Publicado: 19 diciembre 2025 a las 1:00 am
Categorías: Artículos
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Por Genaro Mosquera

El desarrollo de las nuevas tecnologías se hace evidente en nuestra sociedad y, muy especialmente, la inteligencia artificial, la cual ha adquirido relevancia en nuestra vida cotidiana, sobre todo porque tiene un impacto directo en la educación y, particularmente, en la universitaria. Su uso adecuado en el proceso educativo requiere resolver los grandes retos que ello representa para la actualización profesional y aprovechar los beneficios que aporta a su desarrollo.
Existen grandes desafíos para el uso de la IA, y uno de ellos es su acceso en igualdad de oportunidades dentro del marco del vertiginoso desarrollo digital, así como el impacto individual que tiene en cada uno de nosotros y en los grupos en plena formación educativa. Ello implica el uso de estas herramientas dentro de un entorno de transformaciones dinámicas y su articulación tecnológica, que permita su aprovechamiento y, al mismo tiempo, resolver un tema que introduce grandes limitaciones en nuestro país, como lo es una conectividad adecuada. Esta constituye una brecha importante, ya que no todos tienen acceso o, al menos, este se encuentra limitado por servicios inestables, costosos y de poca cobertura. Este obstáculo es formidable, lo cual no asegura su uso generalizado e igualitario; por tanto, la herramienta presenta una disrupción importante para el uso general. Si este tema no se resuelve, se estarán limitando sus aplicaciones y, por lo tanto, hablar de educación tecnológica seguirá siendo una aspiración narrativa.
Las limitaciones comunicacionales están centradas en el desarrollo de la necesaria infraestructura digital en la cual se basa la IA, cuyo modelo generativo no solo es de textos o gráficos, sino que incluye sistemas de análisis de datos, generación de patrones y el desarrollo de algoritmos basados en modelos probabilísticos y estimaciones dentro de áreas bajo incertidumbre, que deben ser evaluadas automáticamente y que deben proporcionar la base para su comprensión, uso adecuado y, además, para entender las limitaciones que puedan tener en los procesos de decisión.
Al resolver estos problemas de comunicación e información, la inteligencia artificial, como herramienta de transformación digital, genera un tema complementario que se refiere a la preparación de los docentes, ya no solo con aplicaciones pragmáticas, sino también con la generación de conocimientos y la necesidad de conocer objetivamente la calidad de los datos, el uso de códigos de generación automática y la comprensión de los modelos estadísticos que se sustentan en estimadores, minería de datos, su análisis y aplicaciones específicas incluidas. Sin ello, el desarrollo y la aplicación de estas herramientas resultan cuesta arriba para los profesores, quienes no solo deben limitarse a transmitir una clase virtual con ejemplos teóricos, sino que tienen que usar todos los métodos de enseñanza-aprendizaje, empleando modelos, interpretando la inferencia de variables y las sugerencias para la toma de decisiones. Finalmente, es necesario generalizar su uso en la investigación universitaria y en el análisis de resultados dentro de una visión clara de optimización.
Estos elementos introducen algunos efectos que vale la pena comentar, ya que quienes tienen la preparación y el alcance para el uso efectivo de herramientas apoyadas en soportes comunicacionales adecuados no solo sacarán ventajas de sus conocimientos, sino que profundizarán la distancia entre estudiantes y docentes, aumentando considerablemente el riesgo de que docentes o estudiantes sin los conocimientos adecuados se conviertan, de alguna manera, en “influencers” que promuevan acciones e información subjetiva o sesgada, distorsionando la toma de decisiones e incluso ejerciendo una fuerte y potencial interpretación de la realidad.
Abordar el tema de la formación tecnológica para el desarrollo de la educación se hace evidente, y ello requiere la optimización de la conectividad, el uso de equipos adecuados y la comprensión de la ciencia de datos y de su análisis. Es necesario construir un programa de formación adecuada para los docentes y, muy especialmente, favorecer la transformación educativa ayudados por la contribución de la IA, liberando mediante aplicaciones apropiadas la carga administrativa que tiende a automatizarse, dejando tiempo libre para profundizar en aplicaciones profesionales y ofrecer una mejor formación mediante herramientas de autoaprendizaje, haciéndola extensiva de manera conveniente a los estudiantes y al personal de servicios.
Esta estrategia los transformará mediante procesos de autoconstrucción, lo cual favorecerá y ampliará el criterio profesional y el análisis crítico en el uso del conocimiento, conduciendo a la diversidad y al mejoramiento de contenidos pedagógicos individualizados. De esta forma, se llenarían las aspiraciones y motivaciones individuales; en otras palabras, se potenciaría el crecimiento del conocimiento docente y estudiantil y se favorecería indirectamente la flexibilidad curricular.
El uso de las nuevas tecnologías apoyadas en la IA produce un mecanismo de aprendizaje motivador y favorece la práctica docente de un aprendizaje adecuado, actualizado y dinámico, donde el docente se vuelve preponderante con el fortalecimiento del pensamiento crítico, protegiendo sus propias decisiones, acompañadas del humanismo y la ética necesarios para su relación con el entorno.
Fuente: https://www.elnacional.com/2025/12/educacion-universitaria-y-la-inteligencia-artificial/
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