Publicado: 11 marzo 2026 a las 8:00 pm
Categorías: Entrevistas
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Por Laura Román
¿Cuáles son los retos a la hora de aplicar la igualdad de género en los centros educativos? ¿Cuáles son las resistencias que aún persisten? La docente y experta en coeducación Mercedes Sánchez Vico nos lo cuenta en esta entrevista.

En los últimos años, la coeducación, la forma de enseñar de forma conjunta a niños y niñas en un mismo sistema educativo, se ha incorporado con fuerza al día a día de muchos centros. Sin embargo, su presencia en documentos institucionales o en actividades puntuales no siempre implica una transformación real de la cultura escolar. ¿Qué diferencia a un centro que “trabaja la igualdad” de otro que verdaderamente educa en igualdad? Para Mercedes Sánchez Vico, docente jubilada y referente en el ámbito de la coeducación, la respuesta pasa por ir mucho más allá de iniciativas simbólicas y abordar una revisión profunda de los modelos culturales, sociales y pedagógicos que siguen reproduciendo desigualdades de género dentro y fuera del aula.
Por ello, ha dedicado buena parte de su trayectoria a impulsar proyectos que integran la perspectiva de género de forma transversal en las aulas. Entre ellos destaca la asignatura optativa Igualdad de Género a través de la Imagen, una iniciativa pionera que utiliza el análisis crítico de la cultura visual —desde el cine hasta las redes sociales— como herramienta pedagógica para trabajar la igualdad con el alumnado. Su experiencia en el aula y en la formación docente la ha llevado a reflexionar sobre cuestiones clave para los centros educativos como las resistencias que aún dificultan la implantación de planes de igualdad o el impacto que los referentes digitales tienen en la construcción de la identidad adolescente.
Para Sánchez Vico la coeducación requiere formación del profesorado, implicación de las familias y una mirada crítica que atraviese todas las áreas del currículo, desde las ciencias hasta la Educación Física. También implica algo especialmente complejo para el profesorado: aprender a desaprender estereotipos profundamente arraigados en los procesos de socialización. Solo así, sostiene, la escuela podrá convertirse en un espacio donde niñas y niños desarrollen su personalidad en igualdad y donde se promuevan masculinidades más libres y relaciones afectivas basadas en el respeto.
Pregunta: En los últimos años se habla mucho de coeducación, pero no siempre se traduce en cambios estructurales. ¿Qué distingue a un centro que “trabaja la igualdad” de uno que realmente es coeducativo?
Respuesta: Una escuela coeducativa corrige y elimina todo tipo de desigualdades o mecanismos discriminatorios por razón de sexo, y en ella el alumnado puede desarrollar libremente su personalidad en un clima de igualdad real, sin ningún tipo de condiciones o limitaciones impuestas en función de su sexo. Para ello, busca respuestas para saber por qué siguen perviviendo los modelos patriarcales y heredados, que trabaja e investiga para demostrarlos y desbancarlos del currículum educativo, de las aulas y de los patios y de la forma de relacionarse dentro y fuera del centro educativo. También visibiliza a las mujeres en la historia, subraya sus ausencias en la tradición cultural transmitida y se pregunta por qué, y cómo ha sido posible dicha invisibilidad. Igualmente, un centro coeducativo indaga en su genealogía y en su largo camino hacia la igualdad e indica todas aquellas esferas socioculturales y laborales en las que aún queda mucho por hacer y conseguir.
Por otro lado, una escuela coeducativa trabaja también a favor de los chicos, proponiendo otros modelos de masculinidad, alejada de la impuesta por el androcentrismo, base del machismo y construida sobre la agresividad y la imposibilidad de la manifestación del dolor, los afectos y la negación de los cuidados para los hombres. Quiere saber por qué se produce el fracaso escolar y por qué es mayoritariamente masculino. También indaga en descubrir las razones por las que las conductas de riesgo también lo son. Es decir, busca educar en masculinidades igualitarias. Por supuesto, favorece que niñas y niños puedan colaborar y trabajar juntos, jugar y compartir de forma cooperativa y no desde el enfrentamiento o el desconocimiento recíproco. Por lo tanto, educa en el desarrollo de las relaciones afectivas, emocionales y sexuales basadas en la igualdad y el respeto y la no discriminación. La coeducación no puede ser de cartón piedra, debe ser real y efectiva. Su aplicación marca con diferencia al centro educativo que la trabaja y la implanta.

P: Desde su experiencia, ¿cuáles son las resistencias más habituales —explícitas o implícitas— que encuentran los equipos directivos cuando intentan impulsar políticas de igualdad en sus centros?
R: La primera resistencia que encuentra un centro educativo que pretende impulsar políticas de igualdad es precisamente la implementación del plan de igualdad de centro. Todavía la comunidad educativa no ha comprendido del todo la importancia de la puesta en funcionamiento de los planes integrales de igualdad. Asumir la importancia de trabajar de forma transversal la perspectiva de género en cada una de las actuaciones que realice un centro educativo es de vital importancia. El impacto de esas actuaciones con perspectiva de género deben verse reflejadas incluso en las partidas económicas del mismo.
Para poder poner en funcionamiento un plan de igualdad es necesario, en primer lugar, una formación real del profesorado en perspectiva de género y la concienciación para asumir el hecho de que es fundamental su aplicación en el mismo. También es necesaria la implicación de las familias en la puesta en marcha de dicho plan de igualdad. Y, por supuesto, fomentar actuaciones que consigan concienciar al alumnado de que es esencial formarse en igualdad y que la coeducación real puede cambiar y transformar el mundo.
P: Usted coordina el Proyecto de Igualdad de Género a través de la Imagen. ¿Por qué la imagen es un campo estratégico para trabajar la igualdad con el alumnado?
R: Cuando creé este proyecto, como asignatura optativa en el currículum educativo, tuve claro que la imagen era un instrumento fundamental para educar en perspectiva de género. Nuestro alumnado pertenece a una generación totalmente digital, que ha crecido y se ha formado y deformado también a través de esa educación. Consideré la importancia de utilizar la imagen como un elemento motivador y atrayente para el alumnado, y el tiempo me ha demostrado y me ha dado la razón en el hecho de usar la imagen para coeducar.
«La coeducación no puede ser de cartón piedra, debe ser real y efectiva. Su aplicación marca con diferencia al centro educativo que la trabaja y la implanta»Mercedes Sánchez Vico
Teniendo en cuenta los tiempos que corren, alfabetizar a nuestro alumnado en la lectura e interpretación de la imagen, tanto fija como en movimiento, es crucial. La mayor manipulación que la población adolescente sufre actualmente se realiza a través de la imagen de forma digital, por lo tanto, es fundamental educar en la interpretación de esas imágenes, sobre todo en todo lo que tiene que ver con la perspectiva de género, que actualmente sufre de una gran desinformación a través de la invención de bulos y datos manipulados. También a través de la imagen llegamos más fácilmente a una educación en valores en la que trabajar con las emociones es trascendental y de la que, en ocasiones, adolece nuestro sistema educativo.
P: Vivimos en un entorno hipervisual dominado por las redes sociales. ¿Cómo influyen los referentes estéticos y los modelos de éxito que circulan en plataformas digitales en la construcción de la identidad del alumnado adolescente?
R: Las redes sociales, principalmente Instagram o TikTok, hacen que la población adolescente se encuentre inmersa en un entorno hipervisual que influye notablemente en su forma de ser y ver la vida, aunque puedan creer o querer creer que eso no es así.
El proceso de socialización diferenciado se potencia y se hace más fuerte a través del uso constante de dichas plataformas digitales, a las que dedican una media que supera las cinco horas diarias. La cosificación del cuerpo femenino está viviendo uno de sus momentos más duros: el uso de filtros para modificar el cuerpo y el rostro en las imágenes que suben a la redes no hacen más que desvirtuar la realidad en todo lo relativo con el cuerpo femenino. Esta cosificación trae consecuencias muy negativas, como, por ejemplo, los trastornos relacionados con la alimentación o las autolesiones, en esa búsqueda tóxica y engañosa por un cuerpo perfecto, que es el que muestran esos referentes estéticos que tanto les influyen y que a su vez están totalmente falseados. A su vez, determinados comportamientos de dichos referentes van marcando unas pautas de identidad que terminan potenciando el machismo y un concepto de amor romántico que lo único que conlleva es a perpetuar a edades, cada vez más tempranas, actitudes propias de la violencia de género.
P: ¿Qué estrategias concretas pueden aplicar los centros para desarrollar una mirada crítica frente a la cultura visual sexista sin caer en discursos moralizantes que desconecten del alumnado?
R: Una estrategia fundamental que puede ser utilizada y aplicada en los centros educativos para desarrollar una mirada crítica frente a esa cultura visual tóxica sería la de educar en un uso correcto de las redes sociales. No hay que demonizar las redes, si no que hay que potenciar el uso adecuado de las mismas y que el alumnado adquiera la capacidad para poder discernir entre aquello que las redes sociales le muestran como tóxico de lo que sí es adecuado para su vida cotidiana.
Las familias y el profesorado deben conocer esas aplicaciones, comprender por qué son usadas por los estudiantes y qué buscan en ellas para poder potenciar una actitud crítica en aquello que puede ser un mal uso de las mismas. A la familias y el profesorado no nos puede ser ajeno el conocimiento ni su uso si queremos realizar una verdadera educación positiva con estrategias reales. No podemos criticar ni censurar aquello que no se conoce; por lo tanto, la primera formación en este sentido hay que hacerla también al profesorado y a las familias. Y con esa formación hay que adquirir también una concienciación de todos los comportamientos y actitudes sexistas que aparecen y se muestran, no solo en las redes sociales, sino también en la vida cotidiana. Si no somos capaces de reconocer esas actitudes sexistas en nuestro día a día difícilmente vamos a poder plantear estrategias eficaces para prevenirlas.
P: Muchos docentes reconocen que quieren trabajar la igualdad, pero no saben por dónde empezar. ¿Qué competencias debería desarrollar el profesorado para integrar la perspectiva de género de forma transversal?
R: Para la aplicación de la coeducación en un centro educativo todas las competencias son importantes, pero yo siempre he defendido que cuando hablamos de coeducación hay que hablar de una competencia más: “aprender a desaprender”.
Seguramente, de todas las competencias, esta es la más compleja en su consecución, ya que es un proceso fundamental para la aplicación de la perspectiva de género en educación. Y es que, a través del proceso de socialización que toda persona ha recibido en su infancia, se nos han inculcado una serie de estereotipos de género que hay que desmontar y deconstruir dentro de nuestro aprendizaje, y que es seguramente el proceso más riguroso, pero también más costoso para poder realizar una educación real en igualdad.
«La mayor manipulación que la población adolescente sufre actualmente se realiza a través de la imagen de forma digital»Mercedes Sánchez Vico
P: ¿Cómo puede incorporarse la coeducación en materias aparentemente alejadas del ámbito social, como Matemáticas, Tecnología o Educación Física?
R: Como recoge la LOMLOE, todas las materias que se imparten deben trabajar transversalmente la perspectiva de género. En muchas ocasiones se ha caído en el error de pensar que algunas de las asignaturas que configuran el diseño curricular actual muestran más dificultades para poder aplicar la perspectiva de género en su actuaciones, pero nada más lejos de la realidad. Este es otro de los estereotipos que hay que desmontar, puesto que no son todas las materias las que pueden y deben aplicar la perspectiva de género, sino que todas las actuaciones que se lleven a cabo dentro de un centro educativo tienen que tener un impacto de género, incluidas las concernientes a las partidas económicas.
Por lo tanto, asignaturas como Matemáticas y Tecnología pueden igualmente aplicar la perspectiva de género utilizando los contenidos propios de la materia para poder obtener, por ejemplo, porcentajes relativos a hombres y mujeres como puede ser la diferenciación salarial, la incidencia del paro, las horas dedicadas a la corresponsabilidad… De la misma forma pueden realizar estadísticas, hacer barómetros y mostrar la realidad en la que se encuentran inmersas nuestras realidades cotidianas, incluso las más trágicas, como puede ser la violencia de género. En asignaturas como Educación Física es fundamental poner de manifiesto la igualdad de condición que hay para los deportes tanto en chicas como en chicos y poder dar las mismas oportunidades para la realización de actividades físicas, además de reconocer el progreso de la mujer en el ámbito deportivo y profesional. Igualmente, todas estas materias pueden también educar en perspectiva de género visibilizando a mujeres científicas, matemáticas y deportistas que han roto el techo de cristal y que han contribuido de una manera decisiva a lo largo de la historia, al progreso de la humanidad.
«La cosificación del cuerpo femenino está viviendo uno de sus momentos más duros»Mercedes Sánchez Vico
P: ¿Qué mensaje le mandaría a la Mercedes del pasado sobre igualdad, coeducación y feminismo?
R: Cuando miro a la Mercedes del pasado me encuentro con una mujer profundamente comprometida con la implementación de una educación en igualdad en todos los centros educativos. Conseguir una educación pública de calidad es también conseguir una educación en la que la coeducación tenga un lugar de privilegio, porque es fundamental para el buen funcionamiento de un centro.
También veo a esa Mercedes que intentó por todos los medios crear proyectos educativos que implicarán a toda la comunidad educativa. Entre ellos, recuerdo el primer año que creé una asignatura optativa que educará en igualdad, observando que el alumnado estaba muy necesitado de una materia curricular que educara en perspectiva de género. Durante algunos años hubo conceptos de aquella asignatura que no había que justificar por la obviedad de los mismos, como podía ser la prevención y erradicación de la violencia de género en la adolescencia. Sin embargo, esa Mercedes del pasado también fue observando que algo estaba sucediendo en la adolescencia cuando tuvo que empezar a explicar que era inconcebible ejercer cualquier tipo de violencia hacia una mujer por el hecho de ser mujer y que determinados comportamientos de pareja, que asumía la adolescencia con total normalidad, eran absolutamente tóxicos.
A pesar de esto, no podemos dejarnos llevar por el desaliento, pues han sido fundamentales también muchos de los pasos que se han dado, ya que también hay un porcentaje muy importante de nuestro alumnado que ha considerado la importancia y los beneficios que el feminismo y una educación en igualdad han llevado a sus vidas, ya sean chicas o chicos. Por tanto, a la Mercedes del pasado le diría que lo hiciera tal cual lo había concebido y que nunca se dejara convencer ni llevar por la adversidad, por más fuerte que esta fuera cuando hablamos de la aplicación de la perspectiva de género dentro de un centro educativo. Como siempre dije: “coeducar, coeducar y coeducar para transformar el mundo”.
Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/mercedes-sanchez-vico-coeducacion/
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