Publicado: 29 septiembre 2026 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Ariane Sánchez Fernández

La otra cara de la docencia – Imagen elaborada con IA
Los resultados recién conocidos del informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment) son también el reflejo del sistema educativo actual y, de alguna forma, de las dificultades que atraviesan actualmente la otra cara del examen: directivos y docentes.
Uno de los diversos problemas estructurales que afecta actualmente a diversos centros educativos públicos de varias comunidades autónomas, ya ha sido puesto en evidencia por varios sindicatos y diarios con anterioridad: faltan directores. Entre las causas, se encuentran algunas como la sobrecarga de trabajo y las presiones a las que están expuestos por parte de diferentes miembros de la comunidad educativa, la falta de respaldo institucional, la carencia de incentivos económicos, etc. Así, algunos titulares resaltan que muchas vacantes de dirección quedan desiertas y se procede a nombrar a directores de forma forzosa y bajo nombramientos extraordinarios, más vulgarmente conocidos como “nombramientos a dedo”. Son casos en los que no necesariamente esas personas candidatas han realizado el curso y proyecto de dirección que se presume se exige para ese puesto, ni dicho cargo tiene por qué estar entre sus prioridades.
Tampoco el profesorado está al margen de estos problemas estructurales: las huelgas educativas de varias comunidades autónomas en el último año reflejan la sobrecarga de trabajo, la falta de recursos y unas condiciones laborales que van en detrimento de la calidad educativa, la falta de respaldo institucional, entre otros. A esto se suma el menoscabo de la autoridad frente al exceso de responsabilidad y otros asuntos nada baladí: la conflictividad y las faltas de respeto. Desde un informe presentado en 2025 por el Defensor del Profesor– servicio para ayudar al docente en temas de convivencia escolar promovido por el sindicato ANPE desde 2005- se recogía que el 42,6% de casos de docentes atendidos correspondían a conflictos con el alumnado y el 34,4% con las familias. También aumentaban las presiones para modificar las notas. Es de destacar que el sindicato señala que tras las faltas de respeto, las falsas acusaciones son el problema más recurrente al que se exponen los docentes.
En ocasiones, además, el clima laboral del propio centro educativo no goza de buena salud. Si bien existen directores y directoras capaces de liderar equipos y organizar centros con éxito, otros en cambio, suponen un conflicto más para el profesorado. Así, en algún centro público se puede encontrar algún caso en el que en vez de promover la participación del profesorado en un ambiente de cooperación y respeto, se pretenden imponer metodologías y formas de actuar, desatendiendo las necesidades del trabajo de muchos docentes que incluyen, además, el deber inexcusable de desarrollar el currículo. Algunas veces incluso, se genera una especie de “espiral del silencio” que bien podría ser una señal de la desmotivación y el desánimo a los que algunos profesionales han llegado. Asimismo, a estos tintes de estilo de liderazgo ineficiente se pueden sumar acciones y hechos repetidos en el tiempo que, aunque por los organismos competentes en materia no puedan ser calificados de acoso laboral, suponen una merma de la salud laboral del profesorado, por ser hechos que van en detrimento de su dignidad profesional y el desarrollo de sus funciones.
Y es que, entre la nada y el acoso, existe un rango en el que pueden ocurrir actuaciones irrespetuosas y que se inmiscuyan en el trabajo del docente, ante las cuales se deberían tomar acciones preventivas. El problema puede agravarse cuando, en vez de reconocer el problema y poner en marcha soluciones efectivas desde los organismos institucionales competentes, se mira para otro lado o se deja pasar el tiempo, a ver si el problema va disolviéndose por sí solo o bien el docente, extenuado, acaba concursando hacia otro destino con mejor suerte, hacia un centro educativo donde haya más respeto y mejor clima de convivencia-aunque a la luz de los datos expuestos no sea fácil-. Pero a veces no se puede esperar tal odisea, muchos docentes desesperanzados por la falta de respeto de familias, del alumnado, de directivos, sumado a la falta de apoyo institucional, recurren a la baja laboral como la única salida provisional posible. Desde este propio diario-junto con UDIMA, la Universidad a Distancia de Madrid yEducar es Todo- en 2023 se llevó a cabo el I Estudio sobre el Estado de Ánimo de Docentes en España en el que participaron más de 3.800 profesionales de distintas etapas y especialidades. Aunque es solo una muestra representativa del total de docentes españoles, permiten hacerse una idea del estado de la cuestión: ¿Cuántos docentes hoy no están en sus aulas por faltas de respeto y falsas acusaciones? ¿O por presiones continuadas para subir notas? ¿O por la falta de directivos que respeten su labor y promuevan su participación en el centro? ¿O tal vez por la desesperanza y la frustración al ser conscientes de que las instituciones educativas miran para otro lado ante problemas estructurales?…
Fuente: https://exitoeducativo.net/firmas-expertos-en-educacion/la-otra-cara-de-la-docencia
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