Publicado: 24 agosto 2026 a las 7:00 am
Categorías: Artículos
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Por Redacción Interempresas
La UOC destaca el papel de la lengua familiar y las estrategias docentes basadas en evidencia
La creciente diversidad lingüística de las aulas plantea nuevos retos para el aprendizaje y la inclusión. La UOC subraya la necesidad de que los docentes dispongan de herramientas basadas en la evidencia científica para favorecer el desarrollo de la lengua de escolarización sin relegar las lenguas familiares del alumnado.
Las aulas son cada vez más multilingües. Según datos del informe PISA, el 11 % de los estudiantes de los países de la OCDE habla en casa una lengua diferente a la utilizada en la escuela, mientras que la UNESCO estima que el 40 % de la población mundial recibe educación en un idioma distinto del que habla y comprende con fluidez.
Esta realidad convierte a los centros educativos en espacios de gran diversidad lingüística y obliga a buscar estrategias que permitan garantizar que todos los alumnos desarrollen las competencias necesarias para aprender, independientemente de la lengua que utilicen en su entorno familiar.
“Los docentes deben asegurarse de que todos los alumnos desarrollan una competencia oral suficiente en el idioma de escolarización para avanzar en el proceso de lectoescritura y aprovechar plenamente las oportunidades de aprendizaje que ofrece la escuela”, explica Núria Esteve Gibert, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigadora del grupo GRECIL.
La educación infantil constituye una etapa especialmente relevante, ya que para muchos niños la escuela representa el primer contacto real con la lengua de escolarización. Durante estos primeros años, el aprendizaje se apoya especialmente en la interacción y en la creación de contextos ricos que permitan desarrollar progresivamente las competencias lingüísticas.
“Sabemos que, con una lengua materna fuerte y una exposición adecuada y de calidad a la nueva lengua, todos los niños y niñas pueden aprender un idioma diferente del que hablan en casa”, señala Esteve Gibert.

La investigación sobre bilingüismo y multilingüismo señala que mantener y enriquecer la lengua familiar no dificulta el aprendizaje de la lengua de escolarización. Al contrario, las habilidades lingüísticas desarrolladas en un idioma pueden transferirse a otros, mientras que la gestión de diferentes lenguas puede contribuir al desarrollo de capacidades cognitivas relacionadas con la atención, la planificación o el control inhibitorio.
“La competencia oral en la lengua materna es la base sobre la que se construye el aprendizaje de otras lenguas y de los demás conocimientos académicos”, afirma la investigadora. Por ello, recomienda que las familias mantengan el uso de su lengua habitual en casa, especialmente cuando no dominan plenamente el idioma de escolarización.
El reconocimiento de las lenguas familiares también puede contribuir a mejorar la inclusión y el bienestar emocional. Actividades en las que los alumnos compartan palabras y expresiones de sus idiomas, proyectos interculturales o iniciativas destinadas a visibilizar la diversidad lingüística pueden convertir esta realidad en un recurso educativo.
En el caso de alumnos recién incorporados al sistema educativo, la lengua de origen puede actuar además como un “andamiaje lingüístico“temporal que facilite la comprensión de instrucciones, contenidos y dinámicas escolares mientras desarrollan autonomía en la lengua vehicular.”Esta ayuda debe entenderse como una herramienta temporal que va reduciéndose a medida que el alumno adquiere autonomía lingüística”, explica Esteve Gibert.
Entre las estrategias que pueden facilitar el aprendizaje destacan las actividades de conciencia fonológica durante la etapa de tres a seis años, así como la narración y reconstrucción de historias a partir de imágenes y secuencias visuales. La reexplicación de cuentos, la gestualidad, la expresión corporal y el trabajo con la entonación y el ritmo del habla también pueden reforzar el vocabulario, la comprensión oral y las habilidades narrativas.
Uno de los retos para los docentes y profesionales de la educación consiste en diferenciar las dificultades propias del aprendizaje de un nuevo idioma de posibles trastornos del desarrollo del lenguaje (TDL). La situación resulta especialmente compleja en alumnos procedentes de familias migrantes o que crecen en entornos multilingües.
“Suele ser difícil distinguir entre un error debido a un proceso natural del aprendizaje de una nueva lengua y un déficit en el neurodesarrollo que dificulta la construcción de un nuevo sistema lingüístico”, advierte la investigadora.
La falta de herramientas de evaluación adaptadas a todas las lenguas presentes en los centros y la dificultad de contar con profesionales que conozcan determinadas lenguas familiares pueden provocar tanto sobrediagnósticos como infradiagnósticos. Por un lado, existe el riesgo de atribuir a un trastorno errores que forman parte del aprendizaje normal de una nueva lengua. Por otro, las dificultades reales pueden pasar inadvertidas al considerarse consecuencia del multilingüismo.
Para abordar esta cuestión, Esteve Gibert destaca la utilidad de la evaluación dinámica, que analiza la capacidad de aprendizaje del niño y no únicamente su rendimiento en una prueba puntual. También considera relevantes las entrevistas con las familias, con apoyo de traducción cuando sea necesario, para conocer la evolución de la lengua materna y detectar posibles señales de alerta.
Con el objetivo de trasladar estas evidencias a la práctica educativa, la UOC impulsa la formación ‘Multilingüismo en el aula de infantil’, dirigida a docentes que trabajan en contextos lingüísticamente diversos. El programa aborda las variables que influyen en el aprendizaje de los niños con perfiles multilingües, el impacto de las actitudes docentes hacia la diversidad lingüística y la aplicación de intervenciones educativas estructuradas y respaldadas por la evidencia científica.
“Queremos que los docentes tengan herramientas concretas para favorecer el desarrollo de la lengua oral y acompañar mejor a los niños en contextos educativos cada vez más plurilingües”, concluye Esteve Gibert.
Fuente: https://www.interempresas.net/Tecnologia-aulas/660552-El-multilinguismo-en-el-aula-se-convierte-en-una-oportunidad-educativa.html
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