Cinco propuestas para transformar la educación

Publicado: 9 abril 2026 a las 1:00 am

Categorías: Artículos

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Por Javier Vivas Santana

La educación en Venezuela se encuentra en su máxima crisis. El madurismo desde 2013 hundió el sistema educativo en una terrible complejidad que no sólo destruyó el proceso de enseñanza y aprendizaje, sino que prácticamente liquidó la carrera docente en indigencia social.

Ante una debacle de semejante magnitud y teniendo al frente del ministerio de “educación” a un individuo contrario al pensamiento de desarrollo social, cuya infeliz frase de no “sacar al pueblo de la pobreza, para llevarlos a la clase media y que se vuelvan escuálidos”, revela toda la laceria de un régimen que solamente promueve la miseria y la ignorancia como sus bases políticas en contra del país.

En tal sentido, se hace necesario que sean estudiadas cinco variables como un nuevo arquetipo de ámbito pedagógico, y por ende, que puedan multiplicarse y articularse desde una perspectiva humana, y sobre todo de máxima viabilidad para un nuevo tejido social.

El sistema educativo venezolano ha sido víctima de una “ideologización de cuartel”, razón por la cual la transformación requiere una visión del diseño curricular nacional, sobre la cual sea eliminada la narrativa que reduce la historia de Venezuela a un proceso que culmina en un proyecto político con tintes comunistas y “revolucionarios”.

Por otra parte, se debe rescatar el estudio de las instituciones y la democracia, con el estudio de la neutralidad de los textos escolares, es decir, libros como los de la mal llamada Colección Bicentenario deben desaparecer porque solo son instrumentos de propaganda política en favor del régimen.

Es decir, debemos sustituir tal propaganda por textos con rigor científico, avalados por comisiones permanentes de educadores debidamente certificados, y que tengan soportes de bibliografía universal, y por ello, cese del adoctrinamiento educativo, es decir, garantizar que la educación  no sea un espacio de captación partidista ni de proselitismo por parte de directivos o colectivos, disfrazados de “sectores comunitarios”.

II Dignificación del magisterio: el maestro como actor social

El docente ha pasado de ser un referente social a un “sobreviviente social”. No se trata solamente de que exista un sueldo acorde con las condiciones humanas y profesionales. ¡No! Es que debe respetarse una estructura salarial que reconozca la formación (posgrados, años de servicio) y que permita al docente dedicarse exclusivamente a la enseñanza sin necesidad de oficios informales, como las infelices frases de una “exministra”, quien sugirió a los docentes “vender plátanos”.

En tal contexto, se debe ir a la recuperación del otrora Instituto de Previsión Social del Magisterio – Ipasme- , actualmente colapsado, como el resto de las instituciones asistenciales del país, y que también fue destruido en su condición de referente crediticio de alta eficiencia, devolviendo al maestro el estatus de una clase profesional protegida por el Estado.

Del mismo modo, se ha hecho un gran daño a la formación de educadores. Urge eliminar la figura de los “docentes exprés” que Nicolás Maduro bautizó con el nombre de “chamba juvenil”, o sea, facilitadores sin formación pedagógica, y sin mínimas normas de preparación en áreas fundamentales, es decir, para todos los efectos debe exigirse el título de licenciado en educación o profesor para el ejercicio de la carrera docente, y éstos a su vez aprobar exámenes en áreas del conocimiento asociadas con los espacios en los cuales pretende ser generador del conocimiento, la enseñanza y aprendizaje para que tengan efectivamente licencia de ejercicio en la praxis educativa.

III Autonomía universitaria y rescate institucional

El madurismo asfixió las universidades autónomas (UCV, LUZ, ULA, USB, UC, UDO, UNA, UPEL, UCLA) al negarles el presupuesto, y por ende convertirlas en centros de neonalfabetismo funcional superior, lo que equivale a decir, que fueron transformadas desde cimas del conocimiento hasta simas de podredumbre académica.

Desde esta perspectiva se deben establecer mecanismos donde el presupuesto no sea una dádiva del Ejecutivo, sino una asignación automática basada en proyectos de investigación y necesidades de infraestructura, y es allí donde los ingresos que se perciben por impuestos sean debidamente distribuidos -será materia de otro artículo-, y por ende, efectivos en el plano de la sociedad.

Igualmente, la libertad de cátedra debe proteger el derecho de los profesores a investigar y disentir sin temor a represalias administrativas o penales, algo que ha sido común del régimen, llegando a la barbarie que muchos docentes han sido excluidos de un día para otro de las nóminas educativas, sin importar preparación y años de servicio, y desconocimiento de sus derechos constitucionales y laborales, e inclusive la aberración de convertirlos en presos políticos.

Y si vamos a construir un pensamiento libre, las universidades deben elegir a sus autoridades, desde elecciones libres, donde el principio de autonomía sea debidamente respetado, sin injerencia del Tribunal Supremo de Justicia, que en los últimos tiempos convirtió a tan importantes espacios del conocimiento en nomenclaturas del PSUV, es decir, del régimen madurista.

IV Modernización y alfabetización digital: la era suprageocomunicacionalidad como factor de evolución histórica en el plano de la formación educativa 

En tiempos del chavismo se comenzó con un proyecto llamado “Canaimitas” el cual fue una iniciativa fracasada, porque además de ser equipos de muy poca capacidad informática, jamás tuvieron un ecosistema que las pudiera desarrollar en el contexto de la educación. No basta con el equipo; es urgente el despliegue de fibra óptica en escuelas rurales y urbanas. Una escuela sin internet hoy es una escuela del siglo XIX, o del siglo XX anclada en la máquina de escribir, y peor, no comprender que esa libertad cognitiva, tiene que cambiar los patrones de formación educativa.

Esta etapa será compleja, porque nuestros educadores, básicamente por la era de sobrevivencia humana, debe dejar de ser un inmigrante digital. Ante ello, se propone un plan nacional de capacitación en entornos virtuales y herramientas de inteligencia artificial aplicada con la educación. Necesitamos laboratorios de ciencias, donde realmente se recupere la enseñanza práctica en química, física y biología, áreas que han quedado desiertas por falta de insumos, y más aún en estos tiempos de neotecnología.

Así, de qué vale entregar una computadora a un estudiante de bachillerato, mientras seguimos graduando bachilleres en “ciencias y humanidades”, cuando muchos de ellos se han convertido en llamados “influencers” de redes como YouTube, Instagram o TikTok – las de mayor intereses en los jóvenes -, o sea, prevalece la necesidad de nuevas especialidades en el diseño y creación de contenidos digitales, inteligencia artificial aplicada con los campos de agricultura, zootecnia, fitotecnia, construcción, mecánica automotriz e industrial, cripto-activos, biológico y desarrollo humano. 

En tales espacios mencionados, es donde la suprageocomunicacionalidad se convierte en el plano fundamental de un nuevo alfabetismo y formación educativa, y que también requiere de docentes formados en todas esas áreas, pero que la dura crisis vivida en los últimos tres lustros del madurismo, destruyó por completo el tejido social, razón por la cual, al momento de iniciar un cambio político, no se puede llegar a improvisar en este contexto, sino por el contrario, urge el diseño de los nuevos contenidos curriculares, que también llevaría a generar el cómo las grandes empresas neotecnológicas: Nvidia, Windows (Microsoft y Blizzard), Apple, Alphabet -Google, Gmail, You Tube -, Space X, Meta (Facebook, Instagram y WhatsApp), TikTok, Amazon, entre otras, fundamentalmente después del covid-19, configuraron otra realidad del aprendizaje.

Mientras eso no sea comprendido, no habrá avance posible, máxime cuando la suprageocomunicacionalidad nos está llevando hacia un nuevo estadio de gobernabilidad como el cosmoestadismo, el cual, también ha transformado conceptos como los de “soberanía” que en muchos estratos de Estados, piensan, debido al retraso o anclaje histórico de los políticos, que aún estamos en esa “independencia” desde los siglos XVIII y XIX de sangrientas guerras civiles y militares, cuando la realidad es que hemos pasado ante un mundo absolutamente interconectado, y sobre el cual una sola persona, puede tener mayor capacidad de trasmisión de mensaje con un teléfono en sus manos, que el mensaje de cualquier Jefe de Estado.

V Seguridad alimentaria como derecho educativo

Hemos dicho hasta la saciedad que: “un niño con hambre no aprende, solo espera que pase el día”. Se hace impostergable que el Programa de Alimentación Escolar (PAE) sea auditado para eliminar la corrupción en la compra de insumos. Los menús deben ser diseñados por nutricionistas, no por criterios de escasez. Tenemos que ir hacia una escuela como centro de protección integral. En comunidades vulnerables, la escuela debe ser el lugar donde el niño reciba al menos el 70% de su carga calórica diaria para garantizar el desarrollo neuronal necesario para el aprendizaje. Lo contrario, sería solo bazofia política.

Se hace indispensable establecer patrones para que esta garantía de máxima consecución humana, esté basada en un programa permanente ¿Cuánto cuesta este programa? ¿Cómo se adquieren los alimentos? Por supuesto, que es un programa que debe aplicarse en todos los estadios de la educación, razón que si valoramos en una población estudiantil promedio de unos 8 millones de seres humanos, estaríamos en un reto permanente de censar la cantidad real que necesita ese programa, y a partir de allí, establecer un valor diario de consumo en dólares que priorice ese presupuesto, en todo el ámbito nacional.

Por último, estos puntos no son independientes. Si subes el sueldo pero mantienes el adoctrinamiento, la educación falla. Si damos tecnología pero el niño tiene hambre, el sistema colapsa. Si damos comida, pero no formamos docentes o no tenemos tecnología, la educación es un vacío. La transformación debe ser simultánea y sistémica para poder reconstruir el tejido social de Venezuela.

Fuente: https://www.elnacional.com/2026/04/cinco-propuestas-para-transformar-la-educacion/