Publicado: 6 diciembre 2023 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Ana María Aguirre Ocaña*
Ana María Aguirre Ocaña, docente en el Máster en Orientación Educativa Familiar de UNIR, explica la importancia de una correcta educación emocional entre los niños y cómo este tipo de habilidades, fundamentales para su desarrollo y su bienestar, se pueden trabajar desde las escuelas y desde las familias.
La educación emocional es una faceta más a tener en cuenta en la educación integral de cada sujeto. Las emociones y el proceso emocional contribuyen directamente al bienestar personal porque la reacción de las mismas son una respuesta que se da a nuestras relaciones en el ámbito en el que estamos en ese momento. Y, además, puede condicionar la calidad de vida de la persona.
La educación emocional está relacionada con el acto de conocer nuestras emociones y con los pensamientos implicados para dar una respuesta adecuada y que redunde así en una buena calidad de vida de las personas. Hay una clara conexión en el ejercicio de la gestión emocional y de las habilidades sociales: cuanto mejor sea ese ejercicio, más ayudará a resolver conflictos y a tomar mejores decisiones.
La educación emocional permite a cada sujeto tener unas buenas relaciones personales e interpersonales, siempre necesarias en el ámbito social de la persona y para su satisfacción personal.
Es importante resaltar que si hay una buena educación emocional, una correcta gestión emocional y autorregulación eficiente de las emociones (es decir, si se cuenta con inteligencia emocional) una sociedad contará con personas que se sienten más seguras, capaces de afrontar retos y con una imagen positiva de sí mismas.
Dadas estas premisas, la educación emocional es tan necesaria que debe tenerse muy en cuenta en las familias, en las escuelas y, en general, en la sociedad. Desde el punto de vista de la orientación educativa familiar, se trabaja en las familias y en las escuelas no sólo para intervenir en las situaciones de riesgo de familias o alumnos, sino también en programas de prevención para procurar una buena salud emocional y para una satisfacción plena con los planteamientos vitales.

Algunos aspectos determinantes para que un orientador educativo familiar trabaje la educación emocional de los jóvenes desde las escuelas y las familias son:
Todos esos temas imprescindibles se abordan en el Máster en Orientación Educativa Familiar, incluidos aquello destinados a lograr un bienestar personal y social en la comunidad educativa y en las familias, ya que estas repostan sus prácticas parentales a sus hijos, y tienen que estar orientadas a una parentalidad positiva. Les proporciona las estrategias y habilidades necesarias para ser puestas en la práctica del día a día y, por lo tanto, pueden así establecer relaciones más sanas.
*docente en el Máster en Orientación Educativa Familiar de UNIR.
Fuente:
https://www.unir.net/educacion/revista/educacion-emocional-orientacion-educativa-familiar/
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