La práctica deportiva como antídoto del uso y abuso del móvil

Publicado: 12 abril 2026 a las 10:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Miranda Escolar

Una investigación de la Universitat de València revela que los jóvenes consideran “socialmente inapropiado” el uso del smartphone mientras hacen deporte. Este rechazo al ‘phubbing’ no es solo una cuestión de etiqueta, sino un indicador clave de mejor rendimiento físico y mayor integración social en el equipo.

En una era donde la hiperconectividad parece ser la norma y el smartphone una extensión casi biológica de la mano, ha surgido un espacio inesperado de resistencia: el campo de juego. Según un estudio pionero realizado por investigadores de la Universitat de València, los adolescentes españoles están trazando una línea roja clara en el deporte. Para ellos, revisar Instagram o contestar un WhatsApp mientras se entrena o se compite no solo es una distracción, sino una conducta socialmente inaceptable que rompe la magia de la cohesión grupal.

El fenómeno, analizado bajo el prisma del phubbing (el acto de ignorar a quienes nos rodean para prestar atención al móvil), ha sido el eje central de esta investigación que contó con la participación de más de 1.200 adolescentes. Los resultados rompen el mito de que los jóvenes son incapaces de despegarse de la pantalla: en el contexto del ejercicio físico, la gran mayoría percibe que el teléfono interfiere negativamente en la dinámica social y en la calidad del entrenamiento.

La investigación, liderada por expertos del Departamento de Educación Física y Deportiva de la UV, destaca que el deporte funciona como un “microsistema social” con reglas propias. Mientras que en una cena o en clase el uso del móvil puede ser motivo de fricción, en el deporte el rechazo es casi unánime. Los adolescentes asocian el uso del dispositivo con una falta de compromiso hacia los compañeros y el entrenador.

Lo más revelador del estudio es la correlación directa entre la percepción de “inadecuación” y el bienestar del joven. Aquellos adolescentes que consideran más inapropiado usar el móvil durante el deporte presentan niveles significativamente más altos de actividad física semanal. Es decir, cuanto más valoran el espacio deportivo como algo sagrado y libre de pantallas, más tiempo dedican a la práctica activa, lo que sugiere que la desconexión digital es un motor de la motivación deportiva.

Conexión humana vs. Conexión digital

El reportaje subraya que el deporte es, para muchos jóvenes, uno de los pocos momentos del día donde la interacción es puramente analógica. El estudio demuestra que el rechazo al móvil está vinculado a una mejor integración social. Los jóvenes que “aparcan” el teléfono durante el juego logran vínculos más fuertes con sus iguales, desarrollan mejor su inteligencia emocional y reportan una mayor satisfacción con la experiencia grupal.

“El uso del móvil en estos contextos se percibe como una barrera que rompe la comunicación no verbal y el apoyo mutuo necesario en cualquier disciplina de equipo”, apuntan los investigadores.

Este hallazgo es vital para los clubes y centros educativos. Sugiere que no es necesario imponer prohibiciones drásticas “desde arriba”, sino más bien fomentar y reforzar la propia norma social que los adolescentes ya están creando. Cuando un joven ve que su líder de equipo o sus compañeros no usan el móvil, se genera una presión positiva que protege el entorno deportivo de la dispersión digital.

Rendimiento y salud mental: las dos caras de la moneda

Más allá de lo social, el estudio toca una tecla fundamental: el rendimiento académico y físico. La distracción constante que genera el smartphone impide alcanzar el estado de “fluidez” o flow, necesario para el alto rendimiento. Al considerar el móvil como algo fuera de lugar, los adolescentes protegen su capacidad de concentración, lo que se traduce en una mejora de sus habilidades técnicas y tácticas.

Asimismo, los expertos señalan que esta “tregua digital” ofrece un respiro necesario para la salud mental. En un periodo de la vida marcado por la ansiedad que genera la validación en redes sociales, el deporte se consolida como un refugio de salud mental donde el valor del individuo se mide por su esfuerzo y su compañerismo, no por sus likes.

La investigación de la Universitat de València concluye con una recomendación clara para los educadores y familias: hay que aprovechar esta percepción natural de los jóvenes. En lugar de ver la tecnología como un enemigo invencible, se debe presentar el deporte como el espacio de desconexión por excelencia.

El mensaje para el futuro es esperanzador: los adolescentes no son esclavos pasivos de sus dispositivos. Son capaces de identificar contextos donde la pantalla sobra y la mirada del compañero importa más. El reto ahora es trasladar esta consciencia a otros ámbitos de la vida cotidiana para recuperar espacios de convivencia real.

Fuente: https://exitoeducativo.net/bienestar-emocional/los-adolescentes-rechazan-el-uso-del-movil-durante-la-practica-deportiva