Publicado: 31 octubre 2024 a las 2:00 am
Categorías: Artículos
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Por Por Eduardo Vázquez Becker S.

Es necesario implementar un conjunto de políticas públicas integrales para lograr una educación de calidad. En primer lugar, es urgente establecer prioritariamente una inversión sostenible en el sistema educativo, que permita, entre otras cosas, mejorar la calidad de vida de los maestros, tanto en su formación, capacitación e ingresos. No hay educación sin maestros.
El desarrollo humano sostenible es un objetivo fundamental para cualquier nación que aspire a mejorar la calidad de vida de su población.
El Salvador ha tenido muchos desafíos significativos en términos de pobreza, desigualdad y violencia con o sin pandillas, continúa teniéndolos, y es aquí donde una educación de calidad emerge como un pilar esencial para alcanzar este desarrollo, pero los resultados en términos de aprendizaje son preocupantes y esto hace urgente una profunda reforma al sistema educativo con un pensamiento estratégico.
El sistema educativo en El Salvador ha experimentado varias reformas en las últimas décadas buscando mejorar el acceso y la calidad, pero las pruebas internacionales como la de PISA demuestran que los estudiantes salvadoreños enfrentan dificultades significativas en habilidades básicas como la lectura, escritura, civismo, historia, ciencias y matemáticas. Éstas fallas abarcan desde el período preescolar a la educación superior y limita el potencial de los jóvenes lo que dificulta el desarrollo económico y social del país.
Otro problema grave es el abandono escolar debido a la falta de recursos o de negligencia del estudiante y su familia, y como podemos entender, los que abandonan sus estudios, en secundaria o en la universidad, poco pueden contribuir al desarrollo económico y social del país, pero si puede retrasarlo muchos años.
Necesitamos educación de calidad, en primer lugar, para que proporcione a los individuos las habilidades y conocimientos necesarios para acceder a mejores oportunidades. Segundo porque fomenta una ciudadanía activa y responsable, lo que es clave para la gobernanza y la construcción de sociedades más justas, una población educada es el peor enemigo de una dictadura y tercero, la educación reduce la pobreza y la desigualdad.
Es necesario implementar un conjunto de políticas públicas integrales para lograr una educación de calidad. En primer lugar, es urgente establecer prioritariamente una inversión sostenible en el sistema educativo, que permita, entre otras cosas, mejorar la calidad de vida de los maestros, tanto en su formación, capacitación e ingresos. No hay educación sin maestros.
Tan bien es urgente fortalecer la infraestructura y equipamiento de las escuelas. Literalmente hay docentes y alumnos enseñando y aprendiendo en escuelas casi destruidas y sin los servicios básicos como agua potable.
Es necesario implementar programas de apoyo a estudiantes en riesgo, tales como becas y tutorías, disminuyendo así la deserción escolar.
Hay muchos ejemplos de políticas públicas desarrolladas en muchos países y que han sido exitosas, sólo hay que buscar un poco.
Podemos inspirarnos el modelo de Corea del Sur para mejorar de la infraestructura educativa, en el modelo finlandés para la formación de docentes, aumentando los requisitos para iniciarse en la carrera y mejorando las condiciones laborales. Solo los mejores pueden enseñar.
Para mejorar la calidad y el acceso a la educación superior podemos inspirarnos en el modelo chileno que ha aumentado la inversión en investigación y desarrollo de las universidades, han establecido programas de becas y acceso a créditos educativos accesibles y fomentado la colaboración entre universidades y el sector privado.
Cuando hablamos de inclusión y equidad educativa pensamos en el modelo canadiense. El modelo alemán puede ser muy útil para fortalecer la educación técnica y vocacional.
No podemos olvidar que se necesita revisar los currículos y los métodos de enseñanza inspirándonos en el modelo de Singapur, lo que debe incluir evaluaciones de alta calidad para los docentes y estudiantes, que debe medir de manera eficaz y eficiente los resultados académicos y las habilidades adquiridas por los alumnos y no siendo condescendientes con el stress que se genera en ellos, el procesar el stress debe ser una de las habilidades adquiridas. Para esto podemos inspirarnos en el modelo educativo japonés.
El camino hacia el desarrollo humano sostenible en El Salvador está pavimentado con la calidad de su sistema educativo, y esto se logra a través de la implementación de políticas públicas efectivas. Una educación de calidad puede transformar la vida de millones de salvadoreños, preparándonos individuos para que sean capaces de crear un futuro mejor, construyendo una sociedad equitativa, justa y próspera.
Invertir en educación es, sin lugar a dudas, invertir en el futuro de El Salvador, y cuando se ataca a los maestros y al sistema educativo, se está atacando el futuro de El Salvador.
Fuente: https://www.laprensagrafica.com/opinion/Educacion-de-calidad-para-el-desarrollo-humano-20241030-0090.html
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