Publicado: 1 noviembre 2026 a las 6:00 pm
Categorías: Artículos
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Por José Luis Fernández
Una investigación, realizada con alumnos de tercero y sexto de Primaria, encuentra una relación estadísticamente significativa entre poseer un teléfono y obtener peores resultados en comprensión lectora, incluso cuando el dispositivo no se lleva al colegio.

Menor usando el móvil
Tener un teléfono móvil propio durante la etapa de Educación Primaria está asociado con peores resultados en comprensión lectora. Es la principal conclusión de una investigación desarrollada por psicólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que ha analizado la relación entre la posesión de un teléfono y la capacidad de los escolares para comprender textos.
El estudio, publicado en Behavioral Sciences, aborda una cuestión que ha adquirido especial relevancia en los últimos años ante la expansión de los teléfonos inteligentes entre niños cada vez más pequeños: hasta qué punto disponer de un dispositivo personal puede interferir en las capacidades cognitivas y académicas necesarias para aprender. Los investigadores encontraron una relación estadísticamente significativa entre poseer un teléfono móvil y obtener puntuaciones inferiores en comprensión lectora.
Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que la relación no dependía de que el alumno llevara físicamente el teléfono al colegio. Los niños que tenían móvil pero lo habían dejado en casa presentaban resultados similares a los que acudían al centro con el dispositivo. Esto llevó al equipo de investigación a poner el foco no tanto en la presencia inmediata del teléfono en el aula como en el hecho de disponer de uno propio.
La investigación se centró en escolares de tercero y sexto curso, dos momentos diferentes de la Educación Primaria, y trató de determinar si la adquisición de un teléfono estaba relacionada con el rendimiento en pruebas de comprensión lectora.
Los participantes procedían de escuelas públicas del Antelope Valley y de centros de la Iglesia Copta del área de Los Ángeles. Se trataba de una población cultural y lingüísticamente diversa. Los niños tuvieron que leer pequeños textos y responder posteriormente a preguntas destinadas a evaluar hasta qué punto habían comprendido su contenido. Además, completaron cuestionarios sobre la posesión y utilización de sus teléfonos móviles.
Los resultados mostraron una asociación negativa entre la posesión de un teléfono personal y las puntuaciones de comprensión lectora. La relación se mantuvo tanto entre los alumnos que hablaban inglés en sus hogares como entre aquellos procedentes de familias en las que el inglés no era la lengua habitual.
Patricia Greenfield, profesora de Psicología de UCLA y autora principal de la investigación, destaca que el resultado apareció tanto en tercero como en sexto de Primaria. Según la investigadora, los datos no identificaron una edad concreta en la que entregar un teléfono fuera mejor o peor para la comprensión lectora: la asociación estaba relacionada con el hecho de tener un dispositivo.
El estudio introduce un matiz importante en el debate sobre las prohibiciones de teléfonos móviles en los centros educativos. Una de las hipótesis iniciales de los investigadores era que los móviles podían perjudicar el rendimiento al distraer a los estudiantes y dificultar la concentración necesaria para realizar determinadas tareas académicas.
Sin embargo, los resultados no encajan completamente con una explicación basada exclusivamente en la distracción inmediata. Durante las pruebas, algunos estudiantes tenían el teléfono consigo mientras que otros no. Los investigadores tampoco encontraron diferencias de comprensión lectora dependiendo de que el dispositivo estuviera encima del pupitre o fuera de la vista.
Además, los niños recibieron muy pocas notificaciones durante el experimento, por lo que el equipo no pudo evaluar específicamente el efecto de las alertas y mensajes como fuente de distracción. La edad a la que los escolares habían adquirido su primer teléfono tampoco se relacionó con sus resultados de comprensión lectora.
Estos resultados llevan a los investigadores a plantear una cuestión más amplia: el impacto educativo de la tecnología puede no limitarse al momento en que el dispositivo está físicamente presente en el aula.
La investigación no demuestra que poseer un teléfono provoque directamente una disminución de la comprensión lectora. Lo que identifica es una asociación estadísticamente significativa entre ambas variables. Por tanto, los resultados no permiten concluir que el dispositivo sea por sí mismo la causa de las peores puntuaciones.
El propio diseño del estudio obliga a interpretar los resultados con cautela. Los investigadores analizaron la relación entre propiedad del dispositivo y rendimiento lector, pero no pudieron establecer un mecanismo causal definitivo que explique por qué los niños con móvil obtenían peores resultados.
La cuestión puede estar relacionada con los hábitos y comportamientos que acompañan a la posesión de un teléfono: el tiempo dedicado a contenidos digitales, la forma de comunicarse, el tipo de actividades que realizan los niños o la cantidad de tiempo que dedican a leer y a otras tareas escolares. El estudio, sin embargo, no permite atribuir el resultado a ninguno de estos factores de manera concluyente.
La investigación también encontró un resultado que introduce una excepción relevante. Entre los escolares procedentes de hogares en los que no se hablaba inglés, aquellos que tenían teléfono mostraban una mejor comprensión lectora cuanto antes habían comenzado a utilizar el dispositivo para enviar mensajes de texto.
Los investigadores observaron que los alumnos procedentes de hogares de habla árabe o española que habían comenzado a enviar mensajes de texto en segundo o tercer curso podían alcanzar en sexto resultados de comprensión lectora similares a los de sus compañeros que todavía no tenían teléfono.
Para Greenfield, este resultado apunta a que el uso de determinadas herramientas digitales puede tener efectos diferentes dependiendo del contexto lingüístico y educativo del niño. En estos casos, la comunicación mediante mensajes de texto podría haber proporcionado oportunidades adicionales para utilizar el inglés escrito.
Se trata de un hallazgo que impide plantear una conclusión simplista según la cual toda utilización temprana del teléfono móvil tendría necesariamente consecuencias negativas sobre el aprendizaje.
La investigación llega en un momento en el que los colegios y las administraciones educativas de numerosos países están adoptando medidas para limitar o prohibir el uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar.
Sin embargo, UCLA introduce un matiz importante: los resultados no sugieren que las prohibiciones escolares vayan a mejorar necesariamente la comprensión lectora, al menos hasta sexto de Primaria. El motivo es que la relación encontrada se producía con la propiedad del teléfono y no con su presencia inmediata durante las pruebas.
Esto no significa que los investigadores consideren inútiles las restricciones. La propia investigación señala que las prohibiciones de teléfonos en Educación Primaria podrían favorecer otros aspectos del desarrollo infantil, especialmente las relaciones sociales y la interacción presencial con compañeros y profesores.
El aumento de las conversaciones cara a cara y de la interacción directa podría contribuir al desarrollo de habilidades sociales, aunque los autores señalan que este aspecto requiere investigaciones futuras específicas.
El estudio de UCLA se suma así a una discusión educativa que ya no se centra únicamente en si los teléfonos deben utilizarse o no dentro del aula. La cuestión comienza a desplazarse hacia otra más compleja: qué significa para un niño disponer de un dispositivo digital propio y cómo esa disponibilidad modifica sus hábitos de comunicación, aprendizaje y relación con el entorno.
La comprensión lectora constituye además una competencia especialmente sensible porque no consiste únicamente en reconocer palabras. Requiere mantener la atención, interpretar información, establecer relaciones entre diferentes partes de un texto y construir significado a partir de lo leído.
Precisamente por ello, los investigadores consideran relevante haber encontrado una asociación entre la posesión del teléfono y los resultados lectores, incluso cuando el dispositivo no estaba presente durante la prueba.
Los autores advierten, en definitiva, de que todavía existe poca investigación experimental específicamente centrada en niños de Educación Primaria. UCLA señala que antes de este trabajo únicamente se habían realizado dos estudios anteriores con escolares de estas edades sobre la relación entre teléfonos y lectura: uno había encontrado efectos positivos de los mensajes de texto sobre la capacidad para captar significados y otro había identificado una influencia negativa sobre aspectos básicos de la lectura relacionados con letras y palabras.
El nuevo trabajo no cierra, por tanto, el debate. Más bien amplía las preguntas que deberían responder futuras investigaciones. Si el problema no se explica únicamente por tener el teléfono encima de la mesa, habrá que determinar qué hábitos, usos, contenidos o dinámicas asociadas a la posesión del dispositivo pueden estar detrás de la relación observada.
La principal conclusión para las familias y los centros educativos es que el debate sobre el teléfono infantil no puede reducirse exclusivamente a decidir si el móvil entra o no en el colegio. La investigación de UCLA apunta a que la relación entre infancia, tecnología y aprendizaje puede comenzar antes y extenderse más allá del horario escolar.
El estudio ha sido realizado por Patricia Greenfield junto con Marola Hanna, Rocio Burgos-Calvillo y Laura Rhinehart, investigadores vinculados a UCLA, y recibió financiación de la Flora Family Foundation.
En un momento en que la edad de acceso de los menores al teléfono personal continúa descendiendo y los sistemas educativos buscan fórmulas para proteger la atención y mejorar el aprendizaje, los resultados plantean una advertencia que merece ser estudiada con mayor profundidad: el impacto educativo del móvil puede estar relacionado no solo con cómo y cuándo se utiliza, sino también con el hecho de que se convierta en una herramienta personal integrada en la vida cotidiana del niño.
Fuente: https://exitoeducativo.net/politica-educativa/tener-movil-propio-se-asocia-con-una-peor-comprension-lectora-en-los-ninos
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