¿Necesitan los centros docentes personal especializado en un tema tan sensible como la salud sexual y reproductiva?

Publicado: 5 febrero 2026 a las 4:00 pm

Categorías: Artículos

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Por José Luis Fernández

La educación en salud sexual y reproductiva forma parte del currículo escolar en España desde hace años, pero su aplicación real en las aulas dista de ser homogénea. Aunque las leyes educativas vigentes reconocen el derecho del alumnado a recibir una formación integral en este ámbito, la manera en que se imparte —cuándo, cómo y con qué contenidos— varía notablemente según la comunidad autónoma, el tipo de centro y los recursos disponibles. El resultado es un mapa desigual en el que conviven programas consolidados con intervenciones puntuales y, en algunos casos, con la ausencia casi total de formación específica.

En términos generales, la salud sexual y reproductiva se aborda de forma transversal dentro de asignaturas como Biología y Geología, Educación Física o Valores Cívicos y Éticos, especialmente en la educación secundaria. En primaria, los contenidos suelen centrarse en el conocimiento del propio cuerpo, los cambios asociados a la pubertad y el respeto a la diversidad, mientras que en etapas posteriores se incorporan cuestiones como la prevención de infecciones de transmisión sexual, los métodos anticonceptivos, el consentimiento o las relaciones afectivas saludables. Sin embargo, la carga lectiva dedicada a estos temas suele ser limitada y depende en gran medida de la iniciativa del profesorado.

Quién imparte esta educación es una de las cuestiones más debatidas. En la mayoría de los centros, son los propios docentes quienes asumen esta tarea, a menudo sin una formación específica en salud sexual más allá de su especialidad académica. Para complementar esta carencia, muchas comunidades autónomas recurren a profesionales externos, como personal sanitario de los centros de salud, matronas, psicólogos o educadores sociales, así como a asociaciones especializadas que imparten talleres puntuales. Esta externalización permite aportar experiencia técnica, pero también introduce disparidades en los enfoques y contenidos.

El debate sobre la educación sexual en los colegios españoles no se limita al plano pedagógico, sino que tiene una fuerte dimensión social y política. Mientras organizaciones profesionales y sanitarias reclaman una educación sexual integral, continua y basada en la evidencia científica, otros sectores cuestionan su alcance o defienden que ciertos contenidos deben quedar en el ámbito familiar. En ese equilibrio entre derechos, competencias educativas y sensibilidades sociales se construye hoy la enseñanza de la salud sexual y reproductiva en las aulas españolas.

En este contexto, aunque el escenario es Reino Unido, la educación en salud reproductiva necesitaría una revisión radical, con profesores adecuadamente capacitados que brinden la educación que los alumnos dicen que necesitan, según afirman en un trabajo académico investigadores de la University College London (UCL), que informa de ello en un comunicado, y cuya casuística podría extrapolarse a la del resto de países europeos.

En la mayoría de las escuelas de Inglaterra, objeto geográfico concreto del análisis de estos investigadores, la educación sobre salud sexual y reproductiva es impartida por tutores y esto puede proporcionar una educación muy desigual para esos estudiantes, dependiendo de si los profesores se sienten cómodos enseñando la materia, dicen los investigadores.

La educación personal, social, sanitaria y económica (PSHE) es obligatoria en las escuelas primarias y secundarias inglesas desde 2020, y en 2025 se actualizó para incluir temas como la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y el sangrado menstrual abundante. La educación sexual también es obligatoria en las escuelas galesas.

Pero en un nuevo artículo, publicado en Health Education Journal, los investigadores dicen que estos cambios no han sido suficientes y sostienen que mejorar la educación sobre salud sexual y reproductiva requiere no solo actualizaciones del currículo sino también un enfoque más sistemático, que garantice la alineación entre los recursos de enseñanza, la capacitación y la prestación del servicio.

En apoyo de esto, dicen que encuestas recientes han demostrado que los adolescentes todavía saben muy poco sobre salud reproductiva y fertilidad cuando dejan la escuela, lo que significa que condiciones como períodos difíciles y endometriosis pueden pasarse por alto, dejándolos incapaces de tomar decisiones informadas sobre cómo formar una familia.

En algunas escuelas, el profesorado de Salud y Educación Física (PHSE) se encarga de impartir las clases sobre sexo y reproducción. En las escuelas donde esta tarea la realizan tutores, los investigadores solicitan que se les brinde apoyo adicional para mejorar la calidad de las clases. El equipo de UCL ha estado trabajando en el desarrollo de recursos para el profesorado a fin de brindar este apoyo, tanto a través de su colaboración con la Colaboración Internacional para la Educación en Salud Reproductiva como con la organización benéfica Wellbeing of Women.

La autora principal, la profesora Joyce Harper (Instituto EGA de Salud de la Mujer de la UCL), dijo que “existe una necesidad urgente de mejorar la calidad de la educación que reciben los alumnos sobre salud sexual y reproductiva para ayudarlos a tomar decisiones informadas sobre su salud reproductiva y fertilidad» y que “Inglaterra es uno de los pocos países del mundo que incorpora explícitamente la salud reproductiva en su currículo, pero en las distintas escuelas se utilizan enfoques diferentes, lo que puede generar una educación muy desigual«, advierte.

En agosto pasado, un estudio independiente dirigido por Harper descubrió que la enseñanza sobre los períodos en las escuelas todavía estaba demasiado centrada en hechos biológicos básicos y con información insuficiente sobre cómo la menstruación puede afectar el estado de ánimo y el bienestar de una mujer, los problemas asociados con el sangrado menstrual y el impacto en el rendimiento físico y académico.

Y en 2024, otro estudio dirigido también por Harper que encuestó a escolares en Inglaterra encontró que casi la mitad, el 45%, dijo que tenía preocupaciones sobre la paternidad futura, expresando sus temores sobre su capacidad de tener descendencia sana y las vidas que sus hijos podrían llevar.

El profesor Michael  Reiss, del Instituto de Educación de la UCL,  autor de correspondencia, afirmó que «una educación exitosa, en cualquier tema, requiere la colaboración de diversos factores. Necesitamos armonizar el currículo, los libros de texto, los materiales de apoyo, la pedagogía, la evaluación del alumnado, la inspección escolar, la formación inicial del profesorado, el desarrollo profesional docente y la financiación». Los investigadores dicen que los estudios que han realizado en otros países, incluidos Bélgica y Japón, han llegado a conclusiones similares.

Fuente: https://exitoeducativo.net/necesitan-los-centros-docentes-realmente-especializados-en-un-tema-tan-sensible-como-la-salud-sexual-y-reproductiva/