Publicado: 21 diciembre 2025 a las 6:00 am
Categorías: Ciencia
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Por Lucas Handley
Tomar apuntes no es solo una cuestión de comodidad. La forma en que escribimos deja huellas profundas en el cerebro y condiciona cómo aprendemos, recordamos y comprendemos la información. Nuevas investigaciones comparan dos hábitos cotidianos y revelan diferencias inesperadas que podrían cambiar la manera de estudiar.

En aulas, universidades y espacios de estudio conviven hoy dos mundos: el del papel y el del teclado. Mientras la tecnología promete rapidez y eficiencia, la ciencia empieza a mostrar que no todas las formas de escribir producen el mismo efecto mental. Lo que parece un simple gesto cotidiano podría estar influyendo mucho más de lo que creemos en el aprendizaje.
Durante años se asumió que escribir más rápido equivalía a aprender mejor. Sin embargo, los estudios recientes cuestionan esa idea. Tomar apuntes a mano y hacerlo con un teclado no generan el mismo tipo de procesamiento mental, aunque el resultado visible (un texto escrito) parezca similar.
La mecanografía permite registrar grandes cantidades de información en poco tiempo, pero eso no siempre se traduce en comprensión profunda. En cambio, la escritura manual obliga a seleccionar, resumir y reformular, un proceso que activa mecanismos cognitivos más complejos y duraderos.
Un metaanálisis que analizó 24 estudios realizados en estudiantes universitarios llegó a una conclusión clara: los apuntes escritos a mano resultan más eficaces para el estudio y la memoria. El trabajo fue realizado por investigadores de instituciones como Georgia Southern University, University of Nebraska–Lincoln y la Universidad de Poitiers.
Los resultados muestran una mejora consistente en el rendimiento académico de quienes priorizan la escritura manual. No se trata de nostalgia ni de una resistencia al cambio tecnológico, sino de un patrón que se repite en distintos contextos educativos y culturas.
Un estudio más reciente profundizó todavía más en esta diferencia. Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega analizaron cómo reacciona el cerebro cuando se escribe a mano frente a cuando se escribe con un teclado.
Para ello, seleccionaron a 36 estudiantes y registraron su actividad cerebral mediante electroencefalografía de alta densidad. Los participantes escribían palabras utilizando un bolígrafo digital sobre una pantalla táctil o un teclado, mientras decenas de electrodos captaban la actividad eléctrica de su cerebro en tiempo real.

Los resultados fueron contundentes. La escritura manual exige coordinar movimientos finos de la mano y los dedos, lo que obliga al cerebro a integrar información visual, motora y sensorial de forma simultánea. Este esfuerzo genera una red de conexiones neuronales más amplia y rica.
En cambio, el gesto repetitivo de presionar teclas, aunque eficiente y veloz, activa menos circuitos cerebrales relacionados con la memoria y el aprendizaje profundo. Es decir, se escribe más, pero se procesa menos.
A partir de estos hallazgos, los investigadores hicieron un llamado explícito a no abandonar la escritura a mano en las etapas tempranas de la educación. Según explican, exponer a niños y jóvenes a este tipo de actividades ayuda a establecer patrones de conectividad neuronal que crean condiciones óptimas para aprender.
No se trata de rechazar la tecnología, sino de comprender cuándo y cómo utilizar cada herramienta. La escritura manual parece especialmente valiosa para el estudio, la comprensión de conceptos complejos y la retención a largo plazo.
Los propios científicos subrayan que el debate no debe plantearse como una batalla entre papel y pantalla. La tecnología cumple un rol fundamental en la educación moderna, pero conocer sus límites es clave para usarla de manera inteligente.
Docentes y estudiantes pueden beneficiarse de ambos mundos si saben en qué contexto cada método resulta más eficaz. A veces, volver a un gesto simple y aparentemente anticuado puede ser la diferencia entre memorizar información… o realmente aprenderla.
Fuente: https://es.gizmodo.com/el-gesto-cotidiano-que-activa-el-cerebro-y-mejora-el-aprendizaje-segun-la-ciencia-2000210921
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