Publicado: 19 febrero 2026 a las 2:00 am
Categorías: Arte y cultura
[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Por Carmen Siguenza

La perspectiva feminista y su importancia en la evolución de las prácticas artísticas, junto a la presencia de más artistas mujeres, son un eje central del relato que presenta la nueva reestructuración de la colección permanente del Museo de Arte Reina Sofía.
El director del museo, Manuel Segade, tras dos años y medio al frente de esta pinacoteca, que va a cumplir 40 años como referente internacional, ha presentado la primera parte de la reordenación de su colección permanente. Un nuevo relato expositivo que recorre las distintas visiones del arte contemporáneo de los últimos 50 años, desde la transición hasta la actualidad, con más creadores nacionales.
“Creíamos que éste era un momento importante para dar a conocer el pensamiento artístico feminista, explica a Efeminista Amanda de la Garza, subdirectora artística del museo.
Colección. Arte Contemporáneo: 1975-Presente es el título de este recorrido histórico que inundan los 3.500 metros de la planta cuarta del museo y que reúne 403 obras de 224 artistas. Un 64 % son obras inéditas y del total de artistas presentes, 173, el 77 %, son de nacionalidad española y 51, el 23 %, de otras nacionalidades entre las que destacan las 16 de origen latinoamericano (31 %).
Del total de artistas, 26 son colectivos u obras en colaboración y del resto, 129 (65 %) son hombres y 69 (35 %) mujeres, la proporción más elevada que ha mostrado el Reina Sofía, cuyas colecciones cuentan con menos del 15 % de artistas mujeres.
Otros dato importantes son que 258 obras (64 %) son inéditas y que del total de obras que se exponen en esta cuarta planta, 70 han sido compradas en los últimos dos años (2024-26), y de ellas, más de la mitad, 36, son obras de artistas mujeres (51 %).
Imagen de la ‘Colección. Arte Contemporáneo: 1975-Presente’ en el Museo Reina Sofía. Foto: EFE/Macarena Baena
Las primeras salas de este itinerario dedicado a relatar una posible historia de los afectos en el arte contemporáneo, tienen como hilo narrativo dos ejes principales, por un lado, la importancia del feminismo en la evolución de las prácticas artísticas contemporáneas y su aportación a la crítica de la representación de la mujer y, por otro, el papel decisivo del arte como herramienta de visibilización de las nuevas presencias de género y la lucha por los derechos LGTBIQ+.
La segunda ola del feminismo irrumpió a finales de los años sesenta con una frase icónica: Lo personal es político, que se convirtió en una de sus principales consignas. El arte que defendía posiciones críticas con el patriarcado vio ampliadas sus herramientas estéticas gracias a la teoría crítica de los setenta, que impulsa una renovación de los lenguajes artísticos todavía vigente en la actualidad.
La mujer, y su cuerpo, convertido en campo de batalla, pasan por tanto de ser objeto a sujeto político de primer orden en las prácticas artísticas, especialmente a través del campo de la performance o el body art.
Así lo muestra el recorrido de la exposición que se abre con el vídeo Women and Smoke [Mujeres y humo] de una de las artistas pioneras del arte feminista, Judy Chicago (Chicago, 1939), que documenta una serie de performances realizadas entre 1971 y 1972 con las que denuncia la ausencia y el borrado de las mujeres en el canon cultural occidental. Una obra, adquirida por el Museo en la pasada edición de ARCO de 2025, que podría asociarse a lo que en la actualidad se llama ecofeminismo
De la Garza explica a Efeminista la visión feminista de esta nueva reordenación:
“Queremos dar mucha importancia y destacar la obra de artistas mujeres, coleccionar obra de artistas mujeres, pero también el ideario de las mujeres en términos de hablar desde una perspectiva feminista sobre su vida, de las estructuras de opresión. Y, en ese sentido hemos querido destacar la reivindicación de la tercer ola del feminismo, que está presente también en la obra de muchos artistas”, sostiene.
“Un aspecto muy destacado en el arte y que es central en la reflexión dentro del feminismo -recuerda De la Garza- es todo lo que tiene que ver con el cuerpo, la experiencia del cuerpo en términos de género en una sociedad patriarcal. Esto se desarrolla desde la violencia sexual hacia las mujeres, como violencia de género y también en la experiencia de la enfermedad, como, por ejemplo, en el caso de la pieza de Marina Vargas, en donde ella, la autora, es una modelo para un grupo de hombres dibujantes y tiene una mastectomía producto de cáncer de mama, pero al mismo tiempo tiene una actitud de reivindicación sobre los cuerpos no normativos”.
“Por otro lado -continúa-, también tenemos una pieza, por ejemplo, de Laia Abril que habla de la historia de la violación, es decir, de la cultura de la violación a nivel internacional. Son piezas que directamente atacan al centro de algunas de las reivindicaciones de género que las mujeres han planteado a través de su trabajo. También hay obras de Cristina Lucas, de Pilar Albarracín, y de muchas otras artistas que en diferentes momentos de su trabajo han abordado el género y la experiencia de vida de las mujeres a través de este cuerpo atajado y controlado por el patriarcado; pero, al mismo tiempo, con un deseo de liberación, como vemos en la pieza de de Judy Chicago con una autonomía sobre su cuerpo, que es una de las reivindicaciones principales del feminismo”.
Por otra parte, en el itinerario denominado Nuevos materialismos está la presencia muy destacada de artistas mujeres que trabajan con escultura. “Hay que destacar que hay una combinación y un vínculo entre artistas de diferentes generaciones como podemos ver Ana Laura Aláez y Teresa Solar y otras artistas que de alguna manera han renovado el medio escultórico”, precisa de la Garza.
“Es muy interesante subrayar que en la historia del arte, las artistas mujeres en el siglo XX, sobre todo, no tuvieron los medios de producción para hacer escultura de gran formato, porque no tenían acceso a estudios, a los materiales que, a veces en términos económicos, eran costosos. Aquí se rescata el trabajo de artistas que estaban investigando la escultura en diferentes momentos, en los 80, en los 90, pero también de las artistas más jóvenes que están trabajando grandes formatos y con una ambición que solo sería posible porque las otras artistas de anteriores generaciones abrieron un camino para que ellas pudieran desarrollar su trabajo”, subraya la subdirectora.
El museo culminará este proceso de reorganización de sus colecciones en 2028, cuando las tres plantas superiores del edificio Sabatini presenten los diferentes relatos de la colección.
Fuente: https://efeminista.com/museo-reina-sofia-artistas-mujeres/
Deja un comentario