Los malos catedráticos. “Errores” de Enguita

Publicado: 22 febrero 2026 a las 4:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Adriana Aubert

Se usan mucho las expresiones “los malos estudiantes”, “los malos profesores” y, sin embargo, muy poco “los malos catedráticos”. ¿Por qué? Hay de todo en todas partes y también entre los catedráticos hay personas extraordinarias y otras que no lo son.

Dice Pablo Gutiérrez del Álamo, en su Diario de la Educación, que Enguita cuestiona la evidencia científica. Lo que oculta es que Enguita, al que presenta como un gran autor, solo tiene 19 citas en la Web of Science, mientras que muchas jóvenes todavía precarias tienen más de 200. Tanto Pablo como Enguita podrían no ocultarlo y exponer argumentos, si los encuentran, para decir que el criterio del número de citas no tiene que ser tenido en cuenta como uno de los que clarifican el nivel científico. Se suele decir que es típico de algunos malos estudiantes cuestionar las evaluaciones en las que continuamente suspenden; parece que nadie se atreve a decir que también hacen lo mismo los malos catedráticos. ¿Por qué?

Enguita dice que los educadores leen muy poco. Hay profesorado de educación infantil, primaria y secundaria que lee más y mejor que catedráticos como él. Cualquiera con un mínimo nivel teórico ve que lo que Enguita escribe de sociología está lleno de errores elementales. Dice que el proyecto INCLUD-ED fue mediocre, cuando fue el único proyecto en Ciencias Sociales y Humanidades de la lista de 10 investigaciones de éxito elaborada y publicada por la Comisión Europea y ha generado muchas publicaciones científicas internacionales de máximo nivel e impresionantes mejoras en los resultados educativos en más de 15.000 escuelas. También dice que él no tiene proyectos de esos porque no los quiere, es como si un jugador siempre suplente en tercera división dijera que no juega en la Champions porque no quiere. Se atribuye a Esopo la expresión “las uvas están verdes”, que el gran sociólogo Elster usó como título de uno de sus libros.

Dice que, en unas jornadas de Sociología de la Educación, una socióloga feminista se presentó como candidata a última hora y perdió la votación. La candidatura de esta profesora fue propuesta por la junta de la asociación y les costó convencerla para que se presentara. Cuando Enguita vio que una mujer feminista iba a ser la presidenta, se presentó él a última hora y, durante la votación, comenzó a sacar votos de su bolsillo, diciendo que eran de personas ausentes que se lo habían encargado. Para las feministas que estábamos presentes, fue un espectáculo lamentable. Martel de la Coba (2003, p. 355) ya había escrito:

«Mi postura personal es la de absoluto rechazo a las tesis del ilustre catedrático, entremezclándose con el dolor y el desconsuelo manifestados por otras maestras […] las mujeres realizan un doble trabajo, el doméstico y el laboral, pero la dedicación al primero no limita o condiciona los aspectos relacionados con la labor docente.»

Atribuye al conjunto de sus colegas que estaban hartos de lo que exponían jóvenes de CREA. Las becarias que él despreciaba han impartido conferencias solicitadas y han publicado en sitios de la mayor importancia del mundo a los que él no ha conseguido acceder. Su rabia contra ellas llegó al máximo en las Jornadas de Sociología de la Educación de Jaca en 1997. Enguita se dedicó durante muchos años a repetir una frase que apareció como título falsificado de un artículo: «La escuela no es responsable de las desigualdades y tampoco las cambia». Una de esas becarias predoctorales de CREA tituló su presentación en esas jornadas «La escuela sí es corresponsable de las desigualdades y sí contribuye a cambiarlas». Ese catedrático, sabiendo que esas becarias predoctorales tenían un nivel teórico y científico muy superior al suyo, a última hora no se presentó a las jornadas; no se atrevió y dio mil disculpas de por qué a última hora no había podido ir.

Imagen: Freepik

Fuente: https://periodicoeducacion.info/2026/02/23/los-malos-catedraticos-errores-de-enguita/