Publicado: 30 marzo 2026 a las 10:00 pm
Categorías: Artículos
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Por José Luis Fernández
Las ciencias sociales, en el ámbito académico y científico, tienen sesgos políticos, según acredita una investigación paralela, que pone de manifiesto que la mayoría de autores en este contexto presentan una orientación determinada.

El artículo publicado en la revista académica Theory and Society bajo el título “The ideological orientation of academic social science research 1960–2024”, firmado por el investigador James Manzi, profesor en la Universidad de Oxford, ofrece uno de los análisis más amplios realizados hasta la fecha sobre la evolución ideológica de las ciencias sociales en el mundo anglosajón.
El estudio, fechado en 2026 y basado en el examen de cerca de 600.000 resúmenes de artículos científicos publicados entre 1960 y 2024, utiliza modelos de lenguaje avanzados (LLM) para medir de forma sistemática la orientación política del conocimiento académico a lo largo de más de seis décadas.
El trabajo de Manzi se inserta en un debate histórico sobre la inclinación ideológica del profesorado universitario, tradicionalmente identificado con posiciones progresistas. Sin embargo, el autor da un paso más allá al trasladar este análisis al propio contenido de la producción científica, concluyendo que aproximadamente el 90 % de los artículos de ciencias sociales con relevancia política presentan una orientación hacia la izquierda, y que todas las disciplinas analizadas se han situado sistemáticamente en ese espectro ideológico durante el periodo estudiado.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la tendencia sostenida hacia posiciones cada vez más progresistas, especialmente desde la década de 1990. Según la investigación, todas las disciplinas han experimentado un desplazamiento hacia la izquierda en las últimas décadas, aunque con matices. Aquellas áreas más cercanas a la formulación de políticas públicas, las denominadas “policy-proximal”, mostraron cierto giro moderado entre los años setenta y ochenta, mientras que otras disciplinas más alejadas de la política institucional mantuvieron una evolución más constante en esa dirección.
El análisis revela, además, una diferencia significativa entre los enfoques económicos y socioculturales. Mientras que en ambos casos predomina una orientación progresista, los contenidos vinculados a cuestiones socioculturales, como género, raza o medio ambiente, presentan un sesgo aún más marcado, que se ha intensificado con el paso del tiempo. De hecho, la brecha entre ambas dimensiones ha crecido de forma notable, pasando de una diferencia moderada en los años sesenta a una distancia mucho mayor en la actualidad.
El estudio también profundiza en las causas estructurales de esta evolución. Según los datos analizados, entre el 51 % y el 57 % del desplazamiento ideológico se explica por cambios en la composición de las disciplinas —es decir, la entrada de nuevos campos de estudio y nuevas generaciones de investigadores—, mientras que los cambios individuales en la trayectoria de los autores tienen un peso menor. Este fenómeno sugiere que la transformación ideológica del conocimiento no responde tanto a cambios personales como a dinámicas estructurales dentro de la academia.
En términos interpretativos, el trabajo de Manzi plantea que las ciencias sociales han pasado de ser un campo sensible a los ciclos políticos externos a convertirse en un sistema que reproduce internamente su propia orientación ideológica. Este proceso de “autorreproducción” estaría vinculado tanto a la evolución de las agendas de investigación, con mayor presencia de temas como el cambio climático o la justicia social, como a las prioridades editoriales y de financiación.
El artículo introduce también una reflexión teórica sobre el concepto de “neoliberalismo progresista”, al que alude como marco explicativo de la combinación entre posturas económicas moderadas y un fuerte progresismo sociocultural dentro del ámbito académico. Esta configuración, según el estudio, permitiría a los investigadores integrarse en una coalición más amplia que incluye tanto a movimientos sociales como a sectores económicos de alto nivel, configurando así un equilibrio ideológico particular dentro de la producción científica.
Desde el punto de vista metodológico, el trabajo representa un avance significativo en la sociología del conocimiento, al demostrar la viabilidad del uso de inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de texto académico de forma consistente. La utilización de modelos de lenguaje permite superar las limitaciones tradicionales de la codificación manual, abriendo nuevas posibilidades para estudiar la evolución ideológica del conocimiento en distintos contextos y disciplinas.
No obstante, el propio autor reconoce limitaciones en su investigación, especialmente en lo relativo a la identificación de las causas profundas de los patrones observados. El estudio no determina con exactitud hasta qué punto factores como los cambios sociales, las dinámicas institucionales o las decisiones editoriales han influido en esta evolución, lo que deja abierta la puerta a futuras investigaciones que profundicen en estas cuestiones.
En cualquier caso, el panorama es claro: las ciencias sociales no solo reflejan tendencias ideológicas, sino que participan activamente en su construcción y reproducción. El estudio aporta así una base empírica sólida a un debate recurrente sobre la neutralidad del conocimiento académico, situando la cuestión ideológica en el centro del análisis sobre el papel de la universidad y la investigación en las sociedades contemporáneas.
Fuente: https://exitoeducativo.net/educacion-superior/universidad/la-inmensa-mayoria-de-articulos-de-ciencias-sociales-con-relevancia-politica-presentan-una-orientacion-hacia-la-izquierda
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