se esta perdiendo la habilidad de concentración.
Lo que han cambiado son las prioridades: ya no es importante qué trabajo tendré, es importante cómo me veo en las redes, no solo para los estudiantes, sino para todos. La diferencia es que, algunos ya tienen un trabajo y otros no se están preparando lo suficiente para adquirir uno. El mundo virtual difumina la realidad, nos hace cambiar la perspectiva de lo que nos debe importar, por lo tanto, no es que ya no se esté enseñando, ni aprendiendo, es que ya no existe el interés por aprender.
Fuente: https://agorarevista.substack.com/p/por-que-no-aprendo
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