Publicado: 25 febrero 2026 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
[responsivevoice_button buttontext="Escuchar la noticia" voice="Spanish
Latin American Female"]
Por Isabel Galetx Landa

En muchas escuelas, el dibujo figurativo y el dibujo del natural han perdido protagonismo y se ha dado prioridad al dibujo libre. Esto ocurre porque sigue muy extendida la idea de que el arte es algo innato y que no puede enseñarse ni aprenderse de forma intencionada (Díaz, 2007).
Como señala Aguirre (2006), esta visión ha impulsado una educación artística basada sobre todo en la libertad creativa y no en enseñanza guiada. Se parte de la idea de que el alumnado no necesita pautas para aprender a representar, y que en un ambiente libre desarrollará por sí solo esa capacidad (Aguirre, 2006). Sin embargo, Díaz (2007) advierte que empezar a dibujar sin una guía adulta dificulta el desarrollo del pensamiento visual y de la mirada analítica y reflexiva que el dibujo exige (Díaz, 2007).
Aguirre también indica que la falta de metodología suele llevar a repetir esquemas y estereotipos en las producciones, y puede provocar un estancamiento: muchas personas adultas siguen dibujando como cuando eran niños (Aguirre, 2000).
Hoy se sabe que a dibujar se aprende, igual que leer o cocinar: es una habilidad cultural que requiere experiencias y enseñanza (Bruer, 2000). Esta idea fue el eje de mi Trabajo Fin de Grado en Educación Infantil. En este artículo expongo mi línea de investigación: primero revisé la literatura para comprender las causas del problema y conocer propuestas didácticas; después las llevé al aula, ofreciendo al alumnado experiencias visuales para entrenar la captación de formas, tonos y profundidad, entre otros aspectos. Con ello, busqué extraer conclusiones sobre la idoneidad de iniciar al alumnado de 5 años en los fundamentos del dibujo y comprobar si esta intervención contribuía, además, a disminuir las producciones estereotipadas.
Según Edwards (1988), muchas personas adultas no mejoran su dibujo más allá del nivel de los 9–10 años. Una causa es que el dibujo realista exige técnicas y práctica que rara vez se alcanzan sin enseñanza, lo que refuerza la idea de “no sé” o “no puedo dibujar” (Aguirre, 2000). Aunque muchas personas sí quieren aprender, la escuela a menudo no ofrece esa formación de manera sistemática, y el aprendizaje se desplaza a academias extraescolares. Como resultado, se mantiene un dibujo repetitivo, estereotipado y con menor desarrollo creativo a lo largo de la vida.
Durante años ha predominado una visión innatista de la creatividad que ha dejado a la educación artística sin propuestas metodológicas sólidas (Aguirre, 2006). Revisar el currículo implicaría incorporar contenidos del ámbito artístico (adaptados a cada etapa), dando espacio a los fundamentos del dibujo y a procesos de observación y representación.
2. Entender el dibujo como aprendizaje: formación, práctica y guía
Dibujar es una habilidad cultural, como leer o tocar un instrumento, y requiere experiencias y enseñanza (Bruer, 2000). No existe una “edad única” para aprender, pero empezar en Infantil tiene sentido para iniciar al alumnado en bases sencillas: observar, comparar, organizar el espacio y registrar formas.
3. Educar la mirada: aprender a ver para poder dibujar
Dibujar implica pensar, sostener la atención y aprender a discriminar lo esencial de lo accesorio (Díaz, 2007). Por eso muchos enfoques insisten en educar la percepción visual: mirar con intención, analizar y tomar decisiones gráficas (Maeso y Roldán, 2003; Smith, 1999). Incluso lo que llamamos “talento” puede entenderse como sensibilidad visual entrenable (Hoddinott y Combs, 2013).
Para evitar estereotipos, durante años se ha apostado por modelos educativos poco intervencionistas, pero los resultados han resultado justo lo contrario (Aguirre, 2000). La observación del natural, con técnicas y guía docente, amplía el imaginario visual y ofrece recursos para que el alumnado no dependa siempre del esquema aprendido (Aguirre, 2000; Hargreaves, 1991). Experiencias en Infantil muestran que estas estrategias pueden trasladarse después a dibujos espontáneos, especialmente cuando la observación está acompañada y reflexionada (Torres y Juanola Argemí, 1998).












Poner a un niño o una niña delante de un modelo no garantiza que dibuje lo que ve: para representar del natural es necesaria una mirada intencional. Aprender a dibujar comienza, por tanto, por aprender a ver, coordinando mirar, pensar y hacer. Además, la percepción está condicionada por la cultura visual y por esquemas previos que, incluso a los cinco años, ya están muy presentes.
Esta investigación no pretendía acelerar el aprendizaje ni defender una edad “ideal”, sino analizar las dificultades del dibujo del natural y el papel del docente para acompañarlas. Las actividades realizadas ofrecieron experiencias visuales que entrenaron la observación de formas, tonos y profundidad, favoreciendo la reflexión entre lo que se ve y lo que se sabe.
Los resultados muestran que el dibujo del natural es viable en Educación Infantil, introduce en los fundamentos del dibujo y reduce la dependencia de producciones estereotipadas. Además, contribuye a enriquecer el imaginario visual del alumnado y a desarrollar representaciones más personales.
Aguirre, I. (2000) Estereotipo, integración cultural y creatividad. En Hernández Belver, M. (ed) Educación artística y arte infantil. pp. 243-258. Madrid: Fundamentos
Aguirre. I. (2006) Modelos formativos en educación artística: Imaginando nuevas presencias para las artes en educación. Foro Virtual Permanente del Congreso Regional en Formación Artística y Cultural para América Latina y El Caribe
Bruer John T. (2000) El mito de los tres primeros años. Una nueva visión del desarrollo inicial del cerebro y del aprendizaje a lo largo de la vida. Barcelona: Paidós
Díaz, R. (2007) El dibujo del natural, en la época de la postacademia. Madrid: Akal
Edwards, B. (1988) Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro. Barcelona: Hermann Blume
Gobierno de Navarra. (2022) Decreto Foral 67/2022, de 22 de junio, por el que se establece el currículo de las enseñanzas de la etapa de Educación Primaria en la Comunidad Foral de Navarra. Boletín Oficial de Navarra, (130)
Hargreaves, D. J. (1991) Infancia y educación artística. Madrid: Ediciones Morata
Hoddinott, B., y Combs, J. (2013). Dibujo para Dummies. Para Dummies / Grupo Planeta.
Maeso, F., y Roldán, J. (2003) Este es el color de mis sueños: Las disciplina artística clásica, el dibujo, la pintura, la escultura, y las nuevas formas de arte. En Marín, J. (coord), Didáctica de la educación artística para primaria. pp. 275-316. Madrid: Pearson Educación.
Smith, S. (1999) Como dibujar y pintar. Madrid: Tursen-Hermann Blume.
Torres, M.; Juanola Argemí, R. (1998) Dibujar. Mirar y pensar. Consideraciones sobre educación artística. Barcelona: Associació de Mestres Rosa Sensat.
IMÁGENES
Fuente fotografica: Fotografías propias
Fuente: https://revistaventanaabierta.es/dibujo-del-natural-y-pensamiento-visual-en-educacion-infantil/
Deja un comentario