Laura Santandreu (experta en bullying): «Muchos acosadores están convencidos de que el acosado se lo merece»

Publicado: 3 diciembre 2025 a las 4:00 pm

Categorías: Artículos

[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish

Latin American Female"]

Por José Luis Fernández

El libro «¿Bullying? Conversa conmigo, te cuento…» de Laura Santandreu Espert es una obra accesible y cercana que aborda el acoso escolar desde una perspectiva humana y educativa, sin recurrir a estadísticas abrumadoras ni tecnicismos complejos. Escrito en 2025, este texto se presenta como una conversación imaginaria con Dan Olweus, el psicólogo pionero en el estudio del bullying, basado en sus publicaciones y legado. La autora, educadora con más de veinte años de experiencia en primaria y especializada en psicopedagogía, busca desmitificar el acoso y ofrecer herramientas prácticas para familias, docentes y alumnos, convirtiéndolo en un recurso útil para prevenir y afrontar esta realidad que a menudo preferimos ignorar.

A lo largo de sus páginas, el libro explora la definición del acoso escolar, sus tipos (físico, verbal, social, indirecto y ciberacoso), los roles involucrados (víctimas, acosadores y espectadores clave) y derriba mitos comunes que perpetúan el problema. Santandreu integra reflexiones sobre la violencia inherente al ser humano, inspiradas en intercambios históricos como el de Einstein y Freud, y propone prácticas como el mindfulness y actividades escolares para fomentar la empatía y la convivencia. El tono conversacional invita al lector a interactuar, con espacios para notas personales, haciendo que la lectura sea dinámica y reflexiva.

En última instancia, esta obra no ofrece recetas mágicas, sino ideas preventivas nacidas de la experiencia en aula, como asambleas semanales o el principio de «ningún niño solo en el patio». Su objetivo es empoderar a la comunidad educativa para construir entornos seguros, recordándonos que erradicar el bullying requiere diálogo colectivo. Recomendado para quienes buscan entender y actuar contra el acoso con sensibilidad y eficacia, el libro cierra con lecturas sugeridas y un epílogo motivador que enfatiza la resiliencia: todo pasará, pero mientras tanto, hay que pedir ayuda y actuar.

Laura Santandreu es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación, Magisterio en Educación Especial y Máster en Psicopedagogía. Es profesora en la Universidad UDIMA y maestra en GSD y con ella profundizamos en su obra por medio de esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO.

¿Qué le llevó a escribir este libro en formato de “conversación”, en vez de un manual técnico o una guía tradicional?

La razón principal es llegar a cuanta más gente mejor. Llevo muchos años en educación, como profesora y alumna, recuerdo en especial un libro de Virginia Satir, quién tenía de libros de esos que usted menciona, este era con muchos dibujos y ejemplos, de todos sus libros ese es el que recuerdo. Luego tuve la suerte de trabajar para una app que se llamaba Leemurapp, donde escribía chathistories, y encontré el estilo que siempre había buscado para comunicar, desde lo más simple a lo más complejo el “CHAT”, todos lo usamos y no podemos ser en exceso extensos o explicativos, de ahí que por difícil que sea un tema, se puede hacer accesible a todos.

En el prólogo se habla de un enfoque cálido y humano. ¿Por qué considera importante este tono cuando se aborda el acoso escolar?

El tono no es algo que yo haya forzado o empleado para escribir, no soy consciente de este punto, es una observación de Julián Roa, quién me honró con su escritura. Supongo que es  consecuencia de mi profesión, trato a diario con niños desde 6 años, hasta adultos estudiando sus carreras para ser profesores, intentando comunicarme con todos.

¿Qué papel ha tenido la experiencia en el aula y su trayectoria docente en la elaboración del libro?

La influencia es de la vida en general, desde que por primera vez vi el acoso a los 9 años de edad… recuerdo que fui consciente de que algo no estaba bien (estoy hablando de aproximadamente 1976, cuando Olweus lo estaba estudiando, en aquel momento no existía el concepto, aunque sí el hecho). Desde entonces lo puedo recordar en otros ámbitos de mi vida (grupos de deporte o scouts, por ejemplo). Por supuesto, el ser docente y madre me ha mantenido en el medio donde ocurre, y eso sostiene y profundiza mi necesidad de hacer algo.

En el libro explica que el acoso se caracteriza por repetición, desequilibrio de poder e intención de hacer daño. ¿Por qué es tan importante distinguir estos elementos de un conflicto escolar puntual?

Esto es primordial, el bullying es devastador, desde que se le está dando su lugar como término, existen dos extremos muy dañinos, el que no hace nada y el que a todo lo llama bullying, uno porque todo lo deja pasar y el otro porque desgasta herramientas, tiempo y tantas otras cosas en la defensa contra el término.

Toda la energía que se desperdicia con el segundo caso es necesaria para centrarse cuando aparece realmente, pero si se tiene al personal agotado demostrando lo que no es, se resta fuerza y agudeza para detectar lo que sí es. Lo que hay que tener en cuenta es que no se debe dejar pasar ninguna agresión, atendiendo y registrando lo que pasa. Siempre que tengo la oportunidad digo la frase: Tolerancia 0 ante cualquier tipo de agresión, sea bullying o no.

¿Cree que todavía existe confusión entre “peleas” o “conflictos” y el verdadero acoso escolar?

Eso sí que puedo decirle que es mi experiencia docente la que más me ha dado información al respecto. Entendamos que los padres y madres quieren proteger a los hijos, eso es ley de vida, y cuando ocurre alguna desgracia y salta la noticia, sus miedos lógicamente crecen. En esto no hay reproche posible, es así, tristemente lo es.

Por eso es muy importante la comunicación escuela-familia, para poder hacer un seguimiento real de lo que ocurre. No volver a los niños en detectores del acoso, limitando sus vidas, sino generando ambientes de confianza que les invite a contarnos lo que les ocurre. Cuanta más información mejor. Un punto importante para lograr esto es que todos tengamos tolerancia 0 en casos de agresión, así sea el propio hijo el que la cometa, sin justificarla ni restarle importancia.

¿Qué tipo de errores cometen los adultos al interpretar estas situaciones?

No creo que haya una forma simple de poder entender a los adultos con respecto a esto, muchos lo vivieron o lo vieron, por lo que les infunde mucho temor, más aún cuando son padres o madres.

Primero, podríamos ver qué creencias transmitimos a los niños, sin darnos cuenta de lo dañinas que pueden ser, esas como “los gordos están gordos porque quieren”, “los guapos son tontos” “ a ese listillo…” porque todos los niños reciben esa información de los adultos como realidades a “defender”, no quiero generalizar, pues no soy poseedora de la “verdad”, pero sí he visto que muchos de  los “Acosadores”, aunque puedan o no tener rasgos de personalidad que los lleven a estas conductas, muchos están convencidos de que lo que hacen está bien, porque el acosado se lo merece, y cuando entienden que no es así es más fácil reconducirlos de lo que se puede creer.

Otra postura es la de si es al mío es acoso y si lo hace el mío son cosas de niños, yo he vivido este tipo de postura, en una misma persona, increíble pero cierto, esas personas no suelen ser conscientes de su doble rasero. Así que creo que lo primero para combatir esta lacra es ser conscientes de cuán conscientes somos.

¿Cuál de los tipos de acoso que describe —físico, verbal, social, indirecto, ciberacoso— considera más frecuente actualmente en las escuelas?

No puedo asegurar cual es el que más se presenta, no manejo esa información, ahora bien del que se habla con más frecuencia es del ciberacoso, supongo que es normal pues es un mundo que escapa al control, o así parece, en un principio no se podía controlar, pero a medida que se va avanzando en las Tecnologías esto va cambiando, se va legislando y se va acotando.

¿Por qué el acoso verbal y social suelen ser más difíciles de detectar que el físico?

Las huellas del físico son evidentes, las otras no.

Explica en el libro conceptos como happy slapping, sexting, grooming o phishing ¿Sienten los docentes que están preparados para identificar estas formas de violencia digital?

Todo docente, al menos en España, que se quiera formar puede hacerlo por cuenta propia en un sinfín de cursos muy bien respaldados. Por otra parte, todas las comunidades y provincias tienen protocolos de actuación ante el acoso escolar, y muchos colegios se están preocupando por formar a sus profesores. Poder estar preparados, se puede, que lo estén o no, escapa a mi conocimiento sobre el tema. Colaborar en esta información es parte del cometido del libro.

¿Los centros educativos están abordando adecuadamente la dimensión digital del acoso?

Los centros que conozco sí están preocupados y haciendo por la labor.

Usted señala que cualquiera puede ser víctima. ¿Qué factores suelen vulnerabilizar más a un alumno?

Siempre se toma en cuenta que las “diferencias” son las que vulnerabilizan, los gordos, los flacos, los altos, los bajos, con gafas o aparatos odontológicos, los listos o los no tan listos, o aquellos que no tienen muchas habilidades sociales; cualquier diferencia ha sido tomada como una posible diana del acoso; y puede ser cierto, pero no hay que descuidarse pues cualquiera puede ser acosado o acosador.

El libro desmonta el mito del “perfil de agresor”. ¿Por qué el acosador no siempre es quien aparenta?

Vamos más allá, cualquiera de nosotros podemos ser acosadores, acosados o espectadores. La posibilidad habita dentro de todos, como característica humana. Así como también está la posibilidad racional de escoger no hacer el mal a nadie, desarrollar la capacidad de amparo y protección del prójimo o no dejar que otros nos hagan daño.

En varias ocasiones destaca el papel clave de los espectadores. ¿Por qué son tan decisivos en el ciclo del acoso?

Ya en su libro de 1993, Dan Olweus dejó dicho que teníamos todo el panorama del acoso al descubierto, y que no nos descuidáramos de los espectadores porque allí estaría la clave, y no es hasta el método KIVA en 2006 (Finlandia) que vemos el interés de este grupo.

Son claves porque son la mayoría y, aunque algunos apoyen y participen con el acoso o hagan como si nada (muchas veces por miedo a ser ellos los acosados), está el resto, ese resto sabe lo que pasa, además si el grupo en general se educa en  estos aspectos, ese grupo de espectadores son los que pueden moverse con más libertad y solicitar ayuda. Hay que estar muy claros en no hacer que los alumnos se expongan, hay que dotarlos de herramientas y canales para que puedan hacer sus aportes sin ser expuestos.

¿Qué estrategias funcionan para involucrar a los compañeros como agentes protectores?

Para vencer al enemigo hay que conocerlo. Este libro surge de este tipo de preguntas, tenemos muchos protocolos de actuación del acoso escolar, y programas de prevención …

¿Qué pasaría si todos estuvieran bajo una idea de negociación y no agresión, si desarrollaran la empatía, y en base a esto todos se sintieran responsables del buen clima?

Habría que dotarlos de canales de comunicación seguros con los adultos responsables, y conocimiento sobre la no agresión suficiente como para ver cuándo algo ya no es de recibo. Además de reforzar la idea de que hay que confiar en sus padres y madres. Entonces los adultos podremos atender a todos, y los más proclives a comunicar suelen ser los que están conscientes y no involucrados, es más fácil hablar de lo que les pasa a otros.

Uno de los mitos que menciona es “son cosas de niños”. ¿Por qué esta frase hace tanto daño? ¿Qué otros mitos perjudican la detección y la intervención?

En este punto siempre digo “Alguno de los adultos presentes ha ido a una reunión de vecinos” pues eso. La idea es que si los adultos no sabemos mucho de cómo resolver los problemas, difícilmente podemos delegar en los niños que resuelvan los suyos. El hecho de que el problema no le parezca tal a los adultos, no justifica que se deje al más fuerte o capaz obtener una victoria en relación a su igual, si esta no es justa. Es por eso que no son cosas de niños, no es la piruleta, es la actitud que están aprendiendo en esa “pelea” por la piruleta.

Otra es que las niñas no lo hacen, la primera vez que lo vi era una niña la Bully, lo que sí puede ser es que las chicas son más de acoso social, y los chicos más de acoso físico. Pero como todo, esto varía. Por nombrar otro, la idea que es de clase social menos afortunada, esto está demostrado que no es así, se da en todas las clases sociales.

¿Cómo pueden las familias distinguir entre “contar algo por chivarse” y “contarlo para pedir ayuda”?

Este punto es el más sencillo, aunque no lo parezca. Chivarse es contar cosas que no hacen daño a nadie (ni a otro, ni a sí mismo) como “Paloma está mirando por la ventana”, al fin y al cabo eso es cosa de la profesora, y otra muy diferente es que se acerque la alumna a la profesora y le diga “Paloma me parte los lápices”, porque entonces la profesora tendrá que ver qué está pasando, no está bien que no se respeten las cosas de los compañeros.

Lo mismo para los padres, hay que escuchar a los hijos e hijas, sin alarmarse con cada palabra; pues de la alarma se pueden reforzar las exageraciones, por llamar la atención. Escucha activa, atenta y paciente. Eso no solo previene el Bullying, eso mejora la vida familiar.

En el libro habla de la violencia como parte de la naturaleza humana, pero también dice que puede canalizarse. ¿Qué implica esto en términos educativos?

Primero que nada formar e informar a los alumnos sobre lo que es y lo que no es violencia, de cualquier tipo. Siempre que se detecten este tipo de conductas, se ha de confrontar al alumno con lo que ha o no de ser, adaptándose a su edad y nivel de comprensión, y ha de tener consecuencias, que ya sepa de antemano que pasan cuando esas conductas suceden, como por ejemplo, pedir disculpas por escrito a un compañero al que se ha insultado, o acompañar al alumno al que has empujado o dado un balonazo, aunque no sea queriendo ( porque sea con intención o no, se ha hecho daño). Esto va dando una idea de responsabilidad sobre los propios actos y sus posibles consecuencias.

Al tiempo que se desarrolla la empatía con diversas actividades como ponte en el lugar del otro, en el momento de que se ha hecho daño; una de las cosas que hay que hacer es dejar claro que si dos no se ríen no es una broma, y preguntar cómo cree que se siente el igual cuando le has dicho o hecho X, y si le gusta recibir ese trato en sí mismo.

Dejo el control de impulsos para el final, pero todo esto es al mismo tiempo, hay que buscar que el alumno logre desarrollar el control de impulsos. Por lo demás, para dar vía de escape fomentar la participación en deportes, muy efectivos para los que necesitan movimiento; y desarrollar actividades artísticas como el teatro, la música y la escritura para aquellos que necesitan un estímulo intelectual.

¿Por qué insiste tanto en la necesidad de enseñar convivencia desde edades tempranas?

Cuanto antes mejor, pues así fluye de forma natural y como parte de lo habitual, no como algo que se tiene que reeducar porque está mal.

Usted compara la educación en no violencia con las normas morales de las religiones o sistemas éticos. ¿Qué aprendizaje deberíamos recuperar como sociedad?

El sentido común. Contemplar que para que una sociedad funcione hay normas, sobre todo implícitas, y que los derechos de uno terminan donde comienzan los derechos del otro.

En este contexto, ¿por qué el mindfulness puede ser una herramienta eficaz en la prevención del acoso escolar? ¿Cómo puede implementarse en un aula sin que suponga una carga de tiempo para los docentes?

El mindfulness es una herramienta que cada día está más reconocida en todo el mundo, sobre todo en el control de la ansiedad y los impulsos, lo que la hace ideal para el tema en cuestión. Es fácil y barato de incluir en las aulas, basta con un equipo de sonido. Hay programas de diferente duración que se obtienen de forma gratuita, se puede hacer de un minuto ( con lo que no es un tiempo que no se pueda dar de una clase) y es una herramienta idónea para la vuelta a la calma al terminar el patio o una clase muy movida, con ese minuto se ahorra tiempo, pues vuelven a la calma y están listos para recibir la clase.

Permítame unas últimas preguntas. En el libro plantea ideas como “ningún niño solo en el patio” o “asamblea de resolución de conflictos”. ¿Cuáles han dado mejores resultados en su experiencia? ¿Por qué considera fundamental que los alumnos ocupen roles activos en la prevención, como los “responsables de patio”?

Las tres son muy recomendables, “ningún niño solo en el patio” es muy sencilla, da responsabilidad al alumnado y no carga al docente con ninguna labor en especial. Lo mismo ocurre con los “responsables de patio”, que además, por su índole rotativa, hace que todos ejerzan un puesto de autoridad y responsabilidad ante los conflictos de ese momento. La asamblea ya requiere el apoyo del centro, pues necesita que se dé ese tiempo al tutor para trabajar semanalmente con su clase en temas de la misma, como resolver los conflictos de la semana; es ideal porque los alumnos aprenden a posponer aquellas dificultades que no logran resolver, y esto ya es un beneficio en sí mismo; al principio lleva mucha actividad docente, pero con el tiempo los alumnos la van realizando de manera autónoma y el docente pasa a ser un observador y guía.

¿Qué barreras suelen encontrar los centros cuando intentan aplicar estos programas de convivencia? ¿Qué deberían hacer los colegios que carecen de recursos o formación suficiente?

La formación ya no es una opción, es una necesidad, tenemos que formarnos en la prevención y lucha contra el Bullying. Las barreras pueden ser muchas, hay que comprender que al docente se le sobrecarga de labores administrativas, además de las curriculares, que hacen muy difícil que esté receptivo a los cambios y a ampliar su ya sobrecargado horario laboral. Los recursos existen, al menos en España hay cursos del SEPE sobre el tema, a manera de ejemplo me acabo de meter en el buscador y ya tengo varios resultados, como este Curso de Prevención y gestión del ciberbullying y acoso escolar. Los recursos necesarios son pocos más, pero muy importantes, voluntad y cooperación plena de la comunidad escolar.

Por mi parte, cada 90 días pondré el ebook de Amazon gratuito por 5 días, esa plataforma así lo permite, ya hice una primera experiencia y ha ido muy bien. No soy famosa, ni conocida, ni manejo redes sociales, a pesar de eso me he propuesto llegar a cuanta más gente mejor, la próxima promoción será del 3 al 7 de febrero, intentaré llegar a los directivos de colegios para que lo conozcan y, si es de su agrado, lo compartan con sus claustros y familias. Será una forma de ir conociendo al “enemigo” y uniendo fuerzas dejando de  llamar a todo de la misma manera.

Para ponerse en contacto conmigo he habilitado el correo laurasantandreu30@gmail.com, el cual será destinado solo a atender asuntos relacionados con el libro. Hoy en día somos muchos los que estamos en el trabajo contra el acoso escolar, mil gracias por darme esta ventana para llegar a “cuantos más mejor”.

Fuente: https://exitoeducativo.net/laura-santandreu-experta-en-bullying-muchos-acosadores-estan-convencidos-de-que-el-acosado-se-lo-merece/