Publicado: 27 enero 2024 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Superar unos exámenes para acceder a un puesto público requiere de organización, perseverancia y constancia.
Estabilidad laboral, un salario competitivo y la posibilidad de promoción interna. Lo cierto es que pocos empleos cuentan con un reclamo tan atractivo, de ahí que no sea de extrañar que cada año aumente el número de personas que deciden estudiar oposiciones.
Esa es la reflexión a la que invitan las cifras recogidas en el estudio Peso del opositor en España, distribución geográfica, contexto económico y motivaciones, elaborado por el portal OpositaTest, un trabajo en el que se analiza el volumen de opositores en España. Así, según los datos recogidos, uno de cada dos españoles de entre 18 y 55 años está pensando en preparar unas oposiciones o las ha preparado en algún momento. Para ser más concretos, el 29 % ha opositado o está en ello y el 22 % lo contempla entre sus planes de futuro. En total, 6,8 millones de personas en nuestro país han decidido opositar.
Una vez tomada la decisión de opositar es necesario afrontar otra más compleja, elegir qué oposición estudiar, ya que la oferta es muy variada y es importante decidirse por aquella oposición que se ajuste más a las circunstancias de cada persona.
En este sentido, es necesario tener en cuenta condicionantes como la titulación con la que se parte —y echar un ojo a qué oposiciones requieren un grado universitario— o el tiempo que vamos a poder dedicarle al estudio.
Pero, además, hay que prestar atención a otras cuestiones como:
El siguiente paso es elegir el método de estudio adecuado. No hay una fórmula mágica, pero las tres alternativas comunes:
Eso sí, ninguna de esas tres posibilidades garantiza el éxito, pues presentarse a una oposición implica una dedicación casi absoluta al estudio y una preparación mental.
Por eso, el opositor debe ser tenaz y constante, tener grandes dosis de paciencia y estar dispuesto a sacrificar muchas horas de su tiempo.

Si bien es cierto que cada persona debe diseñar su propia estrategia de estudio, hay una serie de pautas comunes que permiten avanzar a un mejor ritmo. Entre los trucos para estudiar oposiciones figuran:
Aunque el tiempo de estudio dependerá de cada oposición, lo habitual es que sea un mínimo de cuatro horas al día; el doble en el caso de los puestos más exigentes.
En cualquier caso, la planificación del tiempo de estudio comienza por definir un horario en el que también deben contemplarse los ratos de descanso.
Para ajustar ese horario lo máximo posible hay que separar el temario en partes y fijar objetivos realistas. Una vez concluido cada tema debemos volver atrás para repasar lo aprendido y poder así seguir avanzando.
Trabajar y opositar son compatibles, aunque será necesaria mucha más motivación porque el proceso en sí va a exigir duplicar esfuerzos. Eso sí, también tiene sus ventajas y es que al contar con un empleo la presión por lograr el aprobado es menor.
Por otra parte, estar trabajando puede suponer un valor añadido si se forma parte ya del sector público, como interino, por ejemplo, ya que permite tener conocimientos sobre la Constitución, la normativa o los procedimientos.
En definitiva, si estás planteándote estudiar oposiciones, debes tener claro que si finalmente te decides, necesitarás planificación y constancia. Hay que tomárselo como si de un trabajo se tratase y fijarse unos plazos reales acordes al tipo de puesto al que se quiere optar.
Fuente:
https://www.unir.net/educacion/revista/estudiar-oposiciones-consejos/
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