Los profesores, ante el reto de educar a los alumnos en la era digital: “La inteligencia artificial no es tu amiga”

Publicado: 14 febrero 2026 a las 10:00 pm

Categorías: Artículos

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Por J. García González N. Ibáñez

La digitalización de las aulas avanza a toda velocidad, pero el futuro de la educación no depende de algoritmos ni plataformas, sino de profesores formados, críticos y capaces de guiar al alumnado en el entorno digital actual

Fuente: iStock

La transformación digital de la educación ha dejado claro que la tecnología por sí sola no garantiza mejores aprendizajes. Plataformas, algoritmos e inteligencia artificial avanzan a gran velocidad, pero el verdadero motor del cambio sigue estando en las aulas: los docentes y su capacidad para guiar, acompañar y dar sentido pedagógico a estas herramientas.

La pandemia aceleró un proceso que ya estaba en marcha y convirtió la enseñanza híbrida en una necesidad global. Clases virtuales, entornos digitales y evaluación online permitieron sostener el sistema educativo en momentos críticos, aunque también sacaron a la luz brechas profundas de acceso, formación y adaptación pedagógica que todavía hoy persisten.

Con el regreso a la presencialidad, el debate no se ha cerrado. La educación híbrida ha llegado para quedarse como una solución eficaz en contextos de ruralidad, enfermedad, emergencias o desplazamientos forzados. En este escenario, invertir en la formación digital del profesorado se ha convertido en una estrategia de resiliencia educativa, tal y como subrayan organismos internacionales como la UNESCO o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Del aula clásica al aprendizaje híbrido

La figura del docente ha dejado de encajar en el modelo clásico de transmisor único del conocimiento. Hoy se le exige actuar como facilitador del aprendizaje, capaz de diseñar experiencias educativas eficaces tanto en entornos presenciales como virtuales, y de fomentar competencias clave como el pensamiento crítico, la creatividad o la resolución de problemas.

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Interior de un aula clásica, cada vez más en desuso. (Foto: iStock)

Los marcos de formación impulsados por la UNESCO y el BID insisten en que las competencias digitales no se limitan al manejo técnico de herramientas. Incluyen la planificación de clases accesibles en distintos formatos, la evaluación justa a través de recursos digitales, la colaboración con las familias y el cuidado del bienestar emocional del alumnado, especialmente cuando el aprendizaje es a distancia.

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Este cambio de rol también implica acompañar a los estudiantes en la gestión de la información. En un entorno saturado de contenidos, el profesorado debe enseñar a distinguir fuentes fiables, detectar desinformación y usar la tecnología con criterio, reforzando una alfabetización digital que va mucho más allá del uso de pantallas.

Inteligencia artificial: oportunidad y riesgo

La irrupción de la inteligencia artificial ha añadido una nueva capa de complejidad al debate educativo. Lejos de sustituir al docente, la IA puede convertirse en una aliada para personalizar el aprendizajeautomatizar tareas administrativas o detectar dificultades de forma temprana, siempre que su uso esté guiado por criterios pedagógicos y éticos.

La UNESCO advierte, sin embargo, de los riesgos asociados a una implantación acrítica de estas tecnologías. Los sesgos de los algoritmos, la falta de transparencia o la reducción de la interacción humana pueden profundizar desigualdades si no se refuerza el papel del profesorado como garante de una educación equitativa y significativa.

Esta preocupación conecta con una realidad global inquietante: la escasez de talento y docentes cualificados. Según datos de la UNESCO, el mundo necesitará 44 millones de maestros y profesores adicionales antes de 2030, mientras el abandono de la profesión aumenta por la sobrecarga laboral, la falta de recursos y el descenso del reconocimiento social.

Pensamiento crítico frente a las pantallas

Desde las aulas, muchos docentes reclaman una mirada crítica ante el uso de la tecnología. Ana Hernández Revuelta, profesora del IES Julio Verne de Leganés y finalista al premio a mejor docente del mundo, lo expresa con claridad en su trabajo diario con adolescentes: “Yo creo que hay que ser muy crítico y, sobre todo, intentar hacer un uso muy responsable, es decir, que no se crean todo lo que ven, que siempre que tengan necesidad de consultar sobre algo acudan a las fuentes fiables”.

Su advertencia sobre la inteligencia artificial es directa y sin matices: “La IA no es tu amiga, no ha venido a ayudarte. ¡Cuidado! Piensa, analiza lo que tienes delante, acude a fuentes fiables, porque probablemente lo que quiera la IA y lo que quieran muchas de las cosas que están en las redes sociales es que la gente no piense”.

En esta era tecnológica, debe reforzarse el papel del profesorado como garante de una educación equitativa y significativa

Ese enfoque resume el reto educativo actual. La tecnología es una herramienta poderosa, pero necesita docentes formadosacompañados y reconocidos para cumplir su promesa. Colocar al profesorado en el centro de la transformación digital no es una opción ideológica, sino una condición imprescindible para garantizar una educación de calidad, inclusiva y verdaderamente humana en la era digital.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2026-02-14/reto-profesores-ensenar-era-digital-inteligencia-artificial-no-amiga_4301562/