‘La llama ebria’ recupera a las poetas del surrealismo que buscaron cambiar el mundo

Publicado: 15 diciembre 2025 a las 6:00 am

Categorías: Literatura

[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish

Latin American Female"]

Por Gema Mañogil

El surrealismo fue un movimiento de vanguardia que surgió en la década de 1920 buscando transformar el mundo mediante la liberación total del espíritu con una propuesta radical. La historiografía oficial ha destacado tradicionalmente a los surrealistas, como a su fundador André Breton, pero también sus contemporáneas tuvieron mucha presencia, crearon y experimentaron, aunque tuvieron menor visibilidad y fueron relegadas a un segundo plano.

Ahora, la antología La llama ebria (coedición de Bartleby Editores y La Torre Magnética) rescata a diecinueve poetas surrealistas y sus voces, algunas inéditas en España, para demostrar que las poetas también fueron artífices de esta revolución  y que sin ellas no se puede entender este movimiento

Esta colección bilingüe, traducida por Eugenio Castro y Jesús García Rodríguez y coordinada y prologada por Lurdes Martínez, incluye a creadoras más allá del ámbito francófono. Las poetas surrealistas Claude Cahun o Mary Low conviven con otras voces inéditas en España como las de Laurence Iché o Carmen Bruna.

Martínez explica en el prólogo del libro que esta compilación busca “allanar los escollos” de una travesía que incluye a autoras que hicieron del surrealismo su eje vital, como Joyce Mansour o Marianne Van Hirtum, y a otras que destacaron en terrenos diversos, como Annie Le Brun. La selección privilegia a poetas de “escasa resonancia frente a autoras ilustres” con el objetivo de desvelar a las que han permanecido ocultas para el público español.

Una actitud ante la vida: la llama y el pan salvaje

La llama ebria es una invitación al descubrimiento del “arco cronológico de un siglo con holgura de mapamundi”, desafiando la narrativa tradicional que clausura el surrealismo tras la Segunda Guerra Mundial o la muerte de Breton y demostrando que el movimiento posee una evolución propia vivificada por generaciones de mujeres que aceptaron el “testigo del surrealismo como aventura colectiva”

Martínez recuerda en el prólogo que el surrealismo no se trata de una simple escuela literaria, sino de un medio de liberación total del espíritu. Es una “aventura colectiva de horizonte utópico” cuyo fin último es “cambiar la vida y transformar el mundo”, explica.

El movimiento se define por invocar “la bruma de la ensoñación, las potencias de lo desconocido, el vértigo de la metamorfosis y la convulsión erótica”. Lejos de ser un ejercicio estético, es una actitud ante la vida, como señalaba la poeta Annie Le Brun. En esta forma de expresión metamórfica, las surrealistas encontraron no un refugio, sino una trinchera desde la que redefinir la realidad en libertad.

El debate de la representación de la mujer en el arte

La antología plantea un debate profundo sobre la representación de la mujer en el arte. Martínez aclara que la colección no se adscribe a la “perspectiva de género” académica porque busca huir del confinamiento del arte de las poetas que la conforman en el llamado “arte de mujeres”. Argumenta en el prólogo que en ocasiones, al intentar rescatar a estas mujeres, se ha construido un relato que las victimiza y enfrenta con sus camaradas, asumiendo que los hombres surrealistas silenciaron su trabajo y que el movimiento era esencialmente machista. 

A pesar de la menor proyección de las mujeres surrealistas respecto de sus compañeros, frente a la idea de la mujer aprisionada en el rol de musa pasiva, La llama ebria documenta la presencia indiscutible de las mujeres en el movimiento, no solo en juegos colectivos, sino en la maduración de una obra propia, publicada a menudo con el apoyo de sus compañeros.

La obra defiende que las surrealistas se precipitaron al “abismo del amor” y confiaron en la imaginación “por deseo propio”, cooperando con los hombres en una comunidad creativa para reintegrar las polaridades en una nueva realidad.

La poesía como trinchera política y vital

El volumen demuestra que para estas mujeres la poesía no era un ejercicio literario, sino un “medio de liberación total del espíritu”. Se destaca la figura de Mary Low, quien junto a su compañero Juan Breá se trasladó a España en 1936 para contribuir a la revolución social, colaborando con la prensa del POUM y participando en el frente, sin abandonar su compromiso poético.

También se recupera la figura de Claude Cahun, cuya escritura de “tono existencial” y cuestionamiento de la identidad se tradujo en una valiente labor de resistencia política. Junto a su compañera Suzanne Malherbe, realizó una campaña de desmoralización contra las tropas nazis en la isla de Jersey, poniendo en práctica la capacidad subversiva del lenguaje.

mujeres-surrealistas

Autorretrato de la fotógrafa y escritora Claude Cahun. EFE/Alberto Estévez.

Del mismo modo, Laurence Iché mantuvo viva la llama del surrealismo bajo la ocupación nazi en París, participando en el grupo clandestino La Main à plume.

Mapa sin fronteras y voces inéditas

La selección rompe el centrismo parisino habitual. Incluye a la británica Ithell Colquhoun, apasionada de la magia y la astrología; a la checa Alena Nádvorníková, del Grupo de Praga, con su poesía diáfana, y a voces latinoamericanas vinculadas al surrealismo argentino como Carmen Bruna.

El recorrido abarca también la renovación del Eros surrealista con la egipcia Joyce Mansour, cuya poesía surge de una profunda angustia existencial y se expresa con imágenes de exaltación violenta. Asimismo, rescata la obra de Valentine Penrose, quien perseveró en el compromiso surrealista con una escritura de “automatismo hiriente” y un erotismo desdichado dirigido a otra mujer.

Un horizonte que avanza

La antología llega hasta el presente con poetas como la sueca Aase Berg, exponiendo que el surrealismo sigue vigente como una “actitud ante la vida” que rechaza la miseria moral.

La llama ebria se erige así como una reivindicación de aquellas mujeres que apostaron por la voz pasional y la imaginación para transformar el mundo y, al mismo tiempo, como un “horizonte que avanza”, un paisaje inconcluso.

Listado de las autoras que conforman la antología:

  • Valentine Penrose
  • Gisèlle Prassinos
  • Alice Rahon
  • Irène Hamoir
  • Ithell Colquhoun
  • Claude Cahun
  • Mary Low
  • Laurence Iché
  • Joyce Mansour
  • Unica Zürn
  • Isabel Meyrelles
  • Marianne Van Hirtum
  • Annie Le Brun
  • Penelope Rosemont
  • Alena Nádvorníková
  • Carmen Bruna
  • Silvia Guiard
  • Aase Berg
  • Beatriz Hausner

Fuente: https://efeminista.com/llama-ebria-poetas-surrealistas/