Publicado: 30 agosto 2020 a las 2:00 pm
Categorías: Artículos
Por Josué David Piña
El maestro Eddy Ojeda de la secundaría Río Baluarte en la comunidad de El Pozole, en el municipio de Rosario, comenta que los padres de familia de sus alumnos, en su mayoría, ni siquiera tienen contemplado invertir en equipos de ese tipo, teniendo en cuenta también que por ser una zona rural, muchas veces el servicio de internet ni siquiera llega a la gran mayoría de los hogares del poblado.Las condiciones sociales de este contexto han condicionado a que las familias prioricen el equiparse con un buen celular, que será el medio por donde recibirán las indicaciones de los profesores a través de grupos de Whatsapp.
“En El Pozole en lo que han tenido que invertir los padres y madres de mis alumnos es un buen teléfono, y no para los jóvenes, sino para que los padres estén al pendiente de las actividades que digan los maestros. Muchas familias sí manifestaron que han tenido que comprar celulares nuevos que no estaban en su presupuesto. No tenían pensado comprarlos, pero muchos lo hicieron para estar en contacto con los maestros”, dio a conocer.
El profesor de Historia comentó que en su secundaria cada maestro hace su grupo de Whatsapp por clase, en donde muchos papás son los que se encargan de enviar las evidencias. Dijo que en El Pozole es raro el alumno que disponga de una Laptop, aunque si hay excepciones.
“Muchas veces no es que algunos hogares no tengan la capacidad económica para contratar internet, es que ni siquiera llega la señal, por lo que para mandar las evidencias tienen que trasladarse a otras comunidades o a la casa de algún conocido”, revela.

Mientas tanto, en las zonas urbanas y en el caso de las escuelas particulares, la preocupación de muchos padres y madres de familia es que ya no ven gran diferencia en cuanto a calidad educativa se refiere entre escuelas públicas y privadas ya que en ambas las clases serán a distancia, tal como informa Esmeralda Ruelas, psicopedagoga de nivel secundaria en la Universidad Católica de Culiacán.
“Hay padres que han preferido sacar a sus hijos de este colegio porque consideran que de esta forma se están evitando un gasto, consideran que el aprendizaje va ser igual si los inscriben en alguna escuela pública”, declaró.
La educadora comentó que en lo que a la Universidad Católica se refiere, además de la lista de útiles escolares de la SEP, el colegio pide una laptop o computadora por alumno. Esto ha orillado, aunado a las condiciones actuales, que haya bajado el ingreso de inscripciones para este ciclo escolar.Sin embargo, una ventaja que sí ofrecen escuelas particulares respecto a la educación pública y rural es que, a pesar de la distancia, en las primeras los grupos son más reducidos y los docentes tendrían mayor oportunidad de dar seguimiento puntual a los alumnos, tema que recae casi totalmente en los padres de familia en el caso de la educación pública.
Con el objetivo de reducir esta brecha de desigualdad en las oportunidades educativas, en Culiacán el Instituto Municipal de la Juventud ha habilitado cinco centros digitales en donde niños y jóvenes de distintas zonas de la ciudad podrán acceder a un espacio con computadoras, internet y aire acondicionado para realizar sus actividades educativas a distancia.
“Los estamos habilitando para que sean centros digitales y acortar la brecha de desigualdad en materia de tecnología”, explicó al respecto, el director del Instituto Municipal de Cultura en Culiacán, Alonso Ramírez Reyes.
Estos contarán con computadoras, internet y aire acondicionado y se ubican en los centros de barrio de las colonias Lombardo Toledano, 21 de Marzo, Felipe Ángeles, Paseo de la Juventud y el Parque Revolución.Podrán empezar a ser utilizados luego de la firma de un convenio de colaboración entre el Inapi, Innovación Gubernamental, el IMJU Culiacán y el Conacyt.
El esfuerzo apoyará la educación decenas o tal vez de cientos de estudiantes con carencias educativas, pero no será suficiente para alcanzar a todos los pueblos y sindicaturas del municipio.
En este sentido, Stephanie Cortés, enfatiza que “la educación como bien común no es tan común como parece”.La antropologa sinaloense y docente de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la UAS considera a la inclusión educativa como un escenario utópico: “Como comenta Sebastián Plá, se puede afirmar que es posible que no se pueda garantizar la equidad y la igualdad en el acceso a la educación como bien común”, advierte.Así, explica que, dado que los problemas educativos vienen arrastrando una histórica de desatención de servicios básicos y se han acrecentado más con la ahora “educación virtual”, el educativo se convierte en un escenario paralelo al tema de la salud durante esta pandemia.
“Como ejemplo pensemos en las comunidades indígenas de la sierra del norte de México, lugares donde la señal de internet y celular es nula, sería osado el pensar que las transmisiones televisivas resolverían el problema recordando que la señal analógica cambió a señal digital dejando a miles televisores obsoletos”, comenta.
Ante este escenario, comenta que desde las autoridades debe haber un viraje en la visión del tema de la educación para que en lo práctico este deje de ser “solo como un mecanismo que perpetúa las desigualdades”. Una solución sería la descentralización.
“La crisis educativa que hoy se nos presenta es uno de los tantos daños colaterales de la pandemia, este puede y debe entenderse así como también afrontarse particularmente, no debemos desatender sus raíces más pretéritas que no hacen más que acrecentar la brecha. La respuesta no está en el retorno a la presencialidad como solución a la crisis sino en el Estado que debe de velar por asegurar la calidad dentro de esta misma y para ello se puede sugerir, urgimos a pensar seriamente la descentralización del sistema, pensar en las respuestas a problemáticas particulares de cada zona y no en una homogeneización de la educación como se ha hecho siempre“, puntualiza.
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