Publicado: 23 mayo 2022 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Luz Olivia Badillo
Es un tipo de violencia emocional y psicológica muy común. Te explicamos sus orígenes y las recomendaciones para salir de ella.
Estás loca. Exageras. Inventas cosas. Son algunas expresiones que los manipuladores le dicen a sus víctimas para alterar su percepción de la realidad, hasta que esas personas realmente dejan de creer en lo que ven y en ellas mismas. Y a esas expresiones forman parte del gaslighting.
Carla Torres vivió ese abuso en dos de sus relaciones. En la primera fue mucho más intenso, porque su pareja –con la que duró siete años– le cambiaba las cosas de lugar de su casa para confundirla, además le hacía creer que había dicho cosas que jamás dijo.
Él se aprovechaba de su honestidad (y del amor que le tenía) para luego modificar el sentido e intención de sus palabras. Años más tarde ella se dio cuenta que el gaslighting (o luz de gas) es un tipo de violencia emocional.
En la segunda relación, de tres años de duración, su pareja era muy contradictoria en la comunicación: por un lado, le decía que podía lograr cosas grandes en su vida profesional, pero también le expresaba comentarios relacionados con que no era organizada ni comprometida.
Él menospreciaba sus esfuerzos en lo cotidiano, le hablaba mal de sus amistades, incluso de su familia, hasta que ella se comenzó a aislar de los demás. La situación la llevó a ir con una psiquiatra.
“Comencé a tener problemas de ansiedad y depresión. Cada vez tenía crisis emocionales más frecuentes y más fuertes”.
El gaslighting, que significa “luz de gas” en español, es una violencia que podría parecer sutil, porque no se refleja en golpes ni en groserías. Su origen viene de la obra de teatro The Gaslight de 1938 del escritor Patrick Hamilton.
En la película, el marido de la protagonista comienza a modificar la intensidad de la luz de las lámparas de gas de la casa para convencer a su esposa de que se está volviendo loca, hasta que ella realmente lo cree.
El gaslighting, de esta forma, es un “tipo de psicológica y emocional es sutil, compleja, difícil de medir, comprender y visibilizar”, explica Claudia Wittig Rosales, profesora de la Escuela de Humanidades y Educación en el Tec de Monterrey, campus Santa Fe.
Wittig Rosales dice que “este tipo de violencia psicológica y emocional es compleja, difícil de medir, comprender y visibilizar”.
Es más frecuente en relaciones de pareja heterosexuales, hombre y mujer, pero no es exclusiva. En realidad, se presenta en donde hay una desigualdad de poder: puede ser en una relación afectiva o de trabajo.
Tiene un componente de género, porque hay una serie de expectativas y roles que se vuelven “obligatorios” (normas o reglas no escritas) con base en el sexo asignado al nacer (femenino/masculino) .
La maestra en Innovación Social por la Universidad del Danubio en Krems, Austria, comenta que, en lo femenino, entran preconcepciones como que las mujeres son más neuróticas, exageradas, hipersensibles, emocionales, que todo el tiempo estamos a “flor de piel”.
Los manipuladores sacan provecho de estos “atributos” de género para justificar la manipulación y los usan como excusa. ¿La expresión típica? “ya vas a empezar con tus cosas”.
El manipulador suele ser una persona narcisista, alguien con el ego muy alto que se enfoca en su propio bienestar y no ve más allá de eso. No le importa pasar por encima de los demás con tal de obtener aquello que necesita.
Suelen aprovecharse de personas dependientes, idealistas, empáticas, quienes se caracterizan por dar, por escuchar, por apoyar al otro, mientras que ellos toman y absorben todo lo que pueden de la relación.
Los narcisistas se sienten atraídos por personas más inteligentes o más sociables o más talentosas o con más dinero que ellos, para luego tomar esas capacidades.
Por lo regular son personas que no tienen amigos o tienen un círculo muy reducido.
El manipulador finge su inocencia, conserva la calma, mientras se aprovecha del daño ocasionado a la víctima o del blanco del abuso y le revierte la culpa, usándola como “prueba” de su realidad delirante y distorsionada.
En el caso de los hombres, Claudia Wittig Rosales añade que suelen vivir una masculinidad hegemónica en un sistema patriarcal que los beneficia a ellos.
“Este sistema hace que las mujeres aceptemos esa inferioridad y digamos, ‘sí, claro, la exagerada soy yo’. Este desequilibrio de poder no es natural y más bien se aprovechan de todas las desigualdades de género para remarcar la diferencia”.
En concreto, el sociólogo Pierre Bourdieu introdujo el concepto de violencia simbólica para referirse a las relaciones desiguales en donde un “dominador” ejerce violencia indirecta a hacia su “dominado”.
La profesora de la materia Violencia, Dignidad y Justicia Social en el Tec indica que es tan usual que es muy difícil reconocerla. Está en el discurso de los medios de comunicación, en mensajes, imágenes y símbolos para reforzar roles y estereotipos.
“En el sistema patriarcal es muy difícil que las mujeres nos asumamos como víctimas, porque existe toda una violencia simbólica que toda la vida nos ha dicho que ese es nuestro rol”.
Si una mujer se sale del molde de feminidad normativa se le cuestiona si es una buena hija, una buena esposa o una buena madre.
No es fácil reconocer que estás viviendo gaslighting, es más, hay personas que pueden compartir toda su vida a lado de un narciso sin darse cuenta o asumiendo las consecuencias de ello y elegirlo a pesar de ello.
Carla Torres dice que ella muy en el fondo reconocía situaciones que la lastimaban o que la hacían sentir incómoda, no plena, pero las pasaba de largo porque quería que sus ideales de pareja encajaran en sus relaciones.
Su consejo hacia quienes podrían estar viviendo una situación similar es que no se engañen a sí mismos y busquen a un profesional que les ayude a identificar signos de violencia, así como las carencias que les llevan a hacer clic con los manipuladores.
Ella se dio cuenta cuando trabajó ambas relaciones en terapia psicológica. Está a punto de concluir su tratamiento psiquiátrico y reconoce que su mejora se ha debido a que se separó de la persona que le estaba manipulando la luz.
Fuente:
https://tecreview.tec.mx/2022/05/20/liderazgo-1/gaslighting/
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