Publicado: 3 septiembre 2026 a las 4:00 pm
Categorías: Artículos
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Por Miranda Escolar
El desafío será encontrar un modelo en el que la tecnología aporte valor sin convertirse en una fuente adicional de distracción y en el que la innovación digital avance al mismo ritmo que la protección de la atención, el bienestar emocional y las relaciones humanas.

Niño con pantalla
El exceso de tiempo frente a las pantallas se ha convertido en el principal obstáculo para el éxito académico de los estudiantes a escala mundial, según el informe 2026 Global Education Insights Report elaborado por McGraw Hill a partir de una encuesta realizada a más de 1.300 educadores de 19 países. El estudio alerta de un deterioro de la capacidad de concentración y del bienestar emocional de los alumnos, al mismo tiempo que confirma que la tecnología y la inteligencia artificial están adquiriendo un peso creciente en las aulas.
El 42% de los docentes consultados considera que la capacidad de los estudiantes para mantener la atención durante periodos prolongados ha disminuido respecto a hace cinco años. Esta percepción es especialmente acusada entre los profesionales de las etapas de educación infantil, primaria y secundaria, y alcanza niveles superiores en Estados Unidos, América Latina y Asia.
La investigación sitúa el uso excesivo de las pantallas por delante de otros factores que dificultan el aprendizaje. En el listado de principales obstáculos aparecen, en segundo lugar, los problemas que los estudiantes afrontan fuera del entorno escolar y, en tercero, las dificultades relacionadas con el comportamiento y la salud mental. El informe pone así de manifiesto la estrecha relación que los educadores perciben entre las condiciones sociales, emocionales y tecnológicas en las que viven los alumnos y su rendimiento educativo.
El impacto no se limita a la atención. Dos de cada cinco docentes señalan también un deterioro durante los últimos cinco años en la capacidad de los estudiantes para gestionar la frustración y sus emociones. La preocupación por el bienestar psicológico es generalizada: el 68% de los educadores afirma estar preocupado por la salud mental de sus alumnos. Además, por segundo año consecutivo, la gestión de los problemas de comportamiento y salud mental aparece como el principal desafío al que se enfrentan los docentes.
El informe introduce, sin embargo, una importante matización: los educadores no consideran que la tecnología sea necesariamente perjudicial para el aprendizaje. El problema estaría en encontrar un equilibrio entre sus posibilidades educativas y un uso que termine compitiendo con la atención de los estudiantes. La cuestión, por tanto, no sería tanto eliminar las pantallas del proceso educativo como conseguir que su utilización tenga una finalidad pedagógica clara.
Esta preocupación adquiere especial relevancia en un momento en el que la inteligencia artificial está acelerando la digitalización de la educación. Casi nueve de cada diez educadores consultados esperan que el uso de la IA en la enseñanza aumente durante la próxima década. Al mismo tiempo, el 72% no cree que ese crecimiento vaya a traducirse en una reducción del tiempo de enseñanza presencial.
La encuesta refleja, de esta manera, una confianza en la tecnología condicionada por la necesidad de preservar la dimensión humana de la educación. Cerca de tres cuartas partes de los educadores consideran que el apoyo socioemocional y las relaciones entre profesores y estudiantes no pueden ser sustituidos por la inteligencia artificial. El contacto directo continúa siendo percibido como una pieza esencial del proceso educativo.
La percepción sobre la inteligencia artificial también depende del tipo de herramienta utilizada. Los educadores son un 81% más proclives a confiar plenamente en la información proporcionada por sistemas de IA integrados en plataformas educativas que en la ofrecida por chatbots de inteligencia artificial generativa de carácter general. Además, la confianza en estos últimos ha descendido un 33% respecto al año anterior.
La encuesta apunta, por otro lado, a que la IA ya está teniendo un impacto práctico sobre el trabajo de los profesores. Cerca de cuatro de cada cinco educadores afirman que las herramientas de inteligencia artificial les han permitido ahorrar tiempo. Esto abre la puerta a que la tecnología pueda asumir determinadas tareas y liberar a los docentes para dedicar más atención a la enseñanza, el acompañamiento individual y la relación con los alumnos.
El reto consiste ahora en evitar que una mayor presencia tecnológica termine generando el efecto contrario al buscado. La digitalización puede facilitar el acceso a contenidos, personalizar el aprendizaje y proporcionar nuevas herramientas a profesores y estudiantes, pero también puede incrementar las distracciones y dificultar la concentración cuando no existe un uso intencional.
El informe de McGraw Hill coincide con otras investigaciones recientes que apuntan a un incremento sostenido del tiempo de exposición a pantallas entre los estudiantes. Un estudio longitudinal realizado con estudiantes de Medicina en Alemania, por ejemplo, observó que el tiempo total frente a pantallas pasó de una media de 5,1 horas diarias en 2014 a 7,7 horas en 2024, sumando actividades académicas, laborales y de ocio.
Para McGraw Hill, la respuesta pasa por construir una relación más equilibrada entre tecnología y educación. La compañía considera que las herramientas digitales deben contribuir a reforzar el aprendizaje y no a debilitar la concentración, el pensamiento crítico o las relaciones humanas que sustentan el proceso educativo.
El presidente y CEO de McGraw Hill, Philip Moyer, sostiene que el futuro de la educación dependerá de utilizar la tecnología de manera responsable y eficaz para apoyar a los docentes, profundizar en el aprendizaje y desarrollar las competencias que los estudiantes necesitarán en el futuro. La compañía subraya que el objetivo debe ser utilizar las nuevas tecnologías para fortalecer, y no reducir, la relación entre profesores y alumnos, el pensamiento crítico y la conexión humana.
Los resultados dibujan así una paradoja para los sistemas educativos: mientras las escuelas y universidades avanzan hacia una mayor digitalización y la inteligencia artificial comienza a integrarse en las aulas, los propios educadores identifican el exceso de exposición a las pantallas como el principal obstáculo para el éxito de los estudiantes.
Fuente: https://exitoeducativo.net/actualidad-directiva/tecnologia-educativa-1/los-educadores-ven-en-el-exceso-de-tiempo-frente-a-las-pantallas-el-principal-obstaculo-para-el-exito-de-sus-estudiantes
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