Publicado: 18 marzo 2026 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por UNESCO

Las personas jóvenes menores de 30 años representan más de la mitad de la población mundial. Son un motor clave del desarrollo sostenible, la innovación y la transformación social. Por ello, la UNESCO apoya el liderazgo juvenil y trabaja para lograr resultados no solo para la juventud, sino junto a ella.
Como referente en educación dentro del sistema de las Naciones Unidas, la UNESCO abre nuevos caminos en las políticas educativas globales y en la participación juvenil. Guiada por el principio de «UNESCO para las personas», apoyamos importantes reformas educativas en los países que más lo necesitan, promovemos el desarrollo de competencias y el aprendizaje para el trabajo y la vida, y facilitamos el acceso a la educación de estudiantes refugiados.
Los sistemas educativos son más fuertes cuando se diseñan con las personas a las que sirven. Por ello, la UNESCO aboga por la inclusión de la juventud en la elaboración de las políticas educativas. Sus voces cuentan, no como receptores pasivos, sino como auténticos socios. Desde este año, movilizamos las Redes de Juventud y Estudiantes de la UNESCO para dar forma al futuro de la educación.

Khaled El-EnanyDirector General de la UNESCO
Las políticas educativas tienen un impacto profundo en la juventud, que además se ve afectada de manera desproporcionada por la pobreza, la desigualdad y el acceso limitado a una educación de calidad y a oportunidades de trabajo decente. Aunque se han logrado avances en la participación de jóvenes y estudiantes en la toma de decisiones globales en materia de educación, con demasiada frecuencia siguen quedando excluidos.
Reconocer a las personas jóvenes como co-creadoras de la educación permite avanzar hacia una realidad más equitativa, innovadora y sostenible.
La UNESCO trabaja para reforzar la participación juvenil en la educación a través de diversas iniciativas, entre ellas la Red de Juventud y Estudiantes del ODS 4 de la UNESCO, en la que jóvenes contribuyen a la formulación de políticas educativas globales, la incidencia y la innovación, y participan como miembros del Comité Directivo de Alto Nivel del ODS 4. Otras iniciativas incluyen la amplificación de las voces juveniles en las escuelas de la Red del Plan de Escuelas Asociadas (ASPnet) y el apoyo a la colaboración de jóvenes con los Estados Miembros en marcos normativos internacionales durante el Foro de la Juventud.
El Pasaporte de Cualificaciones de la UNESCO, una herramienta diseñada para reconocer los aprendizajes previos, las cualificaciones y las credenciales de personas refugiadas y migrantes en situación de vulnerabilidad, con el fin de facilitar su acceso a la educación superior, ha tenido un impacto tangible en la vida de jóvenes que han huido de conflictos.
En Chad, la UNESCO utiliza la financiación de la Alianza Mundial para la Educación para ampliar itinerarios educativos de segunda oportunidad y vinculados al desarrollo de competencias, con el objetivo de empoderar a jóvenes que están fuera del sistema educativo o en situación de riesgo, especialmente en contextos frágiles y afectados por el desplazamiento. A través de la modalidad de educación básica no formal y alfabetización, la UNESCO ha apoyado oportunidades de formación para aproximadamente 43.000 niños, niñas y adolescentes (alrededor de la mitad niñas) en programas de educación básica no formal vinculados a oficios prácticos, y ha llegado a unos 58.000 participantes en programas de alfabetización, en su gran mayoría mujeres, contribuyendo al aprendizaje, el desarrollo de competencias y la reintegración.
Estos resultados se alcanzan en paralelo al fortalecimiento de los sistemas educativos (sistemas de información para la gestión educativa – EMIS –, planificación y desarrollo profesional del profesorado), de modo que el apoyo a la juventud no es una intervención aislada, sino que está integrada en los sistemas nacionales de ejecución y seguimiento.
La participación de la juventud en la formulación de políticas públicas es especialmente crucial en un momento en que los sistemas educativos se encuentran en una encrucijada de transformación profunda, impulsada por la creciente influencia de la inteligencia artificial. Estos avances exigen marcos normativos y respuestas innovadoras en materia de políticas educativas. En un contexto en el que el número de personas fuera de la escuela vuelve a aumentar (272 millones en todo el mundo), resulta más urgente que nunca reforzar las inversiones políticas y financieras en educación.
Reconociendo la importancia intrínseca de la participación juvenil, el Informe Mundial de Seguimiento de la Educación (GEM) 2026 – Juventud, Liderar junto a la juventud, destaca el poder de las personas jóvenes como co-creadoras de la educación, un enfoque que también conecta con el tema del Día Internacional de la Educación de este año. Elaborado en colaboración con la Oficina de Juventud de las Naciones Unidas, el informe presenta además un nuevo indicador mundial para medir la participación de estudiantes y jóvenes en la legislación y la formulación de políticas educativas.
Si de verdad queremos construir sociedades inclusivas, resilientes y justas, liderar junto a la juventud debe convertirse en la norma, ahora y más allá de 2030. El futuro de la educación —y del mundo— depende de ello.
Felipe PaullierSubsecretario General de Asuntos de Juventud de las Naciones Unidas
Como revela el nuevo informe, solo uno de cada tres gobiernos está legal o normativamente obligado a involucrar a la juventud en la definición de las políticas educativas, y aun cuando se produce dicha participación, los estudiantes perciben con frecuencia que sus aportes carecen de significado. La Unión Nacional de Estudiantes de Suecia señaló que: «Quienes tienen el poder no nos toman en serio; sentimos que solo se nos marca una casilla cuando se nos invita».
Para que la participación juvenil sea significativa, se requiere algo más que una simple consulta. La UNESCO impulsa activamente que las personas jóvenes sean tratadas como socias iguales, mediante la implementación de mecanismos formales, una representación transparente, recursos adecuados y canales claros de retroalimentación.
Este compromiso refleja el alto aprecio de la UNESCO por la juventud y su ambición de fortalecer su influencia en el ámbito global. La UNESCO lidera el camino hacia la consecución de este objetivo, empoderando a las personas jóvenes como líderes y agentes de cambio a través de diversos programas.
La educación no debe construirse para la juventud, sino con ella.
Fuente: https://www.unesco.org/es/articles/empoderar-los-jovenes-para-dar-forma-las-politicas-educativas?hub=343
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