IA en el aula: si no puedes con tu enemigo, únete a él

Publicado: 8 octubre 2026 a las 6:00 pm

Categorías: Artículos

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Por Miranda Escolar

La Universidad de Yale crea una nueva materia sobre IA, ética y sociedad mediante una colaboración de un año entre el profesor Julian Posada y el estudiante Yair Guijosa-Torres, con más de 100 alumnos aspirantes para solo 15 plazas.

Alumnos

La Universidad de Yale ha puesto en marcha una nueva forma de abordar la enseñanza de la inteligencia artificial que sitúa la ética y sus consecuencias sociales en el centro del aula. La iniciativa, desarrollada por el profesor Julian Posada y el estudiante de grado Yair Guijosa-Torres, ha dado lugar a la asignatura AI, Ethics, and Society, un curso concebido no únicamente para analizar la tecnología, sino para estudiar sus efectos sobre la sociedad, el medio ambiente, el trabajo, la privacidad y el uso responsable de los datos.

La experiencia ha contado con el respaldo del Poorvu Center for Teaching and Learning de Yale, a través de una ayuda para la revisión de cursos sobre inteligencia artificial y de su programa Pedagogical Partners, que pone en contacto a profesores y estudiantes de grado para colaborar en el diseño y la enseñanza de asignaturas.

El planteamiento parte de una constatación de Posada: buena parte de las materias relacionadas con inteligencia artificial se concentran en los aspectos técnicos de la tecnología o en las posibilidades que ofrecen las herramientas de IA para mejorar la experiencia educativa. Su propuesta fue diferente: crear una asignatura específicamente centrada en la ética de la inteligencia artificial y sus implicaciones sociales.

Un profesor y un estudiante diseñan juntos la asignatura

La colaboración entre Posada y Guijosa-Torres se prolongó durante aproximadamente un año y fue más allá de una revisión convencional del programa académico. Ambos participaron tanto en el diseño de la nueva asignatura como en su posterior desarrollo en el aula.

Antes de definir los contenidos, el equipo analizó cómo se estaba enseñando la inteligencia artificial en Yale y en otras instituciones. Para ello revisaron programas académicos y participaron en diferentes debates con el objetivo de identificar los asuntos que aparecían con mayor frecuencia y aquellos que permanecían en un segundo plano.

Uno de los resultados de ese análisis fue la decisión de ampliar la perspectiva. La IA no debía estudiarse exclusivamente como una tecnología, sino también como un fenómeno con consecuencias materiales y sociales. De ahí que la asignatura incorporara cuestiones como el consumo de electricidad y agua de los sistemas de IA, el impacto medioambiental de los centros de datos, la eliminación de dispositivos, la privacidad, el trabajo, la ética de los datos y la innovación responsable.

Uno de los principales objetivos del curso es precisamente establecer un puente entre disciplinas que habitualmente abordan la inteligencia artificial desde perspectivas diferentes.

Yale señala que los cursos vinculados a las ciencias informáticas y de datos suelen ofrecer una formación eminentemente técnica, mientras que las materias de ciencias sociales y humanidades no siempre profundizan en la forma en que la tecnología interactúa con esas áreas.

La nueva asignatura pretende ocupar ese espacio intermedio. Los estudiantes procedentes de disciplinas STEM pueden analizar las consecuencias sociales y éticas de las tecnologías que estudian, mientras que aquellos procedentes de humanidades y ciencias sociales pueden examinar la IA desde sus propias perspectivas.

La elevada demanda inicial parece confirmar el interés por ese enfoque. Según Yale, más de 100 estudiantes solicitaron una de las 15 plazas disponibles cuando la asignatura se estrenó durante el semestre de primavera de 2026.

Privacidad, medio ambiente y trabajo

El contenido de la asignatura aborda algunas de las cuestiones que están adquiriendo mayor relevancia a medida que la IA se incorpora a la economía y a la vida cotidiana.

La privacidad constituye uno de los ejes de análisis, en un contexto marcado por la enorme cantidad de datos que utilizan los sistemas digitales y por la capacidad de los modelos de inteligencia artificial para procesarlos.

El impacto ambiental constituye otro de los ámbitos que el equipo de Yale quiso incorporar expresamente. El funcionamiento de los centros de datos requiere importantes cantidades de energía y agua, mientras que la expansión de la infraestructura tecnológica plantea también interrogantes sobre la fabricación y posterior eliminación de los dispositivos.

La transformación del mercado laboral es otro de los grandes asuntos abordados en el curso. La inteligencia artificial no solo genera nuevas herramientas profesionales, sino que puede modificar tareas, ocupaciones y relaciones laborales, lo que plantea interrogantes sobre productividad, sustitución de empleos, nuevas competencias y responsabilidad empresarial.

A estos ámbitos se suman la ética de los datos y la innovación responsable, dos cuestiones fundamentales para analizar quién controla la tecnología, con qué información se construyen los sistemas y qué consecuencias pueden producir sus decisiones.

El estudiante como protagonista del diseño educativo

La participación de Guijosa-Torres introduce además una dimensión pedagógica singular. Su experiencia como estudiante permitió incorporar al diseño de la asignatura una perspectiva que, según Yale, no siempre está presente cuando los cursos son concebidos exclusivamente desde el punto de vista del profesorado.

Uno de sus planteamientos fue conceder a los alumnos un mayor grado de autonomía en sus proyectos finales. En lugar de establecer una única fórmula de trabajo, los estudiantes podían elegir entre tres posibilidades: elaborar un informe sobre un problema existente y una posible solución; desarrollar una iniciativa orientada a la comunidad; o realizar un proyecto de programación relacionado con inteligencia artificial.

La idea era permitir que cada estudiante pudiera profundizar en aquellas cuestiones que despertaran mayor interés y conectar el aprendizaje académico con problemas concretos.

Guijosa-Torres considera que ofrecer a los alumnos capacidad de decisión sobre su aprendizaje puede aumentar su implicación y llevarles a investigar más allá de los contenidos estrictamente impartidos en clase.

La colaboración entre profesor y estudiante no terminó con el diseño del programa. Durante el semestre se incorporó también un mecanismo de evaluación de la propia experiencia docente.

A propuesta de Guijosa-Torres, se realizó una encuesta a mitad del semestre para conocer la experiencia de los alumnos. Posada, Guijosa-Torres y la Teaching Fellow Sophia Cutler utilizaron las respuestas para modificar algunas actividades y desarrollar tareas progresivas destinadas a construir las capacidades de los estudiantes de forma gradual.

Este procedimiento convierte al alumnado en una fuente activa de información sobre el funcionamiento del curso. La experiencia educativa deja así de ser un modelo cerrado en el que el profesor establece los contenidos y los estudiantes se limitan a recibirlos.

De las aulas a la sociedad

El curso también buscó conectar la reflexión académica con problemas reales. Para ello contó con invitados capaces de aportar perspectivas profesionales y experiencias relacionadas con las consecuencias de la inteligencia artificial.

Al finalizar el semestre, los estudiantes presentaron sus proyectos durante Bulldog Days y en el Yale AI Symposium, ampliando el debate más allá del aula.

Esta dimensión práctica resulta especialmente relevante porque la ética de la IA no puede reducirse a una cuestión puramente teórica. Las decisiones relacionadas con los datos, la automatización, la privacidad, el empleo o el impacto ambiental tienen consecuencias directas sobre ciudadanos, empresas e instituciones.

La experiencia de Yale refleja un cambio en la forma en que algunas universidades están planteando la educación sobre inteligencia artificial. La primera etapa de la incorporación de estas tecnologías a las aulas estuvo marcada por preguntas relacionadas con cómo utilizar ChatGPT y otras herramientas generativas, cómo incorporarlas a las tareas académicas y cómo evitar su uso indebido.

El enfoque de Yale desplaza parte del debate hacia una cuestión diferente: qué sociedad queremos construir con la inteligencia artificial.

Eso supone enseñar a los estudiantes a formular preguntas sobre quién diseña los sistemas, qué datos utilizan, quién puede beneficiarse de ellos, quién puede resultar perjudicado y qué costes sociales o ambientales pueden quedar ocultos detrás de una tecnología aparentemente eficiente.

La inteligencia artificial deja así de ser únicamente una herramienta que el estudiante aprende a manejar para convertirse en un objeto de análisis crítico.

Una experiencia con impacto también en el profesorado

El proyecto también ha tenido consecuencias para el propio Posada. El profesor reconoce que la formación académica de los investigadores no siempre incluye una preparación específica en pedagogía y que buena parte del aprendizaje docente se produce a través de la propia experiencia de enseñar.

La colaboración con Guijosa-Torres le permitió incorporar una perspectiva diferente sobre las discusiones, los ejercicios y las actividades del curso. Yale destaca que el intercambio benefició a ambas partes: el profesor pudo profundizar en su práctica docente y el estudiante adquirió experiencia directa en el diseño educativo.

Para Guijosa-Torres, la experiencia ha tenido además consecuencias sobre su futuro profesional. Tras participar en el programa, completó durante el verano una Teaching Fellowship en Breakthrough New York y tiene previsto continuar vinculado al programa de colaboración pedagógica de Yale como mentor principal. Su objetivo a largo plazo es realizar un doctorado centrado en pedagogías críticas en la educación secundaria.

La experiencia se integra en el programa Pedagogical Partners del Poorvu Center, que busca que profesores y estudiantes colaboren en la construcción de experiencias educativas.

El programa no pretende simplemente que los alumnos evalúen a posteriori una asignatura. Su propuesta es incorporar su conocimiento de la experiencia universitaria desde las primeras fases del diseño. El estudiante se convierte así en un participante activo de la construcción del curso.

El Poorvu Center considera que este intercambio permite a los profesores conocer mejor cómo viven los estudiantes el proceso educativo, mientras que los alumnos pueden adquirir conocimientos sobre pedagogía y diseño de experiencias de aprendizaje.

La iniciativa de Yale adquiere especial relevancia en un momento en el que la inteligencia artificial está avanzando con rapidez en las universidades, las empresas y las administraciones públicas.

La formación técnica resulta imprescindible para desarrollar y utilizar estas herramientas, pero el crecimiento de la IA está generando una demanda paralela de profesionales capaces de comprender sus implicaciones jurídicas, sociales, económicas, laborales y medioambientales.

La experiencia de AI, Ethics, and Society apunta precisamente hacia esa combinación. No se trata de elegir entre tecnología y humanidades, sino de conectar ambas dimensiones para comprender una tecnología que afecta simultáneamente a prácticamente todos los ámbitos de la sociedad.

El modelo ensayado por Yale plantea, además, una segunda cuestión de fondo: si la inteligencia artificial está transformando la educación, los propios estudiantes pueden participar en el diseño de cómo debe enseñarse esa transformación.

La asignatura creada por Posada y Guijosa-Torres representa así una experiencia concreta de una tendencia más amplia: pasar de enseñar únicamente cómo funciona la inteligencia artificial a enseñar también qué consecuencias tiene, quién debe responder por ellas y qué criterios deberían guiar su desarrollo.

Yale ha convertido esa reflexión en una asignatura, pero también en un experimento pedagógico: poner al profesor y al estudiante en el mismo lado de la mesa para decidir qué debe aprender una nueva generación que tendrá que convivir, trabajar y tomar decisiones en una sociedad cada vez más condicionada por la inteligencia artificial.

Fuente: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/innovacion-educativa-1/ia-en-el-aula-si-no-puedes-con-tu-enemigo-unete-a-el