Publicado: 9 octubre 2026 a las 5:00 am
Categorías: Literatura
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Por Laura de Grado Alonso

Las mujeres cazaron, levantaron edificios, gobernaron, escribieron, lucharon en guerras, hicieron ciencia y participaron en los grandes acontecimientos de su tiempo, sin embargo, buena parte de ellas desaparecieron del relato histórico. Las grandes olvidadas, la adaptación a novela gráfica del ensayo de la periodista y escritora francesa Titiou Lecoq, ilustrada por Marie Dubois, recorre siglos de historia para explicar cómo y por qué se produjo ese borrado.
“Lo que hace el libro es rebelarse contra el mito de la invisibilidad de la mujer. A las mujeres se las ha borrado de la historia y se ha hecho de forma consciente porque era la forma que permitía a los hombres mantener su poder y su sistema de dominación”, explica Dubois en una entrevista con Efeminista.
La obra, que publica en España Garbuix Books después de superar los 200.000 ejemplares vendidos en Francia, recorre desde la Prehistoria hasta el siglo XX para mostrar que las mujeres no permanecieron al margen de los acontecimientos, sino que su papel fue progresivamente excluido de la historia oficial.
Uno de los puntos de partida del cómic es lo que Dubois denomina el “mito de la mujer ocupada” o “de la mujer invisible”, la idea de que, durante buena parte de la historia, ellas permanecieron exclusivamente en el hogar y, por tanto, no participaron en los acontecimientos que después merecieron ser contados.
“A poco que te pongas a investigar, te das cuenta muy rápido de que esto es falso, porque en todas las épocas las mujeres han participado, han hecho cosas, han luchado, han construido edificios, catedrales…”, sostiene la ilustradora, que ya había trabajado en la recuperación de mujeres ausentes del canon en Libres para pensar, un cómic dedicado a diez filósofas.
Por ello, la novela desmonta el mito del “hombre cazador y la mujer recolectora“, muestra la presencia de mujeres en la caza prehistórica o cuestiona la idea de que la conquista de derechos femeninos haya avanzado siempre de manera lineal.
El recorrido pasa por una Edad Media en la que hubo reinas, abadesas, escritoras y artesanas con espacios de influencia y autonomía y explica cómo algunos de esos márgenes se estrecharon posteriormente con el Renacimiento, la Ilustración y la codificación de las leyes, hasta el punto de que el Código Napoleónico de 1804 reforzó la relegación de las mujeres al ámbito doméstico.
“La idea principal de este libro es que la historia no es lineal, es lo primero con lo que me quedé cuando leí el ensayo”, reconoce Dubois, para quien mirar esos avances y retrocesos permite cuestionar una idea del progreso que no siempre ha tenido las mismas consecuencias para hombres y mujeres.
La autora relaciona además la repetición de esos retrocesos con la pérdida de memoria histórica y considera que el borrado la historia de las mujeres lleva a la sociedad “a repetir los mismos errores una y otra vez”.
Y reivindica que “la historia está llena de mujeres increíbles”. Entre ellas, en Las grandes olvidadas aparecen Enheduanna, considerada la primera persona que firmó una obra literaria, la reina merovingia Brunehaut, Julie-Victoire Daubié, primera mujer que obtuvo el bachillerato en Francia, o la combatiente Émilienne Moreau-Évrard.

Pese a abordar esta historia atravesada por la desigualdad y la violencia, Dubois y Lecoq eligieron contarla con ironía, referencias contemporáneas y humor.
“Queríamos incluir mucho humor en cada etapa del libro, porque el humor te permite distanciarte y crear una cierta distancia de los aspectos más dramáticos y violentos que forman parte de la historia de las mujeres”, explica Dubois.
El humor permite hacer la lectura “más dinámica y más lúdica”, explica, y convertir la sátira en una herramienta de crítica, porque, como resume la dibujante, “una buena broma y un buen chiste pueden revelar una verdad”.
La novela gráfica nació también con la intención de ampliar el alcance del ensayo original de Titiou Lecoq a personas que quizá no se acercarían a un ensayo histórico por considerarlo demasiado largo, serio o académico.
El problema, advierte Dubois, no termina en los archivos históricos. Según los datos que cita la autora, en Francia la presencia de mujeres en los libros escolares representa alrededor de un 3,2 %, teniendo en cuenta el conjunto de la escolarización y materias como historia, geografía o literatura.
Dubois recuerda que, tras la publicación del ensayo, numerosos docentes franceses escribieron a Lecoq para decirle que apenas encontraban en los libros de texto materiales suficientes para explicar al alumnado la historia de las mujeres.
Esa ausencia condiciona la forma en la que las niñas imaginan su propio futuro, asegura Dubois, porque “el hecho de que las chicas jóvenes, las niñas, no sepan lo que han hecho las mujeres antes no les permite proyectarse” ni conocer el impacto que otras tuvieron sobre el mundo.
“Es necesario tener referentes para saber lo que una puede ser capaz de hacer”, sostiene la ilustradora francesa, que considera que recuperar esos precedentes también puede ayudar a combatir el síndrome de la impostora.
La dibujante mantiene esa voluntad divulgativa en otros proyectos y, después de publicar en Francia Meuf, una guía para chicas adolescentes construida a partir de lecturas feministas y de todo aquello que le habría gustado conocer cuando era joven, trabaja ahora en Mec, una versión dirigida a chicos con la que quiere incorporarles a la conversación feminista y ayudarles a entender de qué manera el patriarcado también les afecta.
Fuente: https://efeminista.com/las-grandes-olvidadas-comic-mito-invisibilidad-mujer-historia/
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