De la prohibición a la alfabetización: el nuevo deber de las instituciones de educación superior

Publicado: 31 julio 2026 a las 6:00 am

Categorías: Artículos

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Por José Cansino

Las instituciones de educación superior han cumplido históricamente un papel fundamental en la incorporación social de grandes transformaciones tecnológicas.

La inteligencia artificial llegó a las aulas antes que las políticas, los reglamentos y los debates. Hoy forma parte de la vida cotidiana de millones de estudiantes que la utilizan para resolver dudas, organizar información, preparar trabajos o explorar nuevos contenidos. Discutir si debe estar presente en la educación parece cada vez menos relevante que preguntarse cómo formar personas capaces de utilizarla con criterio.

La preocupación por sus efectos merece atención. No son pocos quienes observan con inquietud el avance de esta tecnología. Una encuesta citada por UNESCO muestra que más de la mitad de los académicos consultados declara incertidumbre respecto de su aplicación efectiva en la docencia y la investigación. A ello se suman preocupaciones crecientes sobre el empleo, la privacidad, los derechos de autor y la calidad de las decisiones apoyadas por sistemas automatizados.

La desconfianza tampoco se limita a especialistas. Diversos estudios recientes muestran una percepción pública cada vez más cautelosa frente a la IA. Esta reacción es comprensible. La velocidad de los cambios tecnológicos supera con frecuencia la capacidad de las instituciones para explicarlos, regularlos y acompañarlos. Cada vez que la sociedad percibe que una transformación avanza sin suficiente comprensión sobre sus efectos, aparecen las dudas.

Por eso, las instituciones de educación superior tienen una responsabilidad que va más allá de enseñar a utilizar nuevas herramientas. Su desafío consiste en ayudar a comprenderlas. La confianza no surge de la familiaridad tecnológica. Surge del conocimiento. Las personas confían cuando entienden cómo funciona una tecnología, cuáles son sus límites, qué problemas puede resolver y dónde sigue siendo imprescindible el juicio humano.

Los estudiantes ya conviven con esta realidad. La Universidad de Chile reportó que el 81% de sus estudiantes de primer año utiliza herramientas de inteligencia artificial, principalmente para resolver dudas sobre contenidos específicos. A nivel internacional, el AI Index de Stanford señala que cuatro de cada cinco estudiantes utilizan IA en actividades académicas. La discusión sobre su presencia en las aulas está prácticamente resuelta por los hechos.

El verdadero desafío es otro. Si una herramienta es capaz de generar respuestas en segundos, el valor diferencial de la educación estará cada vez menos en acceder a información y cada vez más en interpretarla, contrastarla y utilizarla responsablemente. Formular buenas preguntas, verificar evidencias, detectar errores, reconocer sesgos y tomar decisiones éticas serán habilidades tan relevantes como los conocimientos disciplinares.

Avanzar en alfabetización en inteligencia artificial supone también revisar prácticas docentes, sistemas de evaluación y procesos formativos. No para adaptarse a una moda tecnológica, sino para fortalecer aquello que ninguna herramienta puede reemplazar por completo: la capacidad humana de comprender contextos, emitir juicios, asumir responsabilidades y construir confianza.

Las instituciones de educación superior han cumplido históricamente un papel fundamental en la incorporación social de grandes transformaciones tecnológicas. Hoy enfrentan una nueva oportunidad.

Más que formar usuarios de inteligencia artificial, están llamadas a formar ciudadanos y profesionales capaces de entenderla, aprovecharla y cuestionarla cuando sea necesario. En tiempos de creciente incertidumbre, esa capacidad puede ser tan importante como la propia tecnología.

Fuente: https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2026/07/31/de-la-prohibicion-a-la-alfabetizacion-el-nuevo-deber-de-las-instituciones-de-educacion-superior/